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Rutas

Viaje al Cabo Norte en tres ¡Honda CB250! (3ª parte)

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Si te perdiste la primera y segunda parte del viaje, aquí las tienes. (1ª parte) (2ª parte).

El decimoquinto día de viaje nos despertamos lloviendo, cómo no… Decidimos ir a San Petersburgo. A medida que nos acercamos a Leningrado, deja de llover, por suerte. El tráfico es terrible. La ciudad es muy bonita, y el asfalto ya está bien. Todo lo que explica­mos ayer de Rusia, hay que rectificarlo en San Petersburgo. La ciudad está limpia y llena de edificios bonitos, con varios puentes que cruzan el río a lo largo de toda la ciudad.

Vemos la famosa iglesia del salvador sobre la sangre derramada, el museo del Hermitage y algunos puntos de interés guiados por Sergey, un amigo ruso inesperado. Finalmente llegamos a la frontera. Quince minutos en la aduana y en­tramos en Estonia. Se nos ha hecho tarde. A 500 metros de la frontera vemos un hotel y nos instalamos. Son las 23.00. No encontramos ningún sitio para ce­nar y acabamos comiendo galletas rusas que hemos comprado en una gasolinera.

El decimosexto día, Rubén y Santi van a lavar las motos. Ya no aguan­tan más. Ángel prefiere llegar a casa con la moto tal cual. Con trocitos de toda Europa enganchados por el guardabarros y toda la moto…

Empezamos a hacer kilómetros y los paisajes son bonitos, carreteras mejores, todo parece ir a mejor… Llegamos a Tartu (Estonia). El neumático trasero de la moto de Rubén ya no puede más. Si seguimos, es peligroso. Hizo muchos kilómetros con la presión baja, y se desgastó en exceso.

Nos indican una tienda especializada en motos. Solo encontramos una rueda delantera, de medidas equivalentes a nuestra rueda trasera. La montamos. No es la mejor solución sino que es la única… A medida que nos acercamos a Letonia, se van viendo grupos de mo­tos. Llegamos a Riga temprano. Podemos cenar tranquilos y pasear un poco por la ciudad.

Ya en Polonia
 

Siguiente parada, Kaunas (Lituania). A las 16.30, aparcamos las CB en el centro de la ciudad. Andamos un poco por calles peatonales hasta dar con un restaurante típico lituano… Sushi… Cruzamos la frontera con Polonia y paramos en la primera ciudad con cara y ojos. Hemos vuelto a nuestra franja horaria habitual, con lo que hemos ganado una hora. La ciudad se llama Suwalki.

Buscamos por Internet y encontramos un hotel que parece bonito. Está a 8 km. Supera nuestras expectativas. Se trata de una vieja granja de hace dos siglos restaurada totalmente. Nos atiende Agnieszka. Un trato exquisito, con explicación de la historia de la granja incluida. Cenamos en el mismo hotel. Creemos que algo malo nos va a pasar… No se puede tener tan buena suerte con los lugares y las personas que nos estamos encontrando. El decimoctavo día toca descanso. Estamos en un hotel a la orilla de un lago precioso. Agnieszka, nuestra anfitriona, nos ofrece hacer kayak y un tour por la zona.

Kayak antes de comer, y por la tarde visita por la zona. Nos ha sentado muy bien este kit kat en el viaje. El decimonoveno toca lluvia. Cruzamos Polonia de norte a sur, con visi­ta obligada a Varsovia. Si tenemos que definir el día de hoy, lo haremos con la palabra cansados.

Después de más de 600 km por carreteras muy lentas, cruzando mu­chos pueblos (y sus semáforos), llegamos a Chrzanow. Nos plantamos en el primer hotel que encontramos. Estamos un poco preocupados por la moto de Ángel. El motor cada vez tiene grillos más grandes… Esperemos que aguante.

El vigésimo día nos despertamos a las 8. Queríamos estar en la puerta del campo de Auschwitz antes de las 10. No ha parado de llover du­rante toda la mañana. La visita es bastante estremecedora. Bueno, ya os podéis hacer una idea de las cosas que vemos y nos cuentan. Nos mojamos bastante durante la visita, así que los kilómetros que hemos hecho hoy han sido un poco incómodos. Nos hemos quedado en Brno (República Checa).

