Yamaha MT-09 Tracer: Enmascarada
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Yamaha MT-09 Tracer: Enmascarada

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Mi relación con la familia MT viene de antaño, desde la impresionante MT-01, una moto que marcó un estilo único y peculiar, hasta la más reciente MT- 09. De esta última versión hablé maravillas tanto en el test de preestreno como en la presentación internacional. Es cierto que decepcionó al ponerse a la venta por el escaso rendimiento de la suspensión trasera, ítem que en los tests de prensa tuvo un com­portamiento excelente, pero exceptuando este detalle, continúa siendo una moto con personalidad, mucho carácter y a un precio indiscutible.

Después de aproximadamente un año de su aparición, una versión con intención más touring y con más equipamiento se suma a la familia del tricilíndrico nipón.

Se trata de la Tracer, una MT-09 en toda regla pero con protección aerodinámica, control de tracción, ABS, nuevas suspensiones y más autonomía.

Su apariencia es muy atractiva y parece transmitir la sensación de una montura sincera, pero las apariencias engañan. Tras su cara de todo uso se esconde un corazón deportivo excitante. Todas esas opiniones de que la moto se ha descafeinado no son del todo ciertas. Sí que es verdad que en dos de los modos de potencia a elegir según las circunstancias, el STD y el B, la entrega y la potencia ha disminuido, pero en el modo A, el esplendor del propulsor de 850 cc sigue siendo delirante.

Sobre la Tracer, todos los esquemas clásicos de una sport-touring quedan obsoletos. Algunas de las razones de este cambio son la pantalla totalmente digital, la gran anchura y posición del manillar, la estrechez del parabrisas, la altura del asiento en sus dos niveles y la posición de conducción.

Una moto moderna diseñada para un uso generalizado ha de estar provista de todos los sistemas de seguridad y la última tecnología en electrónica. En el caso de la Tracer, estas premisas se cumplen con creces.

Con discreción

Poner en marcha el tricilíndrico en línea japonés es una garantía de satisfacción; su sonido ronco y penetrante es capaz de cambiar en muy pocos segundos el estado del conductor. Imagina por un momento que usas esta moto cada día para circular, pues ya tienes garantizado por seguro una alegría diaria.

Durante la prueba voy a poner el foco en lo que la diferencia de sus otras versiones naked: la protección aerodinámica, la comodidad de marcha y sobre todo en sus dos novedades, control de tracción y ABS.

Con la convicción de conducir una sport-touring, salí del garaje relajado y con el com­portamiento cívico que corresponde, llevaba indumentaria touring, moto touring y mentalidad touring.

Por defecto, al poner en marcha la moto, el control de tracción está activado. Este no tiene ningún otro tipo de regulación, es decir, o está conectado o desconectado.

Ya he comentado en pocas líneas anteriores que es muy difícil resistirse a las virtudes y soni­do del motor de la MT-09 y ante todas las tenta­ciones soy un hombre muy débil, por esa razón mi carácter touring desapareció a pocos metros de la salida al exterior.

No dudé ni un instante y no pude remediar po­ner al Crossplane 3 en solfa, estaba dispuesto a desafiar todas las leyes de la física de inme­diato, pero algo me lo impidió como si fuese la conciencia divina. El control de tracción no me dejaba acelerar el motor como yo deseaba fer­vientemente. Tosía y tosía, y yo dale que dale, pero no había manera de desarrollar todo el po­tencial que el modo A ofrecía.

Paré inmediatamente para investigar qué esta­ba sucediendo. Busqué desesperadamente en todos los menús el enlace para desconectarlo. Nada hacía mención al control de tracción, hasta que en el marco izquierdo de la pantalla digi­tal hallé un botón negro con las siglas TCS. Lo pulsé y un chivato en la pantalla alertaba de su desconexión.

Reemprendí la marcha para intentar de nuevo romper la física. Por fin la cosa se volvió intere­sante. La rueda patinaba meneando levemente la parte trasera, la rueda delantera flotaba maravillo­samente. El empuje del motor era inmediato, con un derroche obsceno de energía, pocas motos tienen semejante aceleración. Si decides condu­cir alegremente con el modo A activado, los tra­mos de carretera de curvas se convierten en un carrusel excitante, pero hay que tener experien­cia y tacto al abrir el gas. La Tracer es capaz de llegar hasta tercera velocidad sin que el neumáti­co delantero haya hecho muchos metros. El caso es que si quieres disfrutar de este modo con el TCS activado, no te dejará hacer nada de lo que estamos hablando; la electrónica capa toda acti­vidad interesante. Si piensas que es demasiado arriesgado desconectar el TCS pero sigues que­riendo tener sensaciones, lo más inteligente es usar el modo STD, que entrega la potencia con más mesura. Con esta combinación, el TCS en­trará con menor intrusión y te dará la sensación de que tú eres el amo y señor de la situación sin perder avance y sensaciones sobradamente interesantes. El modo B solo es recomendable cuando las condiciones del piso son realmente malas. En este modo, la potencia se reduce lo indispensable para no perder el control.

