VICTORY VEGAS 8 BALL: Todo al negro
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VICTORY VEGAS 8 BALL: Todo al negro

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Hemos de empezar la explicación aclarando, antes de nada, que la de estas páginas es una Vegas 8 Ball en cierta medida modificada. La original no lleva esos escapes –los suyos son un par de colas cromadas, también, pero superpuestas y paralelas al asfalto- ni el asiento del pasajero. Ambos elementos son accesorios con los que la marca te ofrece la posibilidad de personalizar esta motocicleta.

Cabe decir, no obstante, que sin estos elementos ya es una motocicleta muy atractiva. Monoplaza, es verdad, pero igualmente seductora. Además, los más rebeldes aficionados al mundo de las cruiser acostumbran a disfrutar de su montura en solitario.

Cómoda y firme

El feliz propietario de una Victory Vegas 8 Ball, aunque tenga que resignarse a divertirse sin compañía, podrá contar después muchas cosas de esta motocicleta. Buenas, gran parte de ellas.

Podrá decir que la posición de conducción es muy lógica para tratarse de una cruiser que a simple vista parece radical, que el asiento es confortable y que la posición de conducción es muy natural. Las piernas van estiradas, con las rodillas semiflexionadas y las estriberas se hallan a una altura correcta. El manillar es ancho, pero tampoco en exceso, con lo que los brazos no van demasiado abiertos; esto se agradece en autopista, ya que no ofrecemos tanta resistencia aerodinámica al ser menor la envergadura frontal de nuestra mitad superior.

En cuanto a frenada, no tendrá ninguna queja. En el tren anterior encontramos un disco de 300 milímetros de diámetro con un pinza de cuatro pistones opuestos. No es la frenada de una deportiva, es cierto, ya que el mordiente es mejorable y hay que apretar con fuerza la maneta derecha para detener los 290 kilogramos declarados por la marca. En cualquier caso, en el tren posterior monta otro disco de 300 mm –con pinza de dos pistones en este caso- y la potencia es excelente; así que si nos quedamos cortos frenando de delante, podemos acompañarnos con el freno trasero. Se acortará la distancia en la que se detiene la motocicleta y la frenada se hará más segura gracias a un buen reparto de pesos, al aplomo del conjunto y al neumático posterior de 180 milímetros de sección, que se encargará de pegar esta custom al asfalto y nos aportará confianza.

Su propietario también podrá contar que las suspensiones trabajan muy bien. Absorben a la perfección las irregularidades sin descomponerse –un servidor lo comprobó al pasar por encima de una tapa de alcantarilla a cierta velocidad y ver que la moto no rebotaba descontroladamente-, algo poco habitual en este tipo de motos, en las que las suspensiones suelen ser más bien blandas. En la Vegas no, en la Vegas son firmes y confortables a la vez, lo que la hace muy estable y segura.

Todo esto y mucho más podrá explicar el usuario de esta Victory. Mucho más, sí, porque tanto en ciudad como en carretera también consigue dar la talla.

Eficiente en todo

La Victory Vegas 8 Ball es una cruiser larga entre ejes -1.684 milímetros-, pero gracias a unas geometrías más moderadas (32,9º y 126 mm de avance), a un corto radio de giro y a un asiento bajo, a sólo 640 mm del suelo, se convierte en un modelo aceptablemente manejable. Sólo cuesta moverla hacia atrás por su peso de casi trescientos kilogramos, pero por lo demás, es manejable entre coches y una vez iniciada la marcha es ágil y cabe por los lugares por los que pasan la mayoría de las motocicletas. Lo único que podemos echarle en cara es que en los giros más o menos cerrados hay que abrirse algo más de la cuenta; que no es un scooter, vaya. Y es que hay que tener presente que su llanta delantera es de 21 pulgadas, las de mayor diámetro del mercado y las menos apropiadas para un uso urbano.

Y si en ciudad va relativamente bien, en carretera abierta resulta todavía mejor. Hemos visto que es estable, que se muestra firme sobre el asfalto. Y no sólo en las frenadas, tal y como acabamos de señalar, sino también en los pasos por curva, independientemente de la velocidad a la que las tracemos –sea en un puerto de montaña o en una vía rápida.

En los virajes más cerrados nos habría gustado que las estriberas hubiesen sido colocadas un poco más elevadas, ya que rozan con el asfalto a poco que inclinemos. No supone ningún problema, pues están articuladas y la estabilidad del conjunto no se ve en peligro en ningún momento, pero sí resulta un poco molesto por las vibraciones que transmite al pie y por el ruido estridente producto de la fricción. Las estriberas están un poco más arriba porque el potencial de esta moto es tal, que la colocación actual de las mismas limita su asombrosa y explotable faceta deportiva.

Es en carretera donde también percibimos, como en la urbe, que la Vegas es una custom muy ágil. Cambiarla de un lado a otro entre curvas es una tarea muy sencilla gracias a sus geometrías y a las dimensiones del manillar, que es ancho sin serlo en exceso y hace de ella una motocicleta muy manejable. Y sobre todo controlable.

Sorprendente, en este sentido. Como también nos sorprendió por lo rápida e intuitiva que nos pareció, atendiendo siempre al segmento en el que queda englobada. No cuesta llevarla hacia el interior de la curva, de la misma manera que tampoco tiende a perder la trazada o salir abierta. Y todo a pesar de su peso y dimensiones. Chapó para la marca porque lo ha hecho realmente bien.

