Victory Magnum: Rompiendo esquemas
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Victory Magnum: Rompiendo esquemas

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Sin duda alguna, la nueva Magnum no es una moto que te deje indiferente. Ni mucho menos. Uno de los argumentos que en Polaris resaltan es la concepción de la que según sus responsables es la custom bagger más extrema de la historia. Y posiblemente no les falte razón. Al igual que todas las Polaris desde 1998–, se fabrica en Spirit Lake, Iowa, ya está disponible para el mercado americano y llegará a nuestro país a finales de este año. Sus creadores insisten en que su puesta en escena es el resultado de una moto que el público ha pedido de forma insistente. Una moto que hace años que reclaman los apasionados a este estilo y consideran que llega al mercado con una larga serie de argumentos a su favor. Por una parte destacan su atrevimiento al presentar un diseño tan especial y por otra se enorgullecen de poder hablar de un motor muy fiable y de su garantía de cinco años.

La Magnum ofrece un aspecto imponente. Con la Cross Country de base, éste es más atrevido, agresivo y espectacular, especialmente en la versión color lima, que es la más rompedora. Lo cierto es que en nuestro viaje a Sturgis, me dio la sensación de que encajaba perfectamente con el ambiente que allí vivimos, donde nos entremezclamos con custom podríamos decir que clásicas y con auténticas maravillas llevadas a extremos insospechados…

Transmite la sensación de que aglutina diferentes estilos, todos ellos muy americanos, y con la incorporación de la rueda delantera de 21” con llanta forjada, no sólo realza su figura, sino que también se apunta a una de las últimas tendencias en el inagotable mundo de la customización. Que yo sepa es la primera custom que monta de serie una rueda de 21” que brilla con luz propia, pues los brazos pulidos se iluminan sobre el aro de color negro. Otro aspecto que destaca poderosamente en el diseño de la Magnum, además de su atrevida combinación cromática, es el hecho de que las maletas laterales integradas contornean las formas redondeadas del guardabarros trasero.

En esta versión más agresiva de la Cross Country, el enorme frontal gana protagonismo junto al guardabarros delantero, y no falta el faro delantero con forma de bala, que en esta ocasión incorpora en su interior luces tipo led, con la forma de cargador de tambor de una pistola…
 
El asiento es extremadamente bajo y su aspecto limpio y lineal, es otro de los argumentos a favor de esta masa de cromo y hierro que combinan con vistosos colores, donde los contrastes forman parte de su encanto.
 
Lógicamente se conserva el enorme bicilíndrico en V a 50º de 1.731 cc Freedom 106 de refrigeración mixta aire/aceite con un simple árbol de levas, capaz de rendir 92 CV por debajo de las 5.000 rpm y un par motor impresionante. El chasis se compone de dos vigas en fundición de aluminio y las suspensiones firmadas por Kayaba se han modificado ligeramente con respecto a la Cross Country, mientras que se conservan los frenos Nissin con ABS de serie.
 
La horquilla invertida monta barras de 43 mm de diámetro y el monoamortiguador trasero trabaja con un sistema de bieletas.
 

Haces pie fácil

El asiento a sólo 667 mm del suelo permite llegar al suelo con facilidad, y esto será sin duda un buen argumento para los que tienen dificultades para maniobrar en parado. El cuadro de instrumentos ahora es del mismo color que el resto de la moto, y la pantalla es de perfil bajo, con lo que la mirada queda por encima del parabrisas tintado.
 
El cuadro de instrumentos está formado por dos grandes esferas con fondo blanco, tres displays LCD y dos relojes, uno para el indicador de nivel de combustible y el otro para la temperatura que, por cierto, en Sturgis fue de más 30º. En el display superior se han situado los chivatos (reserva, punto muerto, intermitentes…), por debajo se visualiza la velocidad engranada, temperatura ambiente y reloj analógico, y en el tercero la información del audio –dial, volumen, etc.–, que se controla desde los pulsadores de la piña izquierda. Con los conmutadores de la piña derecha se controla cómodamente el cruise control que tan bien encaja en el decorado yanqui y sus límites de velocidad…
 

En marcha

En Sturgis, el respeto entre el resto de las motos y de cualquier otro vehículo es sorprendente. Aquí nadie se adelanta en un semáforo o gana la posición en la parrilla de salida, sino que todo el mundo espera rigurosamente su turno en los cruces en los que con motivo del Sturgis Rally coinciden cientos de motos tras una señal de Stop.
 
Tampoco es éste un ambiente en el que te encuentres esquinas o calles estrechas, así que la Magnum se encuentra en este ambiente más cómoda que en una ciudad como Madrid o Barcelona. Sin ser una moto fácil a la hora de maniobrar por una cuestión de peso y volumen, sí tiene un generoso ángulo de dirección y el propulsor es tan agradable, que te ayuda a circular relajadamente a baja velocidad.
 
En dirección a Black Hills pude comprobar cómo el gran y aparatoso semicarenado es lo suficientemente envolvente como para proteger a piloto y pasajero, y el peso de los altavoces del fantástico equipo de audio de 100 W -colocados lado a lado de la instrumentación-, más propio de un coche de lujo, es inapreciable
en una moto de casi 400 kilogramos…
 
Con los pies adelantados, música de fondo y el culo muy cerca del suelo, comprobé que la suspensión trasera es más firme que en la Cross Country que probé en Barcelona hace tan sólo un par de meses. Me dio la sensación de que en la Magnum es más firme y tarda un poco más en recuperar, y la ficha técnica me
confirmó que tiene menos recorrido y la parte trasera es ahora una pulgada más baja.
 
Con la vista por encima del parabrisas y muy bien cubierto por el original carenado, la sensación de la enorme rueda delantera de 21” y su enorme neumático de 120 mm hacen que gane en aplomo pese a que cuesta un poco más hacerla girar. Nunca había probado una moto custom con una llanta tan grande…
 
Realmente me pareció una experiencia muy interesante rodar con la Magnum en un ambiente único en el que sobre la Victory me encontré cómodo tanto entre las calles de Sturgis como en dirección a Black Hills, puesto que es ésta una moto que transmite lujo y confort, algo que a todos nos gusta de vez en cuando… ¿no?

 

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