Vertigo Combat Camo 300: Sin miedo a la altura
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Vertigo Combat Camo 300: Sin miedo a la altura

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La aparición de nuevas marcas de trial no cesa, pese a ser un mercado muy reducido, y es que se trata de una especialidad en la que la pasión es parte fundamental en cualquier proyecto. Producto de la pasión y de la iniciativa del empresario Manel Jané, ha nacido Vertigo, una marca que llega para aportar nuevas ideas y un producto de excelente calidad. En el incomparable marco del hotel Puig Francó y del Área de Trial Noassar, cerca de la población de Camprodón, tuvimos la ocasión de realizar una primera toma de contacto y de presenciar la puesta de largo de la Vertigo Combat Camo.

Vertigo ha querido desarrollar su moto de trial partiendo de una hoja en blanco, sin premisas ni condicionantes que pudieran supeditar su diseño. Tanto en el motor como en el propulsor encontramos nuevas soluciones, hasta ahora nunca vistas en una moto de trial.

Empezando por el propulsor, los técnicos de la marca han apostado por un monocilíndrico 2T refrigerado por líquido de 294 cc, con unas cotas internas de 79 x 60 mm, que como factor diferencial se alimenta por medio de un sistema de inyección electrónica, algo que hasta ahora solo habíamos visto en las Ossa. La inyección en un motor 2T hasta ahora era sinónimo de suavidad de respuesta y en cierto modo falta de carácter; sin embargo, en la Combat no es así: los técnicos anuncian una potencia de 31 CV a 9.200 rpm y un par de 4,9 kgm a 4.500 rpm, cifras nunca vistas en una moto de trial de serie. Para obtener semejantes cifras se ha tenido que trabajar mucho en la inyección y la electrónica. El encendido es capaz de ofrecer un mapa de potencia específico para cada marcha, y además podemos elegir entre cuatro diferentes por medio de un conmutador ubicado sobre la placa de faro. Por medio de un pequeño led podemos saber en cuál de los mapas estamos pilotando.

Los diferentes sensores dispuestos en el propulsor aportan la información necesaria a la ECU, para que la mezcla sea precisa en todo momento, al adaptarse a diferentes parámetros como la altura, la temperatura del agua, la posición del acelerador, etc.

Una de las peculiaridades del propulsor es que sus cárteres se encuentran partidos de forma horizontal (longitudinal en la mayor parte de las motos de trial), por lo que para acceder al cigüeñal, sus rodamientos y la biela, basta con extraer la parte inferior del cárter, lo que facilita enormemente el mantenimiento en la Vertigo.

El cambio de marchas es tipo cassette, y se extrae de manera muy sencilla desde el lado del embrague. Precisamente el embrague es uno de los aspectos en los que en Vertigo no se han complicado lo más mínimo, han apostado por un embrague por diafragma, que les garantiza la rapidez de respuesta y el control necesario, características imprescindibles en una moto de trial.

Parte ciclo innovadora

Si el propulsor dispone de soluciones innovadoras, la parte ciclo no se queda atrás. El bastidor combina una estructura multitubular en acero en la parte frontal con la cuna delantera en aluminio y un pequeño subchasis trasero de este mismo material. Este tipo de estructura consigue que la rigidez longitudinal sea máxima, pero a su vez le otorga cierta flexibilidad lateral al bastidor, algo que se agradece en las zonas de giros enlazados. Los técnicos de la marca aseguran que con este tipo de estructura desaparecen por completo los problemas de estiramiento del bastidor característicos de las motos equipadas con chasis de acero.

A las dos piezas de aluminio de la parte trasera que van atornilladas a la estructura de acero, y también al eje del basculante, se une el pequeño subchasis trasero de aluminio, en el que se ubican los estribos. Pues bien, este pequeño subchasis se ofrecerá en diferentes grosores, lo que permitirá adaptar la anchura del bastidor en la zona de los estribos al gusto de cada piloto.

Con la intención de obtener un óptimo centrado de masas, se ha colocado el depósito de gasolina de 2,7 litros bajo el asiento y la caja de filtro en la posición habitual del depósito. Para acceder al filtro del aire no se necesita herramienta alguna, pues tan solo se tiene que retirar el cierre rápido que sujeta la tapa superior.

