Yamaha MT 10 Tourer Edition: Sport & Confort
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Pruebas

Yamaha MT 10 Tourer Edition: Sport & Confort

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En la larga historia de Yamaha hay dos modelos que en su momento me impresionaron. Me refiero a la primera versión de la YZF R1 que tuve oportunidad de descubrir en el circuito francés de Pau y más recientemente a la MT-10 que probé el año pasado en un divertido comparativo para esta vuestra/nuestra revista de Solo Moto 30. En aquel reportaje tampoco pude evitar hacer referencia a la primera R1.

Así que no me voy a extender, pero sí que os puedo asegurar que, desde mi punto de vista, para un periodista del año 1961, su entrada en escena en el año 1998 con 150 CV de potencia y 180 kilogramos de peso supuso un auténtico shock. Casi veinte años más tarde, la MT-10 sigue respirando aquel aire de moto ultracompacta que marcó a toda una generación. Pero no es una moto con carenado y manillar bajo, sino una enorme roadster con un chasis Deltabox y el motor tipo crossplane que en su momento definí como la mejor roadster de la historia.

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He vuelto a tener la oportunidad de probar mi admirada MT-10, aunque ahora en una versión mejor equipada, que le permite entrar en una nueva órbita sin perder su esencia. Aquella extraordinaria roadster con chasis Deltabox y un motor de 160 CV que reúne suavidad y emociones a partes iguales es ahora más cómoda gracias a una pantalla más alta, paramanos, deflectores y unas maletas semirrígidas, entre otros elementos.

Así que gana en polivalencia y sentido práctico y si ya me gustó en su momento la versión base, lógicamente también me gusta esta versión que refuerza su faceta turística, pues es más cómoda y apta para viajar, a pesar de que el pasajero tiene que adoptar una posición de contorsionista flexionando las piernas a causa de las maletas. Pero seamos sinceros y digamos que hay ciertas cosas que es mejor degustar en solitario…

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En cierto modo, esta nueva alternativa de Yamaha con su versión Tourer Edition es una fórmula conocida entre los fabricantes. Tengo la sensación de que en este caso le permite entrar en competencia con modelos como la KTM Super Duke GT o la Kawasaki Z 1000 SX.

Es decir que la ya de por sí polivalente MT-10 ahora sigue siendo una moto endemoniadamente rápida, ágil y compacta, con la que además ganas confort, puedes llevar el equipaje sin necesidad de perder espacio en el asiento y mejora la protección con su pantalla no regulable y que por tanto no se adapta a todas las tallas. Las maletas blandas están fabricadas por SW-Motech con material ABS y tienen una capacidad de 20 litros, pero no cabe un casco integral. Son muy ligeras, se anclan fácilmente en sus correspondientes soportes y tienen cerradura antirrobo.

¿Una R1 sin carenado?, pues sí, en realidad la MT-10 es una YZF R1 al desnudo, que en esta versión se presenta con un parabrisas mas alto, maletas, protec – tores para las manos y un soporte para el GPS que nos insinúa su faceta más rutera, a pesar de que las tijas de aluminio nos recuerdan su origen…

yamahamt10_7.jpgLa estética es agresiva y ciertamente original y hay que reconocer que no gusta a todo el mundo o te puede enamorar por completo. No admite término medio y creo que parte de esa posible confusión la marque el frontal, futurista y rebuscado, y también los deflectores laterales. Personalmente me gusta que sus tripas queden a la vista y creo que el frontal es, con este parabrisas elevado, más acertado que el de la versión estándar. Pero ya sabes que contra gustos, como decía Serrat, “no hay disputas”, en aquella pieza “cada loco con su tema”.

Con respecto a la versión base, es 1.200 € más cara y también se comercializa una tercera versión SP con suspensiones electrónicas de Öhlins que cuesta 18.229 €, es decir, 1.300 € más que esta Tourer Edition.

Sin ninguna duda, son todas ellas naked de gran nivel gracias a un impecable chasis tipo Deltabox, que en esta versión monta las suspensiones de Kayaba que se han adaptado a las necesidades de la MT 10 y que son completamente regulables. En el monoamortiguador se puede regular la velocidad (alta o baja) en compresión y retorno. La horquilla es regulable en precarga, compresión y rebote.

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El subchasis es nuevo y, ya en la versión base, viene preparado para montar las bolsas laterales que equipa esta Tourer Edition, además de ser más robusto que el de la R1 ante la posibilidad de subir un segundo de a bordo. La frenada se confía a un doble disco de 320 mm con pinzas de freno radiales y el ABS no es desconectable.

El motor conserva el sistema crossplane de Yamaha que se introdujo en MotoGP en 2004 y con buen criterio en Yamaha han sabido adaptarlo a las necesidades de una moto que no es la superdeportiva original, sino una supernaked muy especial. Así que con respecto a la R1 es más suave especialmente a bajas vueltas, pero no ha perdido carácter…

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Así vemos que no se han utilizado materiales como el titanio en bielas o válvulas que son de acero, ni tampoco en sistema de admisión variable de la R1 ni su doble sistema de inyectores. En la MT-10 se ha buscado una mayor sensación de control en lugar de las prestaciones estratosféricas de la R1 y se ha trabajado para conseguir mejores valores de par motor modificando el perfil de las levas, válvulas o incluso el cigüeñal para que tenga más inercia.

