Yamaha XSR 700 ABS: Una moto hipster
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Yamaha XSR 700 ABS: Una moto hipster

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Yamaha ha querido dejar claro que las Fas­ter Sons no son solo un bonito ejercicio de diseño retro, sino que tras cada detalle es­tético se esconde además una razón de ser, un sen­timiento muy arraigado a cada uno de los ingenieros y diseñadores que han colaborado en el proyecto. Por ejemplo, esta XSR nace de la interpretación por parte de cada uno de sus creadores de lo que se podría considerar un homenaje a la XS 650 de los años sesenta. Una reverencia a un modelo en la que han colaborado manos tan diversas como la del prestigioso preparador Shinya Kimura, propietario y fundador de Chabott Engineering, con aquel primer diseño de una Faster Sons mostrado por Yamaha, el estudio de diseño GK, empresa que lleva más de sesenta años diseñando todas las motos de Yamaha y que ha contado con la joven promesa Jun Tamura al frente de este proyecto, además de, cómo no, el propio Departamento de I+D de Yamaha Europa, en esta ocasión liderado por Tatsuo Yamamoto.

 

De cada uno de este trío de mentes pensantes, la XSR 700 tiene parte, desde la idea de un diseño pla­no, con asiento y depósito enrasados a una misma altura, hasta la forma de un faro y equipo óptico tra­sero realmente peculiar, pasando por detalles como las tapas del depósito en aluminio o la parte final del subchasis desmontable. Un estilo de diseño que rompe esquemas. En Ya­maha entienden, a diferencia de otras marcas, que en el diseño de la moto debería colaborar de manera activa el propietario que va a tener que convivir con el resultado final. De ahí, que al esfuerzo estético que se ha llevado a cabo con la XSR 700 se le tenga que añadir la posibilidad de personalización por par­te del usuario con los más de 40 accesorios origi­nales disponibles en el catálogo oficial de la marca.

Moto para todo
 

Pero dejemos un poco de lado el diseño, que en esta moto es parte fundamental pero no lo es todo, ni mucho menos, para adentrarnos un poquito en lo que se encuentra bajo esa apariencia de moto tran­quila, de moto retro que rinde homenaje a aquella seis y medio de los años 60. No se nos puede escapar que la base mecánica empleada es la última planta motriz que sale de la cadena de producción de la firma japonesa. Y lo mismo pasa con la parte ciclo, que sin ser un alarde tecnológico puede presumir de ser de última gene­ración. Precisamente de esa combinación entre me­cánica y parte ciclo se obtiene este resultado: una moto cómoda, divertida y muy funcional.

La posición de conducción no es buena, es me­jor que eso. Y es que del triángulo ergonómico de la MT-07 se han mantenido tanto la posición de las estriberas como la del asiento, aunque es cierto que la altura de este último es 10 mm mayor (815 mm), lo cual aumenta la distancia entre el asiento y las estriberas permitiendo así una posición menos flexionada de las ro­dillas. En cuanto al manillar, en la XSR es más ancho (740 mm frente a los 661,2 mm de la MT-07) y se encuentra más cerca del cuerpo. Esta disposición ergonómica otorga un control absoluto sobre las ac­ciones de la moto. Me gustaría destacar que, aun­que la casi totalidad de los 200 km que hicimos por Cerdeña trascurrieron por carretera, el radio de giro de la XSR, sumado a las características del mani­llar, la escasa altura del asiento y el bajo peso en orden de marcha (186 kg), la habilitan para ser una de las mejores motos urbanas de cilindrada media que recuerdo.

Buenos acabados
 

A primera vista se trata de una moto muy bien aca­bada, con un asiento en el que destacan unas costu­ras muy bien rematadas y un tapizado en doble tex­tura, un cuadro de instrumentos totalmente digital, con mucha información y perfectamente integrado en una estética entre clásica y desenfadada, tapas para el depósito y otros detalles (puente del guarda­barros y tapas laterales perforadas) terminados en aluminio, unas piñas minimalistas en los manillares, tubo de escape de cola corta,… En fin, una gran cantidad de elementos que demuestran la atención de los diseñadores en los detalles.

