Yamaha XSR 900: Preciosa y divertida
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Yamaha XSR 900: Preciosa y divertida

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Vincular la tecnología y características de una moto como la MT-09 a la filosofía Sport Heritage nos parece una idea sim­plemente fantástica. Combinar de un modo tan especial la esencia y la historia de una marca como Yamaha con la tecnología de vanguardia ha sido un gran acierto en todos los sentidos, más si cabe, si tenemos en cuenta que esta es ya la segunda ocasión, tras el lanzamiento de la XSR 700, en la que los de Iwata nos sorprenden con tal propuesta.

Pero su hermana mayor, la XSR 900, va un paso más allá; para que pudié­ramos catar tan apetecible y radical mezcla, la firma de los diapasones nos invitó unos días a Fuerteventura, donde sus parajes desérticos y serpenteantes carreteras de pegajoso, abrasivo y negro asfalto resultaron ser el escenario per­fecto para una primera cita con esta impresio­nante japonesa.

De por sí, la XSR 900 ya es una moto espec­tacular, pero con la decoración 60 aniversario, con el diseño tan característico en amarillo, negro y blanco de la TZ 750, con los colores de Yamaha USA que hizo famoso el mítico piloto estadounidense Kenny Roberts, estaremos todos de acuerdo en que lo es mucho más.

Como en el caso de su hermana menor, la XSR 900 está construida sobre otro modelo, en su caso se trata como ya sabréis de la MT-09, por lo que queda absolutamente claro que con una base tan impresionante, nuestra protagonista no va a ser precisamente una neoclásica tranquilita fabricada para ir de paseo o a recoger flores en el campo, nada más lejos de la realidad… Las intenciones de sus creadores son las de seguir disfrutando de la faceta más gamberra y divertida de la MT-09, eso sí, con mucho flow y mucha clase.

Como en la MT, el bastidor tubular perimetral tipo diamante y el precioso basculante asimétrico –am­bos de aluminio– toman un papel estratégico en el conjunto. Sobre estos magníficos cimientos, se ha construido una moto de líneas armoniosas y co­herentes, en la que destaca la participación de un nuevo depósito de combustible –carenado para una fácil transformación–, un asiento rediseñado y espectacularmente tapizado, el faro redondo de rigor y un piloto redondo posterior de leds y, sobre el primero, un cuadro de instrumentos bien dotado de forma circular e información completamente digital.

Todo ello se ha realizado con la premisa de dar forma a una montura ligera, com­pacta y esbelta, para lo que se descarta en todo lo que sea posible el uso del plástico y se apuesta por la inserción de detalles en aluminio de alta calidad, para ofrecer un aspecto global más sólido y perfectamente rematado con unos minimalistas cuartos trase­ros. El resultado no podía haber sido mejor; en directo, la XSR 900 es una moto preciosa, con unos acabados enfermizamente cuidados y con una selección de colores superacertados en cualquiera de las tres posibilidades cromáticas a la venta; la gris Matt Grey y la azul Rock Slate a un precio de 9.899 euros y la preciosa edición 60 aniversario a 10.199 euros.

Desde el puesto de mandos observaremos una posi­ción de conducción algo distinta a la de la MT-09, ya que dispone de una nueva triangulación manillar, asiento y estriberas parecida, pero sensiblemente distinta. Esto se debe a la intención de que adoptemos una postura de forma circular e información completamente digital. Todo ello se ha realizado con la premisa de dar forma a una montura ligera, com­pacta y esbelta, para lo que se descarta en todo lo que sea posible el uso del plástico y se apuesta por la inserción de detalles en aluminio de alta calidad, para ofrecer un aspecto global más sólido y perfectamente rematado con unos minimalistas cuartos trase­ros. 

El resultado no podía haber sido mejor; en directo, la XSR 900 es una moto preciosa, con unos acabados enfermizamente cuidados y con una selección de colores superacertados en cualquiera de las tres posibilidades cromáticas a la venta; la gris Matt Grey y la azul Rock Slate a un precio de 9.899 euros y la preciosa edición 60 aniversario a 10.199 euros.

Desde el puesto de mandos observaremos una posi­ción de conducción algo distinta a la de la MT-09, ya que dispone de una nueva triangulación manillar, asiento y estriberas parecida, pero sensiblemente distinta. Esto se debe a la intención de que adoptemos una postura capaz de desarrollar 115 CV a 10.000 rpm de potencia y 87,5 Nm a 8.500 rpm de par, es pura dinamita. Este explosivo propulsor es un com­pendio de grandes cualidades como la suavidad de funcionamiento y las prestaciones de vértigo, por todos conocido por su eficaz respuesta a bajas vueltas y por su contundencia cuando la aguja del cuentavueltas supera las 6.000 rpm.