Con todo ello, la MT-10 es una moto que sorprende por su respuesta y manejabilidad a bajas vueltas y, circulando entre el tráfico urbano, es claramente más fácil y manejable que la explosiva R1. Con 160 CV de potencia a 11.500 rpm entre las 8.000 vueltas y el corte de encendido a las 12.000 rpm, es un trueno que, sin embargo, entre las 3.000 vueltas y las 6.000 rpm, tiene un carácter muy generoso, pues responde de forma limpia incluso en sexta por debajo de las 3.000 rpm.

Más confortable

La altura de asiento es superior en esta versión, y lo cierto es que se nota en parado a la hora de maniobrar o poner el pie en suelo, lo que no será del agrado de todos. Pero por otra parte, este asiento es claramente más cómodo en las largas distancias para piloto y pasajero, que quedará más alto que en la versión base. La posición de conducción es bastante relajada, pero no deja de ser una moto con ADN de superdeportiva y si bien es cierto que las RR están a la baja, como mal menor podemos conformarnos con modelos como esta MT 10 Tourer Edition…

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Con el peso cargando en el tren delantero, a pesar de sus gadgets no deja de ser una moto agresiva, corta entre ejes, ligera y con su motor de 160 CV de potencia y comportamiento diabólico. Los brazos quedan abiertos, las piernas ligeramente flexionadas pero sin exagerar y las sensaciones en cuanto a parte ciclo son extraordinarias. El manillar ancho transmite sensación de control.

Una moto que te permite frenar cuando está ligeramente inclinada insinuando la entrada en curva y un tren delantero que transmite mucha confianza. Obviamente, la versión SP tiene el plus de las suspensiones semiactivas, pero lo cierto es que no las echamos en falta, puesto que la horquilla de Kayaba tiene buen tacto y transmite buenas sensaciones, además de que su reglaje parece adaptarse tanto a las curvas lentas, en las que entra con facilidad, como a los virajes más rápidos, en los que me dio la sensación de ser una moto neutra, que mantiene bien la trayectoria y que en las zonas rizadas o en el típico bache incómodo que te encuentras en medio de una trazada, no se descompone.

Me sorprendió cómo se puede abrir gas de forma agresiva incluso en la curvas lentas, con la impresión de tener la situación controlada posiblemente gracias a que las suspensiones transmiten mucha info. A pesar de su origen deportivo en la parte ciclo, no es una moto extremadamente rígida en carretera abierta, y ese compromiso es, desde mi punto de vista, parte importante de su encanto. El motor vibra ligeramente a medio régimen, especialmente en las recuperaciones en marchas largas, y se muestra siempre lleno. A partir de las 3.000 rpm y hasta las 9.000 vueltas, es una explosión de sensaciones.

Con una electrónica eficaz (tres modos en este modelo) y el control de tracción al mínimo (nivel 1), puedes perder la rueda delantera del suelo, pero no se tiene la impresión de descontrolar la situación, sino que forma parte de un juego muy excitante. No podemos dejar de recordar que el origen de esta roadster ahora vestida de touring es el que es.

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El control de tracción tiene tres niveles de intervención que se regulan desde un pulsador(+/-) situado en la piña izquierda. donde también se ha montado un cruise control para los más comodones.

En el modo 1 tenemos una respuesta agresiva y la moto se muestra más nerviosa, más exigente. Con el intermedio me encontré más cómodo y la tercera opción se reserva para condiciones de grip especialmente complicadas. En la versión de 2017 se incluye el quickshifter, que en versiones anteriores (2016) es una opción. Así que se puede cambiar sin usar el embrague y añade un punto exótico a esta deportiva sin carenado, pero solo actúa subiendo marchas, es decir que no se puede utilizar reduciendo.

La entrega del motor tipo crossplane es muy placentera. Con un basculante largo, a pesar de que es una moto corta entre ejes, tracciona muy bien. Insisto en que da la sensación de que esta MT 10 tiene la rigidez necesaria en algunos puntos, pero es flexible en los laterales, para evitar reacciones violentas. La frenada es buena, potente y con buen tacto pero detrás me parece excesivamente intrusiva y no es desconectable.

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En lo que respecta al consumo, lo cierto es que es bastante bebedora, puesto que de media nos ha dado 8,1 litros a los 100 kilómetros, En definitiva, es esta una supernaked en cierto modo sorprendente. Por una parte no puede negar su ADN deportivo, pero por otro lado su posición de conducción es confortable y, por si fuera poco, puedes cargas las maletas para viajar más descansado.

Si crees que las sensaciones de las superdeportivas tienen inconvenientes como el confort o un nivel de conducción más exigente… abre los ojos.

Sus rivales

La oferta entre las grandes naked es muy variada, pero si nos centramos en las que, como esta versión Tourer Edition, tienen un cierto talante viajero, la Super Duke GT de KTM es la que más se acerca a su planteamiento. Equipa un motor en V a 75º de 1.301 c.c. y viene muy bien equipada, con maletas laterales incluidas. Cuesta 18.590 €. Encontramos otra excepción: la Z1000 SX de Kawasaki, que ofrece una versión tourer, aunque cuente con un carenado largo.

En cuanto al resto de las supernaked, la mayoría ofrece posibilidad de adaptar maletas y una pantalla más elevada, pero no siempre como opciones ofrecidas por el mismo fabricante, sino que deberemos acudir a la industria auxiliar para convertirlas en naked aptas para el turismo con equipaje. Por eso no las incluiremos en esta lista.

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