El motor también acompaña

Todo lo anterior quedaría en prácticamente nada si en el apartado mecánico la Vegas no consiguiese dar la talla. Y con semejante bicilíndrico en V a 50º, de nada más y nada menos que 1.731 centímetros cúbicos, las expectativas parecen cumplirse.

Semejante propulsor es, principalmente y sobre todo, un motor muy fino, con un funcionamiento rabiosamente suave. No vibra por mucho que lo subamos de vueltas, como tampoco lo hace al ralentí, y esto se traduce en una calidad de marcha exquisita.

Pero es que además es un V-twin muy efectivo. El par motor hace acto de presencia ya desde muy bajas vueltas –no sabemos cuándo con exactitud, puesto que carece de tacómetro- y es muy elástico, muy aprovechable hasta bien arriba. Donde más nos gustó, no obstante, fue a medio régimen, donde su respuesta es enérgica y muy excitante, con un empuje excepcional. Y es que la potencia máxima declarada es de 89,8 CV a 4.900 rpm y el par máximo, ¡de 14,3 kgm a 2.950 rpm!

Además, la sexta velocidad hace las veces de overdrive, de modo que podremos circular a unos 120 km/h sin que el motor apenas gire revolucionado. Por eso, también, sus consumos son tan moderados, de 5,8 litros a los cien kilómetros, y por eso su autonomía, con un depósito de combustible de 17 litros de capacidad, ronda los trescientos kilómetros. Es, por esto y por todo lo demás, una excelente compañera de viaje.

Vía de acceso a la marca

Los modelos Vegas son los más populares de Victory, y los 8 Ball, los más accesibles. La factoría norteamericana lo considera como la motocicleta que ha de servir para dar pie a que cualquier aficionado al universo custom se establezca en el planeta Victory.

Por tal motivo han ajustado su precio, que queda fijado en unos aceptables 13.950 euros, que si bien es una cifra a tener en cuenta, es en lo que acostumbran a estar tasadas motocicletas del estilo de la Vegas de marcas emblemáticas o con cierto renombre, dedicadas en exclusiva al mundo de las custom. Y norteamericanas, para más señas.

Por tal motivo han realizado una cruiser que entre por los ojos, sobria, con pocos cromados, pero muy elegante. Quizá no encaje en su vistosidad el diseño de los intermitentes, de grandes dimensiones y de plástico, más propios de una trail o de una motocicleta turística que de una custom; sin haber de ser necesariamente cromados, un poco más pequeños y de un plástico de otro aspecto, habrían quedado en sintonía con el resto de buenos acabados de la Vegas. También un cuadro de instrumentos con algo más de información habría sido muy bienvenido, pero ya se sabe que este tipo de motos es, por regla general, minimalista, y esto nadie lo puede cambiar.

Lo que Victory sí pretende modificar es la forma de entender el segmento de las cruiser, ya que el funcionamiento de una de las suyas, el funcionamiento de la Vegas, es tan competentemente deportivo que es casi revolucionario. La apuesta parece muy segura.

 

EQUIPAMIENTO

✖ Indicador de nivel de gasolina

✖ Indicador de nivel de reserva

n Chivato de reserva

✖ Velocímetro digital

✖ Tacómetro digital

✖ Reloj horario

✖ Odómetro parcial doble

✖ Indicador temperatura del refrigerante

✖ Indicador temperatura ambiente

n Warning

✖ Ordenador de a bordo

✖ Cronómetro

✖ Indicador de velocidad insertada

✖ Avisador de régimen máximo

n Antirrobo electrónico

✖ Pantalla regulable

✖ Manillar regulable

✖ Asiento regulable

n Asientos separados

✖ Respaldo

✖ Regulación maneta embrague

n Regulación maneta freno

✖ Estriberas regulables

n Estriberas conductor con goma

n Estriberas pasajero con goma

✖ Asas para pasajero

✖ Asa para colocar caballete

✖ Guanteras

✖ Hueco para antirrobo

✖ Ganchos para pulpos

✖ Maletas

✖ Caballete central

✖ Tapa de colín

✖ Amortiguador dirección

✖ ABS

✖ Freno combinado

n Correcto ✖ No disponible ● Opcional

 

CÓMO VA EN…

CIUDAD
La Vegas es una motocicleta larga y obliga a abrirnos al realizar virajes a baja velocidad. En cualquier caso, las maniobras en parado no son complicadas porque el radio de giro es corto. Una vez en marcha, es bastante rápida de reacciones entre coches, y la posición de conducción es muy cómoda.

CARRETERA
El motor y la parte ciclo están a la altura, con un funcionamiento sorprendente. Para ser una custom, no le cuesta entrar en la curva y es muy estable trazándola. Por otra parte, las estriberas rozan enseguida y al freno delantero, a diferencia del trasero, le falta mordiente.

AUTOPISTA
La protección aerodinámica no existe, pero al no circular con los brazos demasiado abiertos se pueden soportar altas velocidades. La sexta actúa como overdrive, con lo que a unos 120 km/h apenas va revolucionada. La autonomía es de prácticamente 300 kilómetros.

 

VALORACION

Solo +
– Motor elástico y vigoroso
– Suavidad general
– Dinamismo
– Estabilidad
– Suspensiones
– Calidad de marcha

Solo –
– Freno delantero justo
– Estriberas bajas
– Tablier espartano

Artículo publicado en el número 1762 de la revista Solo Moto

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