Yamaha MT-10: Primer contacto
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Yamaha MT-10: Primer contacto

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Con una base como la de la YZF-R1 no nos podíamos esperar menos de la nueva Yamaha MT-10. De la superdeportiva carenada toma bastidor, basculante, la práctica totalidad de los frenos y el equipo de suspensiones (si bien, con otro tarado interno), mientras que la mecánica, que también parte de la planta motriz empleada por la R1, se ha modificado sustancialmente (Yamaha habla de cambios en un total del 40% de sus piezas internas) para que resulte una mecánica más dócil, no tan agresiva como en la superbike, y con una mejor respuesta en medios y bajos. Vamos, más utilizable.

En carretera la Yamaha MT-10 nos permite, y casi nos obliga, a disfrutar de una conducción deportiva, y dado su excelente equipamiento ciclo nos resultará, además de muy efectiva, tremendamente segura, al notar la moto en todo momento bajo control. El aplomo del tren delantero es exquisito en las entradas en curva, aunque cuando dejas que el motor suba de vueltas en 2ª y 3ª tiende a flotar, lo cual, lejos de resultar un problema, convierte la conducción agresiva en una conducción excitante y divertida (siempre que el asfalto y las condiciones de la carretera lo permitan).

Las ayudas electrónicas, sin ser las mismas que las de la R1, pues se ha prescindido de la IMU, la centralita de giroscopios que miden los movimientos axiales, resultan de gran ayuda en una moto cuyo motor rinde nada menos que 160 CV de potencia. Así, dispone de tres niveles de control de tracción (con la posibilidad de desconectarlo) y de tres modos de conducción: Standard, A (que podríamos definirlo como Rain) y B (que sería el modo más deportivo).

Elementos como el asiento de una sola pieza o un sistema cruise control, que viene de serie, hablan de su idiosincrasia semi-rutera. Yamaha ofrece como opción, además, la posibilidad de montar maletas laterales semirrigidas o una pantalla parabrisas, en ambos casos el montaje se hace directamente sobre la moto, sin necesidad de elementos intermedios. Eso sí, Yamaha ofrece también un equipamiento de carácter más deportivo, como estriberas más altas o una cola de escape firmada por Akrapövic.

Con la MT-10 la diversión está asegurada pero, que nadie se lleve a engaños, no es una R1 naked, que va, se trata de un moto mucho más domada, con la que no tendremos la sensación de estar en apuros en ningún momento. Bueno, hasta que abrimos gas con decisión, porque entonces, a partir de las 8.000 rpm, entraremos en el “lado oscuro” de esta MT, que nos transporta al lugar donde las cosas que pasan muy, pero que muy deprisa.

Si queréis saber todos los detalles de la nueva bestia de Yamaha, os emplazamos a que leáis el próximo Solo Moto Treinta y/o Solo  Moto Actual, donde desgranaremos todos los detalles técnicos. Y, por supuesto, también podréis leer la prueba completa de la moto dentro de poco en la web.

Por cierto, el precio de este nuevo buque insignia de las naked de Iwata se establece en lo 15.799 euros y está prevista su venta para medidos de junio en nuestro país.

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