Yamaha MT-09 ABS: ¡Diviértete!... con seguridad
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Yamaha MT-09 ABS: ¡Diviértete!… con seguridad

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Por derecho propio, la MT-09 de Yamaha se ha convertido en una de las motos mejor valoradas y más sorprendentes de los últimos tiempos. Su innovador concepto, en el que se combina un explosivo motor tricilíndri­co de 847 cc con hasta 87,5 Nm de par y una parte ciclo sin elementos muy ostentosos pero muy resultona, ha sido la base perfecta para dar vida a una polivalente naked de categoría media, de estética agresiva y filosofía transgre­sora. Ya que si bien es cierto que la MT-09 se ha mostrado como una moto lo bastante manejable y fácil como para circular con ella todos los días, posee una doble personalidad oculta que, apretando un solo botón, la transforma en una voraz devoradora de curvas.

La fórmula de Yamaha parece haber calado hondo en el subconscien­te colectivo del mundo de la moto, ya que en muy poco tiempo esta incondicional defensora de la filosofía “Master of Torque” ha supera­do las expectativas del propio fabricante, por la excelente acogida recibida por parte de un público ansioso por disfrutar de una moto diferente y que despierte sus sentidos. Hasta el momento de la MT-09 hay cuatro versiones, la estándar, la Street Rally, la preciosa Street Tracker y nues­tra protagonista de hoy, la ABS, una versión obligada y que representa un aumento de la seguridad en mojado o sobre firme deslizante. No olvidemos que el Parlamento Europeo ha decidido que el ABS pase a ser obligatorio para todas las motos de más de 125 cc a partir de 2016.

La MT-09 es espectacular y con una posición de conduc­ción entre naked y supermotard que invita a ir al ataque. Su secreto se encuentra en la configuración motor, que no es otra que la de un compacto tricilíndrico en línea 4T LC DOHC 12V con cigüeñal Crossplane, que es pura dinami­ta, y no por su potencia (115 CV a 10.000 rpm), sino por su poderoso par y, sobre todo, por la forma de entregarlo.

Si tuviéramos que definir con una sola palabra la MT- 09, ésa sería sin duda alguna polivalente. Es una moto muy versátil, pues goza de una excelente capacidad de adaptación debido a los diferentes mapas de potencia disponibles mediante el sistema D-Mode. Por ejemplo, en ciudad, la opción más recomendable será la B; con ella se suaviza mucho el brusco tacto del puño de gas del sistema YCC-T (acelerador electrónico) que podemos apreciar en los otros dos mapas, lo que permitirá dosificar mejor la entrega a baja velocidad y no tener que tirar continuamente de embrague. Y es que por tamaño también se muestra como una muy buena ciudadana; al ser tan estrecha y estar su manillar colocado bastante alto, ratonear entre el tráfico es tarea fácil, lástima que no tenga un radio de giro menor, ya que los giros muy cerrados son casi imposibles. En lo que respecta a frenada, el ABS ayudará a frenar sobre las habituales líneas blancas, tapas de alcantarilla o firme adoquinado, y nos puede salvar de un buen susto.

Las virtudes de la MT-09 en ciudad son muchas, pero para conocer su verdadero potencial, sólo en carretera podremos averiguar dónde se encuentran sus límites y dar rienda suelta a su portentosa mecánica –con los modos estándar y A–. Es en este terreno donde nos va a sorpren­der con su mejor versión; ha nacido para ello.

Una de las cosas que más gusta a todo aquel que la ha probado es su compacto y controlable tamaño, ya que, pese a ser una 900 cc, la MT resulta fácil y ligera. Esto no sólo se debe a que su motor cuenta con un cilindro menos que sus rivales, sino a que su chasis doble viga y basculante asimétrico de aluminio y la disposición del motor, han sido concebidos para centralizar masas, para un buen reparto de pesos y bajar su centro de gravedad.

El resultado es una moto extraordinariamente ágil y con una capacidad de reacciones felina que invita a una con­ducción al más puro estilo supermotard. Tiene un paso por curva rapidísimo y bastante estable; además, su ligereza y el enorme efecto palanca que podemos hacer sobre su ancho manillar permiten unos cambios de apoyo fulguran­tes y enlazar curvas a un ritmo vertiginoso. Mecánicamente también se nos incita a ello, aquí no importa la inmediatez del sistema ride by wire puño de gas electrónico–, todo lo contrario, seguro que el modo A (o full power) acaba siendo el más utilizado por los más curtidos en la materia (para los noveles es aconsejable comenzar con el modo STD), para disfrutar al máximo de su increíble pegada. Eso sí, en estas circunstancias, es conveniente estar atentos y poner los cinco sentidos en la conducción, pues si somos lo bastante temerarios como para abrir gas con decisión en marchas cortas, nuestra MT no dudará en sacar a relu­cir todo su mal genio, y estaremos con la rueda delantera queriendo apuntar al cielo. El carácter de la 09 es tan brutal en algunos momentos, que incluso la parte ciclo se las ve y se las desea para controlarla. El que más sufre es el discreto amortiguador posterior… Por suerte, al igual que la horquilla, dispone de varias opciones de reglaje, por lo que será conveniente ajustarlo para mejorar su blando comportamiento de serie.

A pesar de todo, la diversión está garantizada, no hay nada más gratificante que estrujarle la oreja a nuestra MT en la salida de la curva y sentir cómo su motor chilla a par­tir de las 7.000 vueltas, mientras notamos cómo se compri­me la parte trasera y la rueda anterior quiere despegar. Lo mejor es que eso sólo es el comienzo, pues si le echamos arrestos y mantenemos la muñeca fija, tenemos festival hasta más allá de las 11.000 vueltas, algo antes del corte.

Como contrapartida a su espectacular empuje, la MT-09 ha precisado un conjunto de frenos a la altura de las cir­cunstancias. La solución ha sido echar mano de un par de discos de 289 mm delante y complementarlas con unas imponentes pinzas radiales Sumitomo de cuatro pistones conocidas por su especular poder de parada y tacto qui­rúrgico, una eficaz solución que, junto con el disco poste­rior de 245 mm y la pinza simple pistón y con la ayuda del ABS disponible en la versión probada (muy bien afinado para que intervenga sólo cuando sea realmente necesa­rio), dan lugar a un solvente y a la vez poderoso conjunto de frenos.

La verdad, hoy en día ya no tiene sentido comprarse una moto sin ABS, porque en frenadas normales o deportivas no se nota, no molesta para nada a los más experimenta­dos, y el día que llueva o tengas una frenada de emergen­cia, pensarás: ¡gracias a Dios, tengo ABS!

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