Triumph Street Twin: La réplica de Hinckley
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Triumph Street Twin: La réplica de Hinckley

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Dicen que un ataque es la mejor defensa. Y esa parece ser la es­trategia de Triumph. Sola durante años en esta parcela de las clásicas modernas, con apariciones esporádicas como las Ducati Sport Classic, a la firma de Hinckley le está saliendo competencia hasta de debajo de las piedras, ya sea desde la propia Europa o Japón. Así que esta temporada ha remodelado a fondo la gama Modern Classic con la Bonneville T120, la Thruxton R y precisamente la Street Twin que nos ocupa en este artículo. Las motos alternativas, con personalidad propia o personalizadas de serie están de moda. El que escribe ya ha probado unas cuantas este año, y eso que solo estamos en abril; además que tengo un hierro café racer. Así que el nivel de exigencia va subiendo y se convierte en un arma de doble filo.

La Bonneville, personalmente, siempre ha sido un modelo que me ha hecho gracia, pero al que cambiaría alguna que otra cosa para ser mi moto, desde los escapes hasta el carácter del motor. Y menuda sorpresa cuando vimos las primeras fotos, después la admiramos en directo en el salón Eic­ma de Milán y finalmente la hemos podido probar a fondo. La Street Twin es muy molona y va de cine, aunque evidentemente siempre tiene detalles que se pueden mejorar, como vamos a ver.

Triumph ha sabido introducir los cambios estéticos justos para que siga siendo una Bonneville pero capaz de rezumar un estilo propio. ¿Cómo? Básicamente al adoptar un nuevo depósito, más estrecho y bonito a nuestro entender, montar llantas de aleación, abandonar los clásicos escapes de la Boni y apostar por una trasera más minimalista. Dale un vistazo ¿Qué te parece? Bonita, ¡¿eh?! Porque la firma inglesa se ha encargado de hasta el último detalle, como la ubicación del radiador de agua, bien acoplado y disimulado, ¿te habías fijado? Lo mejor es cuando subes y haces pie con suma facilidad.

Después, el contacto situado delante, y no a un lado, te va alegrando el día. Al dar la llave, un cuadro de instrumentos completo cobra vida. Tenemos de todo, desde nivel de gasolina hasta indicador de marcha insertada, información que nos llega a través de una pantalla digital. Solo faltaría un cuentarrevoluciones pero tampoco le hace falta. En la piña izquierda, un botón nos permitirá navegar cómodamente por la información a la vez que desconectar el control de tracción. Sí, amigos, la Street Twin tiene control de tracción y ABS.

Con los retrovisores bien colocados y las levas del freno y del embrague graduadas a nuestra media (detalle importante para el público femenino este de las manetas regulables, como el de la altura del asiento), llega el momento más esperado. Nada más darle al motor de arranque, el bicilíndrico paralelo de la Street Twin suena más ronco, más canalla que sus hermanas gracias a los nuevos escapes y al nuevo calado del cigüeñal. Algo está cambiando.

El tacto del embrague y del cambio es pura seda. Aunque más llamativa es la posición de conducción: cómoda y moderna, no tan clásica como la Bonneville y más cerca del manillar. Maniobrar con ella, tanto en parado como en movimiento, es cosa de niños. Una altura del asiento muy razonable y un generoso ángulo de giro nos lo ponen fácil, sobre todo en parado, donde los usuarios con menos experiencia lo agradecerán.

Una vez en marcha, todas esas buenas vibraciones (en sentido metafórico) se multiplican. Parte del secreto de la Street Twin está en el renovado motor Bonneville bicilíndrico en paralelo de 8 válvulas y 900 cc, que destaca por su par motor, de aquí en parte la presencia del control de tracción, como veremos más adelante. Porque ofrece un par máximo de 80 Nm a solo 3.200 rpm, un 18 % más que el modelo anterior, disponible en todo el rango de revoluciones.

Un sonido embriagador
 

La respuesta al acelerador es muy directa, generada en parte por la nueva gestión del motor y del acelerador electrónico. No obstante, la entrega de potencia resulta muy lineal, gracias a ese calado del cigüeñal a 270º que también confiere al bicilíndrico un carácter especial. La Street Twin es más alegre de conducir que su antecesora; porque no solo el sonido es más contundente, sino también el dinamismo. La renovación del motor y del escape se traduce en una moto más potente y capaz, no tan sosa como la mecánica clásica de la Boni (sorry man), pero a la vez sin sacrificar esa facilidad de conducción tan característica de las Bonneville.