Sin embargo, desde mi punto de vista, existen otros pequeños, podríamos llamar, fallos que hacen que la XSR desmerezca en algún sentido el califi­cativo de gama alta. Por ejemplo, la maneta del em­brague no es regulable en distancia (el freno, sí), el pasajero no disfrutará ni de estriberas recubiertas de goma ni de asideras en las que afianzarse, el caballete central brilla por su ausencia y los silent­blocks del manillar hacen que este tenga ciertos mo­vimientos lineales en las frenadas (no son peligrosos pero sí algo molestos). No son fallos de calado, pero creo que tratándose de una moto que cuesta 1.000 euros más que la MT-07… qué menos que, además de un acertado diseño, encontremos en ella algo más de equipamiento, ¿no?

En contrapartida, la XSR hace gala de un excelen­te comportamiento dinámico y, aunque con lo dicho anteriormente no lo parezca, puede que sea una de las motos que más me ha gustado. Ideal para al­guien que esté buscando una todo uso.

Superdivertida
 

Ya he dicho antes que fueron 200 km por las carre­teras sardas, con todo tipo de asfaltos y, debido a la lluvia del día anterior, con zonas húmedas y graba en algunas curvas. Así que la pista de pruebas no pudo ser más exigente para la moto. Pese a estas condi­ciones, el resultado tras cada uno de los tramos era la animada conversación entre los probadores de los diferentes medios, todos con una sonrisa en la cara y con ganas de volverle a darle caña en otra tirada.

Lo primero que destaca es la respuesta del bici­líndrico de 74 CV; para mí, una de las mejores me­cánicas twin puesta en el mercado de los últimos tiempos. Para dar algunas cifras y hacernos así una idea de sus prestaciones, decir que a 4.000 rpm se circula a unos 100 km/h y el ordenador de a bor­do indica un consumo de 3,6 litros, mientras que si aumentamos el ritmo a los 120 km/h, entonces el régimen sube hasta las 5.000 vueltas y el consumo indicado es entonces de 4,1 litros.

Hay que decir que el ordenador de a bordo, en el apartado de con­sumo instantáneo, nos pareció algo lento a la hora de actualizar la información, pero es una tontería al lado de todos los datos que ofrece en una sola pantalla. Por cierto, en 205,6 km mostró un consu­mo medio de 4,6 litros, que desde mi punto de vista no está nada mal, porque en ningún momento nos contuvimos para que esta cifra no fuese demasiado alta. Lo cierto es que la XSR no es una moto que necesite estar alta de vueltas para rendir un buen par motor, como sí le pasa a las tetra, y así, entre segunda, tercera y, algunas veces cuarta, se puede fluir a muy buen ritmo en un puerto de montaña.

Parte ciclo
 

Así como del motor no me puedo quejar, respecto a la parte ciclo sí hay un par de detalles que para mí se podrían mejorar.

Para empezar, la horquilla delantera no dispone de la posibilidad de ningún tipo de reglaje, y yo al menos le habría puesto algún clic de precarga de muelle, y es que resulta algo blanda, sobre todo en las aceleraciones. En cuanto al amortiguador poste­rior, situado en posición casi horizontal y asistido por bieletas, este sí dispone de la posibilidad de ajustar la precarga, pero aun así, con el muelle en la posi­ción siete de nueve disponibles, me pareció también algo blando. Resumiendo. Creo que desmerece el apartado de las suspensiones al excelente bastidor, sólido pero muy ágil en los cambios de dirección, y al atractivo basculante de aluminio; merecería unas suspensiones algo más efectivas, aunque soy cons­ciente de que eso afectaría al precio final.

Por el contrario, la frenada delantera no tiene má­cula. Creo no equivocarme si digo que las pinzas son las mismas que montaba la R1 de 2004, que también serían las mismas que las del T-Max actual. Un conjunto de dos pinzas Suomitomo con 4 pis­tones que frenan sendos discos de 282 mm; muy dosificables y contundentes. Y aunque detrás tam­poco anda escasa de potencia, sí me pareció que el recorrido de la leva de freno es excesivo antes de que la pinza empiece a actuar.

Sea como sea, si valoramos el conjunto de parte ciclo, motor, estética y ergonomía, y a todo ello le añadimos que el precio de venta se establece en los 7.499 euros, me atrevería a asegurar que no en­contraremos en el mercado mejor opción para los que buscan versatilidad con estilo para el día a día.

Por cierto, qué ganas tengo de ver la siguiente Faster Sons, que me ha soplado un pajarito que evoluciona sobre la base de la MT-09.

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