Las suspensiones son de máximo nivel: la horquilla es una Tech con barras de aluminio con tratamiento antifricción de 39 mm de diámetro. El amortiguador trasero es un Reiger multirregulable, que va anclado al basculante con un sistema progresivo de bieletas.

Los frenos son Braktec, con una pinza delantera de cuatro pistones y otra trasera de dos.

La primera sensación una vez puestos ya a los mandos de la Vertigo deriva de la maniobra de puesta en marcha. Para arrancar el propulsor se tiene que pulsar un botón que sirve para activar todo el sistema eléctrico que alimenta la inyección. Tras esta maniobra podemos accionar el pedal de arranque y el motor cobra vida. El pedal de arranque se engancha con el estribo derecho con mucha facilidad, pero según los técnicos de la marca, este es un defecto que quedará perfectamente solucionado en las motos de serie. Lo mismo sucede con el pulsador que activa la electrónica, las unidades de preserie probadas iban equipadas con una pequeña batería, mientras que las versiones definitivas funcionarán mediante un sistema batteryless, que aporta la energía mediante el movimiento del pedal de arranque.

Las sensaciones que ofrece el propulsor son excelentes, es muy potente, y en ningún momento sientes que te vayas a quedar corto de gas al afrontar un obstáculo. En la mayor parte de las zonas se utiliza la segunda, y a poco que necesitemos inercia, podemos poner tercera, sin que resulte excesivamente larga. En las rampas largas y en las interzonas se utiliza mucho la cuarta, que el motor arrastra de manera impecable. Conviene utilizar una marcha larga, puesto que al ser un motor tan potente, al cortar gas se frena más de lo habitual, haciéndonos perder algo de inercia. El tacto del embrague nos parece suficientemente rápido para los obstáculos, pero a la vez también controlable en las zonas de tacto de gas. En estas sorprende la capacidad de tracción de la Combat; sin duda de las mejores de la especialidad.

Uno de los detalles a valorar son las múltiples posibilidades que ofrecen los mapas de potencia; vas cambiando de mapa y percibes que la respuesta del motor es diferente. Puedes disponer una respuesta agresiva, incluso diríamos que radical, pero también la puedes suavizar cuando te conviene.

Hablando ya de la parte ciclo, tenemos que decir que la posición de conducción nos parece realmente cómoda; en la Vertigo todo se encuentra en su sitio, y tanto el manillar como la posición de los estribos nos parecen acertados. El bastidor es estable, cuando encaras varios obstáculos seguidos, pero también te facilita enormemente la tarea en las zonas de giros. La moto se nota muy ligera en los cambios, y es que los 69 kg anunciados se encuentran muy bien distribuidos. Las suspensiones son de máximo nivel, la horquilla Tech Alu es sensible, ligera y en parte responsable de la estabilidad del bastidor. El amortiguador Reiger ofrece igualmente un alto nivel de rendimiento, ayuda mucho a superar los escalones, con un rebote impecable, pero también es capaz de transmitir el enorme potencial del motor al suelo, algo en lo que seguro que también influye el particular reparto de pesos derivado de la posición del depósito de gasolina.

Por lo que respecta a los frenos, su comportamiento nos parece excelente, tanto por potencia como por la facilidad que ofrecen para dosificarla.

El primer modelo de Vertigo pone el listón muy alto para futuros modelos de la marca. Sin duda, toda una declaración de intenciones del fabricante, que pone como condiciones indispensables un alto nivel de calidad y de diseño para todos sus productos. Todo está pensado, y bien pensado, como muestra el amplio catálogo de piezas especiales que permitirá a los clientes de la marca disponer de una moto a su gusto. Entre estas piezas especiales destacan elementos como un chasis de titanio, o multitud de piezas en fibra de carbono.

Según nos han comentado los responsables de la marca, el precio de las Combat rondará los 7.500 euros, y a tenor de la calidad de fabricación y del alto nivel de los componentes equipados, a nosotros nos parece totalmente justificado.

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