No podemos dejar de destacar en el apartado mecánico la mejora en cuanto a emisiones y consumo. La Euro4 ya está aquí y se nota. En nuestro caso, el consumo medio del ordenador no superó los seis litros en una conducción más que alegre, combinado con el ciclo urbano, mientras que por vías rápidas y a velocidades legales bajó hasta los 4,5 litros.

La Street Twin es el tipo de moto que si visualmente te convence, cuando la pruebas te atrapa. Triumph planta cara a la floreciente competencia y lo hace con buenos argumentos. Hemos comentado que el motor es más ale­gre y con una pincelada deportiva, si nos apuráis, y de aquí en parte la nece­sidad del control de tracción (desconectable) sobre todo para días de lluvia.

Por ciudad, la Street Twin deja clara su vocación ciudadana. Fácil desde el primer momento, manejable en parado y ágil callejeando, con unos bajos ex­celentes y una agradable suavidad de funcionamiento, cómoda tanto para el conductor como para el pasajero. Vamos, que solo le faltaría capacidad de carga y protección ante la lluvia para desbancar a un scooter. Porque esta Triumph es tan fácil de llevar para un novel como divertida para un usuario con más experiencia.

Y es que la Street Twin tiene más motor y mejor res­puesta, por lo que marca un punto y aparte con su antecesora. Así llegamos a la Bodega La Puntual, en el emblemático barrio del Born de Barcelona, después de callejear durante un buen rato y donde estuvimos hablando con José Varela, su alma mater junto con Joan Carles Ninou, sobre el Mundial de MotoGP, que si Rossi se había pasado de vueltas el año pasado, qué pasaría esta temporada…

Después de tomar un café en buena compañía, Santi y un servidor de­jamos atrás la ciudad para aventurarnos por vías rápidas. Zapatero a tus zapatos. Ya sabes que a cierta velocidad la ausencia de protección aerodi­námica de una naked es un hándicap. Y la Street Twin no es una excepción. No obstante, la posición de conducción, más cerca del manillar que la Bon­neville, hace los desplazamientos por autovía y autopista más llevaderos. A velocidades legales gasta como un mechero y vibra cero.

Un portento de motor
 

En carretera, la Street Twin resulta una moto más divertida de lo esperado. Ágil en los cambios de dirección (por mover más de 200 kilos en orden de marcha) y con un centro de gravedad bajo, nos brindará momentos muy divertidos pero sin olvidar el tipo de moto de que se trata, a pesar de que ya monte embrague antirrebote. De parte ciclo va sobrada, aunque la sus­pensión resulta algo blanda en conducción deportiva, detalle que agrade­ceremos en ciudad si pillamos algún bache.

La respuesta del motor y sus 55 CV es un aliado, ya que con su tercera interminable podremos hilvanar una curva tras otra sin utilizar el cambio de marchas, de cinco relaciones. La frenada es correcta, jamás ha sido un punto fuerte en la familia, pero la presencia del ABS siempre será una gran ayuda si la cosa se tuerce.

De regreso a la city comprobamos que el calor del motor que ya habíamos apreciado por la mañana no fue una falsa impresión y se nota. Algún pero debería tener esta Street Twin, que defiende con destreza el territorio de las Modern Classic ante la proliferación constante de nuevos rivales, no solo con argumentos como la estética y el buen dinamismo, sino con detalles como la toma USB situada bajo el asiento para poder cargar el móvil o el navegador.

Además, Triumph ha ido un paso más allá y ofrece tres kits para personalizarla: el kit de inspiración Scrambler para lograr un estilo off-road, con accesorios como el sistema de escape Vance & Hines alto y el kit de desmontaje del guardabarros trasero con faro compacto, por ejemplo. El kit Brat Tracker busca un estilo urbanita más agresivo, con detalles como el asiento acanalado negro, y el kit Urban ha sido pensado para lograr un estilo informal con una posición de conducción urbana más agresiva, con el manillar de estilo Ace y la cúpula tintada corta.

Con todo, la Street Twin se presenta como una interesante propuesta para aquellos que buscan una moto para moverse por la ciudad, con perso­nalidad y con un corte algo clásico, fácil y con un precio accesible (8.800 euros), pero diferente a otras posibilidades como la Ducati Scrambler Sixty2 o la Yamaha XSR700.

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