Connect with us
Publicidad

Sin categoría

Viñales vs Miller: Tan cerca… tan lejos

Publicado

el

Si Maverick Viñales empezase a hacer un agujero en el patio trasero de su casa y siguiese cavando y cavando, probablemente terminaría apareciendo en el jardín de Jack Miller al otro lado del mundo. Y esto sería así porque Miller viene de las Antípodas de España, de Australia.

Casi 20.000 kilómetros separan los entornos en el que estos dos jovencísimos talentos de MotoGP crecieron. Uno se imagina que esta distancia y toda la cantidad de agua que hay entre am­bos escenarios serán un factor determinante para haber creado dos personalidades muy diferentes.

Para confirmar hasta qué punto esto es así, organizamos este artículo. Decidimos planear una entrevista en paralelo, presen­tándoles el mismo cuestionario. Primero pensamos en sentar a Jack y Mack y preguntarles al mismo tiempo, pero sin duda habría sido un problema. Y es que Viñales y Miller no solo tienen el mismo manager, Aki Ajo, sino que comparten ¡autocaravana los fines de semana de GP! Ante la perspectiva de que la historia acabase en una risas entre dos colegas, decidimos hacerlo por separado…

Solo Moto: ¿De dónde viene tu relación con el motoci­clismo? ¿Hay antecedentes en su familia?

Jack Miller: Mi padre era un fan de las motos. Cuando era niño siempre había motos por casa. Tan pronto como fui capaz de andar empecé a ir en moto; tenía unos tres años. Monté un motón por la granja, antes de empezar a ir a las carreras.

Maverick Viñales: Por supuesto, mi padre, mis tíos… todos corrían. Si se vive en una familia en la que todos son muy aficio­nados a un determinado deporte, es difícil no acabar practicán­dolo. Esto es lo que sucedió con las motos y yo. Tenía cinco años cuando corrí por la primera vez; fue en motocross.

SM: ¿Cuándo decidiste que querías hacer de las carreras tu forma de vivir?

JM: No hubo un momento determinado. Sabía que no quería hacer un trabajo normal. En los primeros años que estuve en los GG.PP. volvía a casa en invierno –verano en Australia– y hacía trabajos nor­males. Trabajaba duro, no era fácil. OK, si tuviese que hacer esto para vivir, lo haría, pero no es para mí. Ir en moto es lo que quería hacer desde niño y me daba igual si era motocross, supercross… Yo solo quería estar subido a una moto.

MV: No puedo decir que hubiese un momento determinado; fue algo natural. Hasta que corrí el campeonato español era básicamen­te un pasatiempo; a partir de ese momento se convirtió en un trabajo.

SM: ¿Quién es la figura principal que ayudó a llegar adon­de estás ahora?

JM: Nunca tuve ningún tipo de ayuda, nunca tuve un patrocina­dor. Mi familia lo hizo todo, nos venimos a Europa sin tener ningún contacto, sin tener ni idea de lo que íbamos a hacer.

MV: Al principio es tu familia la que te ayuda. Mi padre y mi abue­lo son los que me han apoyado mucho, especialmente mi padre. Después gente más profesional me ayudó a llegar donde estoy ahora. Pero yo siempre he dicho la última palabra; me gusta tomar mis propias decisiones.

SM: ¿Cómo te ves delante de un espejo? ¿En qué te gus­taría cambiar? Me refiero a tu carácter, no físicamente.

JM: Vale, no físicamente, pero… ¡Dios, qué feo soy! Gracias a Dios soy piloto y esto me permite hacer mi trabajo con un casco que esconde mi cara… Ahora en serio, no hay muchas cosas de mí que quiero cambiar. Estoy bastante contento de como soy. Me gusta cómo es mi vida… Creo que trato de ser una buena persona, de estar cerca de mi familia.

MV: Probablemente no ser tan competitivo. A veces me enfado mucho y me hace ser bastante testarudo. Pero al mismo tiempo ser así tiene su lado bueno: probablemente yo no estaría aquí si no fuese así.

SM: Las carreras al principio fueron una diversión; ahora, estando en MotoGP, ¿sigue siéndolo o se ha convertido en un trabajo?

JM: Es 100 % trabajo. Las carreras son solo una parte. Hay otras cosas como gestionar la presión, los entrenamientos y todo lo que conlleva estar donde estoy… tienes que ser una persona muy tranquila y equilibrada. Es 100 % trabajo y si mentalmente no eres fuerte, no puedes hacerlo.

MV: Es una mezcla. Estoy trabajando en lo que más me gusta y me pagan por ello. Al final has de ser lo más profesional posible y pasártelo bien. Si no disfrutas con ello, no puedes hacer bien tu trabajo.

SM: ¿Qué opinas sobre… Viñales/Miller?

JM: Es un buen tipo, tranquilo e introvertido. Se guarda las co­sas dentro. En eso es lo contrario que yo. Es fuerte, tiene mucho talento. Me cae muy bien y como yo se sube a todo lo que tenga un motor.

MV: Creo que tiene talento, pero todo ha sucedido demasiado rápido para él.

SM: ¿Crees que lo ha tenido más fácil o más difícil para llegar hasta aquí?