Austria, Alemania, Mugello…
 

Dejamos atrás la conocida ciudad que alberga el GP y nos vamos a Austria. El día está muy nublado y llueve de forma intermitente. Llegamos a Viena sobre las 13.00 h. Aparcamos las motos y vamos a dar una vuelta por el centro. Vemos una parada de comida rápida y no podemos evitar comer las típicas salchichas.

Seguimos avanzando dirección Salzburg. La carretera se desvía y entra en Alemania, para cortar camino. Nos hemos quedado justo antes de volver a entrar en Austria, cerca de Insbruck. Volvemos a ver montañas nevadas, y las temperaturas vuelven a bajar. Nos alojamos en un hostal muy bonito y acogedor. La gente nos sigue tratando muy, muy bien.

Cruzamos Austria, de Alemania a Suiza, de norte a sur, por la zona de Insbruck, antes de adentrarnos en el maravilloso mundo de las carreteras alpinas. Llegamos a Stelvio y enfilamos la carretera de ensueño que lleva a la cima del passo. A 10 km de llegar, ¡¡sorpresa!! Carretera cortada. Obras. Pensamos en colarnos cuando no miren los de la obra, pero como no sabemos de qué obra se trata, preferimos buscar alternativa.

Bajamos a Stelvio y nos adentramos en Suiza, en busca de otra carre­tera muy secundaria que lleva a la cima del Stelvio Pass. A mitad de subida, a Santi se le rompe el cable del gas. 10 minutos y solucionado. Llegamos a la cima. Preciosas vistas. Santi y Ángel salen a correr un poco aprovechando las últimas horas de día. Despertar en el Stelvio Pass es muy bonito.

Han abierto la parte famosa de la carretera y la hemos bajado. Una vez hecho, mayoritariamente autopistas hasta Mugello. Ahora el calor es sofocante. Llegamos a Mugello, donde se respira ambiente de GP. Hacemos una llamada a un contacto, a ver si nos puede echar una mano a conseguir entradas, pero no funciona.

Nos acercamos a unas taquillas, y nos ofrecen las más baratas. Sin asiento, en pelouse. El precio es desorbitado. Nos negamos a pagar lo que nos piden. Paseamos un rato por los alrededores del circuito, y nos marchamos. Paramos en Pistoia, un bonito pueblo de la Toscana, cerca de Pisa. La vuelta nos la podremos tomar con más calma.

Buscamos la autopista que bordea la costa oeste de Italia y llegamos a Pisa. ¿Y qué se puede hacer en Pisa? Pues ir a la torre y hacerse la típica foto…

Ya estamos en Mónaco
 

Seguimos dirección Mónaco, donde nos esperan Bernat y Raul, primos de Santi, que nos han venido a acompañar estos últimos días de aventu­ra. En Mónaco están desmontando todo el tinglado del GP de Fórmula 1. Todavía quedan gradas montadas… El punto de encuentro es la línea de meta del circuito urbano. Nos acompañan a la pizzeria donde han comido ellos. Comemos, mien­tras les explicamos algunas experiencias del viaje. Buscamos alojamiento y después de dar algunos rodeos, encontramos un hotel entre Niza y Cannes.

Día 25 del viaje. Visitamos a la hermana de Rubén, Eva; su marido Ri­cardo y sus sobrinos, Eric y Mireia, que viven en Francia. Comemos en un bar mientras miramos las motos. Después de comer decidimos que hoy dormimos en casa. Nos despedimos de la familia de Rubén y ponemos en el GPS: ir a casa. ¡¡Autopista y gas!! Hoy no nos cansamos, solo hay que llegar al último destino.

En el área de servicio de l’Empordà nos esperan Toni y Dolores, que ya nos vinieron a despedir. ¡Mil gracias! ¡¡Las motos han aguantado!! Reto superado. Hemos reparado todo tipo de averías, hemos conocido a mucha gente, todos buenas personas; algunos de ellos nos han ayudado muchísimo. Ha habido increíbles coincidencias, paisajes idílicos, culturas muy dis­pares… y un sinfín de anécdotas y vivencias. No olvidaremos nunca todo esto. Ha sido mucho mejor de lo que habíamos soñado.

Si te perdiste la primera y segunda parte del viaje, aquí las tienes. (1ª parte) (2ª parte).

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