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Triumph TS8-1, la moto que tenía que salvar a Meriden

A principios de los ochenta Triumph tenía serios problemas de ventas, problemas que intentaron solucionar con la Triumph TS8-1.

La marca británica en 1981 estaba ya en horas bajas, con una gama de modelos bicilíndricos que no lograban atraer a la clientela. La culpa la tuvieron las marcas niponas con sus modelos a buen precio y mejores prestaciones y acabados.

Su gama tenía muy pocos modelos, solamente las naked Thunderbird 650, Bonneville y la trail TR7T, motos desfasadas y con más de una década a cuestas.

Para reavivar las ventas intentaron crear un modelo que no existía en su gama, una turística carenada, pensada para viajar, y que diera replica a las BMW R 100RS y RT, por aquel entonces, unas de las pocas motos dotadas de serie con carenado integral.

La Triumph TS8-1 fue el penúltimo intento de la marca para evitar su cierre

Para ello tomaron la base de una Tiger naked, una bicilíndrica twin en paralelo -4T, aire-, pero con un motor rediseñado, con más potencia y mejores prestaciones.

Este motor se dotó de una nueva culata de 8 válvulas -4 por cilindro-, recibió más retoques técnicos y se montó en el chasis doble cuna de acero con unos silentblocks, que aseguraron ausencia de vibraciones.

TRIUMPH TS8-1
Triumph intentó romper con su diseño tradicional.

En el apartado estético intentaron romper con cualquier vestigio de líneas curvas, propias de la gama Triumph de aquel entonces, y la vistieron con un kit de fibras de formas angulosas, y con un frontal dotado de una doble óptica rectangular. El asiento, evidentemente, era de generoso mullido y espacio.

La idea era novedosa ya que el kit de fibras incluía depósito, asiento y colín de una pieza, con el nombre y el modelo estampados en sus laterales. También incorporó llantas de aleación con neumáticos, novedad en la marca, y un doble disco de freno delantero -con pinzas AP Lockheed-, también por vez primera en una Triumph.

TRIUMPH TS8-1
Su diseño no era precisamente agraciado.

Y los amortiguadores traseros eran de la marca transalpina Marzocchi, para dotarla de componentes de calidad en las suspensiones.

Se remató con un enorme carenado integral de formas rectilíneas, muy envolvente y con una gran cúpula transparente. Incluso tenía un par de curiosas «ventanas» a la altura de los puños, para tener algo de visibilidad lateral.

Fue un buen intento de romper con los establecido en la gama de Triumph

La instrumentación, compuesta por una esfera para el velocímetro y otra para el tacómetro no eran más que los relojes de una Bonneville incrustados en la fibra del carenado. El conjunto resultante fue realmente diferente, sí, pero poco agraciado.

TRIUMPH TS8-1
El frontal era demasiado extremado.

La moto se expuso en el salón de la moto de Earls Court, en Londres, esperando recibir como mínimo 50 pedidos. Pero ello no llegó a cumplirse, por desgracia, y el proyecto fue abandonado. Poco más tarde, en 1983, Triumph echó el cierre a sus instalaciones de Meriden.

La moto fue un fiasco total y la primigenia Triumph se fue al garete, pero, por suerte, este prototipo único sobrevivió hasta nuestros días, y estuvo expuesto en el museo de la moto de Londres. En 2019 se puso a la mejor puja en una subasta de Bonhams, y se vendió por 15.600 euros.

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