JM: ¡100 % él! He tenido la suerte de que mis padres tenían dinero para pagarme las carreras… esto fue antes de la crisis. Sus propiedades todavía están hipotecadas y se necesitará mucho tiempo para pagarlas. Cuando llegué al Mundial lo hice con un mal equipo. Pagamos un montón de dinero a cambio de nada. Al final empecé a preguntarme si debía seguir… Pero mis padres dijeron: “Vamos a seguir intentándolo un año más”. Sin mi familia, como mi tío, nunca lo hubiera podido hacer. El año siguiente terminamos séptimos en el campeonato; fue un gran paso. Y, finalmente, un año después mis padres dejaron de tener que pagar. Empecé a ganar algo de dinero, y luego surgió la oportunidad de estar donde estoy.

MV: Él, ha tenido la ventaja de tener un pasaporte australiano. Creo que si fuera español, las cosas le habrían resultado mucho más difíciles. Al principio corrió en equipos en los que no pudo mostrar su potencial. Después tuvo la suerte de estar en el equipo de Aki –Aki Ajo–, donde finalmente sí pudo hacerlo. 

Ser piloto de MotoGP
 

SM: ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser un piloto de Mo­toGP?

JM: La gente está más atenta a lo que haces; todo el mundo quiere estar en esta posición. Pero hay muchos tiburones, así que tienes que ver lo que haces en la pista y fuera de ella; la presión es mucho mayor.

MV: Lo mejor es estar donde estás. Es lo más; todos los ídolos de la afición compiten contigo. Me gusta este nivel de competi­tividad, el esfuerzo y el sacrificio que exige cada día. Lo peor, el tiempo que absorbe. Correr en MotoGP te mantiene muy ocupado. Si antes no veía mucho a mi familia, ahora los veo todavía menos.

SM: Un piloto de MotoGP se supone que debe ganar un montón de dinero. ¿Quién te lo gestiona?

JM: ¡Yo no gano ni un duro! Todo va directamente a mis padres. Tengo 20 años y sigo yendo a mi madre para pedirle dinero para mis gastos. El que ingreso no es mío hasta que se liquiden las hi­potecas y se pague todo lo que se debe. Creo que es como tiene que ser. Por supuesto, mis padres no me piden que lo haga, pero esa es mi manera de decir gracias.

MV: ¡Yo cuido de mi dinero! Tengo un asesor, pero yo soy el que decide adónde va mi dinero.

SM: De todo lo nuevo que supone correr en MotoGP, ¿qué te ha resultado más complicado?

JM: Pilotar las motos. Nunca había pilotado una CBR 600; de hecho, nunca he pilotado una moto de calle. Solo había pilotado una 125 y la Moto3. Así que para mí lo más difícil es aprender a pilotar. Estoy todavía aprendiendo. Cada vez que vuelvo a casa le doy vueltas a ver en qué mejoro en la próxima carrera.

MV: Lo más difícil, sin duda, es la electrónica. No he tenido de­masiados problemas con la frenada o la aceleración, pero con la electrónica me lío… El equipo me dice antes de la carrera: “En la vuelta 10 que tiene que cambiar el mapa para ahorrar neumáticos”, … ¡y se me olvida! De repente me acuerdo y empiezo a apretar bo­tones. Me ha pasado, por ejemplo, apretar en mitad de una curva el botón pit lane, que hace que la moto no corra más de ¡60 km/h!

SM: Márquez, Rossi, Lorenzo… ¿a quién elegirías como entrenador personal para enseñarte a pilotar tu MotoGP?

JM: Rossi… También Jorge, que es muy fino, pero Rossi se mueve al límite, como Marc, pero sin cometer errores.

MV: Márquez, sin duda. Hace con su moto lo que quiere. La domina y tiene control absoluto… en mi caso, mi Suzuki todavía me lleva donde ella quiere.

SM: Cuando entras en el box después de rodar en la pis­ta y todos estos técnicos que te rodean para escuchar tu análisis, ¿sabes lo que les tienes que decir?

JM: Esto no es un problema para mí. Cuando era piloto de Aki Ajo éramos básicamente el equipo oficial de KTM, por lo que pro­bablemente había más técnicos allí que en mi garaje ahora.

MV: A veces no sé mucho a quién tengo que hablar. Pero sé lo que tengo que explicar y hasta ahora lo estoy haciendo bien. Lo que digo suele después confirmarse con los datos de la electrónica.

Si has leído despacio y relajado esta doble entrevista, habrás visto cuán diferentes son Maverick Viñales y Jack Miller. El primero es reservado, prefiere pecar de hablar poco que demasiado; está centrado obsesivamente en su objetivo, que se ha convertido en la prioridad absoluta en su vida.

Por otro lado, Jack representa la imagen de un australiano de pro. Divertido, habla en voz alta, bromea continuamente. Se siente cómodo siendo el protagonista. Sus opiniones son contundentes, no entiende la vida sin diversión y es muy apegado a su familia.

Siendo tan diferentes, es curioso que compartan la autocaravana los fines de semana de GP. Forman una pareja extraña; creo que si no tuvieran el mismo mánager, esto nunca habría pasado. En su organización, Maverick es el que duerme en la cama grande del dormitorio; Jack lo hace en el sofá cama del salón. Les pregunté el porqué de esta distribución. Miller dijo primero que era porque Ma­verick era campeón del mundo, mientras que él solo había logrado terminar segundo. Pero inmediatamente dijo que había perdido una apuesta con Viñales, así que quién sabe…

Haz clic aquí para comentar

Publica un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad

Newsletter

Publicidad ¡Suscríbete a Solo Moto y llévate esta súper oferta!
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Facebook

Solo Moto Nº: 2.045

Suscríbete y recíbela en casa por sólo 1,87€ al més o suscríbete para verla en formato digital.

Publicidad

Los + leídos