La posición de conducción es bastante centrada y erguida. A causa del ancho mani­llar, la conducción se parece más a la de una supermotard que a la de cualquier otra tou­ring. El asiento graduable en dos posiciones, 845 y 860 mm, es bastante alta en ambas, aunque una vez sobre la moto y dinámica­mente, esta provoca mayor control de giro al inclinar levemente la verticalidad sobre la dirección. Cuando se alcanza algo de veloci­dad, la pantalla regulable no es lo eficiente que uno espera. Al ser estrecha, deja pasar bastante flujo de aire por los laterales y, aun­que se suba o baje en sus tres posiciones, las turbulencias persisten. Otro detalle a des­tacar son las manoplas protectoras, podrán ser eficaces ante golpes pero aerodinámica­mente no son muy efectivas.

El cuerpo se acopla notablemente a su es­pacio vital. Las rodillas realizan su función de control sobre el depósito y el accionamiento de mandos, manetas y palancas son eficien­tes. La información expuesta en la pantalla digital de control es excelente, alguna parte de la navegación en el menú es un poco in­cierta, pero en general es descifrable.

La seguridad de llevar ABS de serie es uno de los puntos clave para que una moto ob­tenga la máxima confianza ante situaciones límite, pero si su regulación no está optimiza­da, puede ser contraproducente. Por suerte, la centralita de la Tracer está ajustada ade­cuadamente, dejándote llegar hasta una frenada deportiva sin que el sistema intervenga. El doble disco de 298 mm más su completo equipo de pinzas radiales monobloque y cir­cuito hidráulico ofrecen un tacto de frenada envidiable, con la información precisa de la acción en cada grado de presión de la ma­neta. Pocas motos han encontrado un com­promiso entre potencia y sensibilidad como las MT-09.

La disposición y diseño del chasis y sus­pensiones en su conjunto está encaminado en concentrar todo el peso posible en su parte más baja. Si observáis con detenimien­to el conjunto, os daréis cuenta de que la parte central del bastidor, el motor, la salida de escape y el basculante convergen en un puño. Incluso la posición del conductor se apoya sobre esta posición. Esta distribución permite un juego dinámico estable y efectivo. Permite mover el conjunto con facilidad en las maniobras de corto espacio y hundir las suspensiones para que gire sin esfuerzo y al mismo tiempo mantenerla traccionando en toda su aceleración sin que despegue.

Tanto la horquilla como el amortiguador ofrecen un buen rendimiento, además de compensar durante su recorrido la comodi­dad con la intensidad, es decir, si conducís moderadamente, fluiréis sobre el asfalto, pero si decidís imprimir acción trepidante, la sus­pensión contendrá la moto para que ofrez­ca efectividad y sensaciones deportivas. La regulación tanto de la horquilla como del amortiguador es bastante básica; de hecho, solo se puede cambiar la intensidad de pre­carga en ambas y la velocidad de rebote del amortiguador. Sin embargo y sinceramente, en una moto de estas características dichas regulaciones son sobradamente suficientes. Lo que realmente vale la pena graduar, según el peso de los ocupantes o la agresividad de la conducción, será la presión de estos mue­lles. Claro que sería posible unas suspensio­nes con más sensibilidad hidráulica, pero los costes se dispararían.

El depósito contiene 18 l de carburante que aumentan la autonomía considerable­mente. Su autonomía dependerá del uso que le demos a la mecánica, tarea difícil de gestionar dada la gran alegría del propulsor. Los parámetros de consu­mo medio real y autonomía los podrás controlar en directo actualizados en la pantalla digital de la derecha.

La reestructuración de Yamaha diri­giendo su gama hacia productos de gran personalidad y a precios muy competitivos está dando muy buenos resultados. En esta línea, el éxito de la Tracer recaerá en la aceptación de un modelo de estética atrevida y de ren­dimiento muy deportivo, y los motivos que aseguren que el público la acepte serán la combinación de deportividad con la seguridad que ofrece la elec­trónica a un precio escandalosamente competitivo.

Un superhéroe con antifaz es un su­perhéroe como Dios manda. Qué sería de ellos sin esa máscara tan personal de identidad. Los poderes de la MT-09 parecen intactos, y cuando necesites a la Tracer, no te preocupes, estará allí para salvarte.

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