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Yamaha XV950 Bolt: Una bobber con sello oriental

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Customizar lleva ya unas décadas de moda. Dejar la moto al gusto y antojo de cada uno; personalizarla y hacerla única, o al menos para el propietario. Harley se lleva la palma en el sector, con una larga lista de modelos y una mucho más extensa de accesorios.

La idea de Yamaha con la XV950 no es del todo rivalizar con los americanos en este segmento –lo tendría un poco complicado–, sino ofrecer una alternativa en el mundo de la customización partiendo de una base sencilla y económica. Como las Sportster en Harley, la Bolt es la puerta (grande) de entrada a las cruiser de Iwata.
 
Yamaha, que es de las marcas japonesas, digamos, caras, comercializa la XV950 Bolt a un precio de 8.699 euros la versión base y 9.299 euros la R, con sistema ABS de serie y otras suspensiones. Las comparaciones son odiosas, no hace falta insistir, pero si volvemos a las Sportster 883, la más económica está por encima de los nueve mil euros. Los accesorios de Yamaha también son más moderados en el precio.
 
La esencia de las motos americanas tiene su valor, de esto no cabe duda, aunque si la idea es empezar de forma económica y con estilo en el universo custom, habría de seguirse muy de cerca las evoluciones de la Yamaha XV950 Bolt.
 
Coste asequible, estilo, posibilidades de personalización y cualidades de funcionamiento, aspecto en el que la marca japonesa también ha puesto mucho empeño.
 

Uve a sesenta

El bicilíndrico de la XV950 es conocido por los aficionados a la marca de Iwata. Procede de otra custom, la Drag Star, adaptado eso sí a los tiempos que corren, entendiéndose los tiempos que corren como el concepto que abraza la XV950.
 
¿Y qué concepto es ése? La Bolt es una cruiser de iniciación tan urbana como guerrera, y como tal ha de comportarse. Su motor contribuye notablemente a ello de muchas maneras. Urbana porque tiene par constante desde bien abajo, 8,2 kgm a 3.000 rpm, una cifra considerable. Guerrera por su carácter; que si brusca no es la palabra, que no lo es, sí podemos decir que es una moto áspera. Todo causado por –o gracias a, según se mire, ya que ha sido intencionado– carecer de eje de equilibrado y de silentblocks de unión al chasis. Las vibraciones asimiladas por la XV950 Bolt también son parte de la esencia de las motocicletas de Milwaukee.
 

Deja huella

La Yamaha XV950 Bolt es una motocicleta de diseño sencillo, sobrio. Limpio, que no básico, apta para cualquier tipo de particular personalización.
 
La unidad de pruebas de la que dispusimos, la de estas páginas, contaba con una serie de accesorios para que cada uno se haga a la idea de hasta dónde se puede llegar, como por ejemplo el manillar cuelgamonos o el respaldo para el pasajero. En el cuadro anexo se puede encontrar una lista con los extras más destacados.
 
Las líneas de la Bolt las determina el conjunto. No existe ningún elemento que sobresalga por encima del resto y que llame particularmente la atención. Más bien al contrario; la discreción de cada detalle forma parte del estilo de la XV950.
 
Por ejemplo, el faro. Es redondo y de un tamaño reducido, y a la vez dice mucho. Habla del estilo bobber de este modelo, espartano y ligero de equipaje, tan de moda en los cincuenta en Estados Unidos. En el mismo terreno juegan los guardabarros, estilizados y recortados para decir tanto con tan poco. O el tanque de combustible, de tan sólo doce litros de capacidad, cuyas formas planas, así como clásicas, también nos remiten a las motos de aquella época. El espacio (intencionado) entre este depósito y el asiento, más de lo mismo.
 
Las llantas de aleación de serie pueden ser sustituidas asimismo por unas llantas de radios, de aspecto mucho más clásico y vintage. La máscara del faro, también opcional, le añade un plus en este sentido.
 

Más posibilidades

La Yamaha XV950 Bolt no es sólo personalización. Si alguien la aconsejase únicamente por eso se dejaría en el tintero un detalle mucho más importante: su funcionamiento. Esta cruiser pesa por encima de los 240 kilogramos. Notable, para qué negarlo, si bien es una custom mil y acostumbran a rondar esta cifra. La contrapartida, como también es habitual en el sector, es que son motos bajas y el centro de gravedad se encuentra próximo al asfalto. Las inercias en maniobras, en giros, en carretera, etcétera, no son tan acusadas como en otro tipo de modelos de su peso.
 
El radio de giro de la Bolt no es del todo reducido. No es el de una moto urbana, por así decirlo, debido a que el manillar hace topes demasiado pronto y al lanzamiento de la horquilla. Ayuda a llevarlo mejor el tacto del motor, noble, con una entrega de par constante e impetuosa, para salir de situaciones embarazosas apoyándonos en el puño del gas. El equipo de la frenada delantera es sencillo (el ABS sólo es de serie en la XV950 Bolt R): un disco de 298 milímetros de diámetro y una pinza de dos pistones paralelos. Es suficiente, sin embargo, porque ya hemos dicho que el centro de gravedad es bajo y la XV950 se aploma enseguida, con unas suspensiones que también ponen de su parte al ser más firmes que mórbidas. Una moto urbana y guerrera ha de llevar una amortiguación así.
 
En carretera, el motor vuelve a lucir empujando con fuerza, con sus más de 8 kgm, y el límite tan sólo nos lo marcarán las estriberas, que se encuentran bajas y adelantadas, pero más lo primero que lo segundo.
 
La XV950 motocicleta tiene muchos números de hacerse un hueco entre los aficionados al custom. El concepto Bolt, además, por su originalidad y soplo de frescura al mercado, tiene muchos números de crear escuela entre sus compatriotas.

 

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