Yamaha X-Max 400, más prestaciones y diseño a la última
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Yamaha X-Max 400, más prestaciones y diseño a la última

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Junto con los T-Max, la familia X-Max ha sido una de las que mejor ha defendido los intereses de Yamaha en el mundo del scooter en estos últimos años. No cabe ninguna duda de que su particular estilo y diseño han logrado calar hondo en el subconsciente del usuario europeo medio, pues un porcentaje muy alto de ellos ve los X-Max como uno de los scooters más prácticos y a la vez deportivos de cuantos se pueden adquirir en las importantes cilindradas de iniciación. Tras cosechar gran cantidad de éxitos, la firma de los diapasones ha decidido dar el salto a la cilindrada de los 400 cc, reforzar su presencia en ella con una nueva opción, más deportiva que el actual Majesty 400, y manteniendo sin ningún miedo el conocido estatus de scooter de gama alta de la familia.

Y es que el X-Max 400 es un scooter de calidad, con una cuidada estética que es una mezcla entre las formas de sus hermanos menores y la espectacularidad del nuevo T-Max 530, que disfruta por un lado de la funcionalidad y ergonomía de los primeros y la agresividad estética y actualidad del segundo. En este mismo sentido, los acabados se han cuidado muchísimo, apreciándose en la calidad, diversidad y ensamblaje de las fibras o en pequeños detalles como por ejemplo los tiradores de aluminio que abren las guanteras.

El nuevo 400 es un scooter de gama alta en todos los sentidos

Su estilizada y afilada carrocería cumple al mismo tiempo una doble función; por un lado, la de mantener vivo (aunque debidamente modernizado) el estilo inconfundible de la familia, pero por otro y más importante aún, la de ofrecer una protección aerodinámica superior mediante su envolvente frontal, ayudado por un eficiente parabrisas y unos discretos deflectores situados a los laterales del mismo. Por si fuera poco, llegará de serie con todo lo que se espera deun X-Max, detalles como su cofre bajo el asiento con capacidad para dos cascos integrales (gana un 10 % más de espacio respecto a la versión 250), dos guanteras muy amplias tras el escudo; como ya hemos dicho, un cuadro de instrumentos bien equipado, una doble óptica anterior de gran potencia, llave codificada, dos tipos de caballetes, estriberas abatibles y muchísimas cosas más que mantendrán el nivel habitual en los modelos de la saga.

Uno de los puntos principales de nuestro protagonista es su ligero bastidor de aluminio, con una estructura inspirada en la del dos y medio, pero debidamente estudiada y reforzada. Como en sus hermanos menores, se opta por un apartado de suspensión en el que destaca el recorrido tanto de su horquilla (sin anclaje doble tija) como el de los dos amortiguadores posteriores, en ambos casos con 110 mm de recorrido y un reglaje de serie bastante suave, pensado para adaptarse sin problemas a asfaltos en cualquier estado y a todo tipo de conducciones.

El anguloso diseño de su frontal recuerda inmediatamente al brillante T-Max, pero no cabe duda de que estamos ante un genuino X-Max

Junto a las suspensiones, en frenos, equipa tres discos de 267 mm (de tipo flotante los dos anteriores), con pinzas flotantes de dos pistones delante y monopistón detrás. Como de costumbre, la respuesta en todos ellos es muy buena, puede que no tengan un mordiente excesivamente contundente, pero cumplen su función con toda corrección. En cuanto a tacto, el freno delantero responde de una forma un poco más suave y su leva tiene un recorrido mayor que el posterior, lo que se traduce en un tacto algo más esponjoso para que podamos controlar un poco mejor la mayor potencia disponible en el tren anterior.

Más prestaciones
Si bien es cierto que en cuento al comportamiento de la parte ciclo no notamos diferencias exageradamente grandes respecto a las versiones menores, en lo referente a motor, el nuevo X-Max 400 sí que nos puede proponer novedades muy interesantes. Una de las más significativas es el aumento de potencia y, en consecuencia, de prestaciones.

Las aceleraciones, recuperaciones y, muy especialmente la velocidad máxima son incomparablemente superiores, gracias a ellas se abren ante nosotros extraordinarias posibilidades, como por ejemplo la de poder disfrutar de nuestro X-Max para mucho más de lo que habitualmente se hacía, como por ejemplo, excursiones los fines de semana, viajar en vacaciones o, por qué no, unas curvitas a ritmo en nuestra carretera preferida. Aunque este aumento de prestaciones, a velocidades por encima de lo legal, compromete ligeramente la estabilidad del tren delantero, aligerándolo.

Ahora todo es posible, los 31,5 CV de monocilíndrico 4T LC DOHC 4V de exactamente 395 cc que le da, vida lo hacen posible; además, según Yamaha, gastaremos lo mínimo y dispondremos de una autonomía superior a 300 km.
 

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