Además, en esta ocasión, el embrague antirre­bote o A&S nos confiere un control total sobre el cambio, con lo que podremos disfrutar de una mayor precisión en las reducciones y de un tacto más suave y mucho menos cansado para batallar entre el tráfico en ciudad.

La variedad de carreteras disponible en Fuer­teventura nos permitió ponerlo a prueba en todo tipo de situaciones a él y a toda la electrónica que le acompaña, al poder exprimirlo al máximo y tener en todo momento la situación bajo con­trol gracias a soluciones como el D-Mode, que nos permite elegir entre un total de tres mapas de entrega de potencia (A, B y Standard), o el control de tracción, que cuenta con tres niveles de intrusión incluida la desconexión.

Desde la parte ciclo se intenta sujetar a esta bestia con los ya mencionados chasis y bas­culante de magnífica apariencia y mejor com­portamiento, apoyados por un apartado de suspensión conocido en cuanto a dimensiones, recorridos y posibilidades de reglaje, pero de­bidamente revisado en lo que respecta a los settings ofrecidos de serie. Mientras, en frenos, también se mantiene la misma combinación que en la MT-09, incluido el ABS, que se equipa de serie.

Combinación perfecta
 

El resultado es una combinación perfecta entre prestaciones puras y una conducción muy con­trolable. A los pocos kilómetros parece que he­mos pasado media vida sobre ella, demostrando un comportamiento intuitivo y fácil, lo que no es excusa para dejar de estar atentos, pues como heredera de la MT-09 que es, la XSR 900 puede llegar a ser una moto exigente en conducción deportiva.

Lo mejor es que su electrónica nos permite jugar con ella, escogiendo el grado de ayuda en cada momento. Si os gustan las emociones fuertes y vuestro nivel de conducción es alto, os recomendamos el mapa de motor A y el TCS desactivado, la respuesta es más brusca y las cosas se acercan muy, muy rápido, pero es en esta situación donde podréis apreciar en vivo y en directo el mal genio que se gasta esta japo­nesa de solo 115 CV.

De lo contrario, si lo que buscáis es aprender poco a poco y adaptaros a ella, en el mapa Standard y el control de tracción en el nivel 2 os pueden enseñar muchas cosas sin dejar de lado la diversión. Y es que cuando demos con la combinación que mejor se adap­te a nuestro estilo, la XSR 900 se convertirá en nuestra inseparable compañera de juegos, sor­prendiéndonos gratamente con su extrema agili­dad de movimientos y su innata facilidad para ir a buscar el ápice del viraje o enlazar curvas con el mínimo esfuerzo usando el contramanillar y la presión sobre los estribos.

En cuanto a las suspensiones, se nota una mejora en la criticada suavidad y poca consis­tencia de los primeros modelos MT-09; ahora, el amortiguador con sistema progresivo Mo­nocross gestiona de mejor forma la tremenda entrega de par a la hora de acelerar brusca­mente, mientras que la horquilla invertida tarda mucho más en descomponerse cuando tiramos del freno delantero sin contemplaciones. De todos modos, no podemos afirmar que la XSR 900 sea un moto mucho más radical y dura de reacciones, a decir verdad, es muy cómoda y reacciona de forma genial sobre asfalto degra­dado y bacheado, al ser igualmente capaz de sujetar todo el conjunto de forma muy estable.

Para terminar, la frenada continúa esgrimiendo el grandísimo nivel de siempre, el disco delante­ro de 298 mm y la pinza monobloc de cuatros pistones con anclaje radial siempre tendrán un lugar en nuestros corazones, pues su bipolaridad entre una suavidad de tacto exquisito y la con­tundencia de su potencia es adictiva. No hay que desmerecer el funcionamiento del disco poste­rior, seguro que os gusta por su tacto ideal para timonear y dirigir los cuartos traseros, pero es que la directa y precisa respuesta del conjunto anterior no tiene rival, más aún cuando el ABS estará siempre atento por si se nos va la mano…

La XSR 900 es una preciosidad de moto, nos­tálgica, bien hecha, a la antigua usanza, pero con lo último en tecnología y dinámica de moto mo­derna. Una agradable sorpresa.

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