Triumph Street Triple RX: ¡Emociónate!
Connect with us
Publicidad

Pruebas

Triumph Street Triple RX: ¡Emociónate!

Publicado

el

A la espera de una profunda renovación en su gama que afec­tará a las roadster con una versión de 800 y neoclásicas, además de la llegada de un nuevo motor de 1200 cc, en Triumph tienen a día de hoy una familia completa y bien avenida.

Sobre la Street en versión RX he pasado mucho calor, pues su­perábamos los 35º de temperatura ambiente, pero en un momento dado, con el aullido del tricilíndrico de fondo rompiendo el silencio y la quietud de una solitaria y bacheada carretera de L’Urgell (Lleida), me quedó claro que esta es una pequeña gran moto.

La Street Triple en versión RX es una de las últimas incorpo­raciones de la firma británica, y lo cierto que si ya de por sí la versión R es un acierto, esta RX tiene algunos detallitos que la diferencian y le dan un punto más deportivo. Destaca el color rojo de las llantas, subchasis y laterales, un colín más racing con aires de Daytona. Llaman la atención la pequeña cúpula y la quilla, que se sirven de serie, y para hacerla todavía más excitante incorpora un cambio semiautomático con el cam­biar de marchas sin cortar el puño de gas y con el aullido del tricilíndrico sobre las 8.000 rpm, es una sensación muy agradable.

Con unas mejoras que llegaron hace un par de años, entre las que destacaron la llegada de un nuevo esca­pe y la modificación del subchasis, la Street Triple es una ligera tricilíndrica en línea de 675 cc que en esta versión rinde 105 CV sobre las 11.700 rpm. La parte ciclo la forma un chasis de doble viga en aluminio y monta suspensiones regulables. Al respecto hay que señalar que el acceso a la regulación de la horquilla es un poco incómodo, puesto que hay que aflojar el manillar.

Siendo una moto en cierto modo de la vie­ja escuela, pues no tiene la opción de elegir entre diferentes mapas, un sistema de control de tracción o la posibilidad de acceder a la información del cuadro de instrumentos a tra­vés de un pulsador en el manillar, lo cierto es que la combinación entre una parte ciclo bien resuelta y el carácter de su motor, junto con la posición de conducción, te permite tener una gran sensación de control. Esta versión de la Street es una pequeña gran moto que transmite muy buenas sensaciones. Con un acertado reparto de pesos que llegó en la última revisión de este modelo, lo que le ha permitido centrar las masas y bajar el centro de gravedad, la Street Triple es ligera y ma­nejable.

Se llega al suelo con facilidad, a pesar de que la altura libre es un poco justa y el radio de giro algo limitado, lo que la penaliza un poco entre el tráfico urbano, pero su posición con un manillar ancho y bajo y las piernas lige­ramente flexionadas, invitan a una conducción deportiva, en la que destaca su buena rela­ción peso-potencia, además de ser una moto ligera y fácil de conducir.

El amortiguador trasero es regulable en precarga de muelle, compresión y extensión, y la horquilla invertida con barras de 41 mm firmada por Kayaba también es regulable en precarga de muelle, extensión y compresión. El equipo de frenos está a buen nivel, con un ABS poco intrusivo. Las pinzas son de cuatro pistones (de dos en la versión básica).

La tapa del colín de esta versión RX se saca con facilidad para que el pasajero viaje más cómodamente, pero eso no impide que su espacio sea reducido y que las piernas le queden excesivamente flexionadas. A través de dos tornillos se extrae la tapa con facilidad, pero a la práctica no queda mucho espacio para guardar cosas. Lo cierto es que no es esta Street una moto con sentido práctico, pues incluso para colocar el equipaje te en­cuentras con los problemas de este tipo de naked. Al usar el espacio del pasajero, lo me­jor es sujetar tu bolsa con una correa, pues no hay ganchos para anclar los pulpos.

El cuadro de instrumentos es completo y visible y no faltan un indicador del nivel de combustible y el de la marcha engranada, al que ya estamos tan acostumbrados que si no lo tenemos lo echamos en falta. Eso sí, para acceder al menú (dos trips, consumo instantá­neo, medio, autonomía) tendremos que soltar las manos del manillar y acceder a los pulsa­dores, situados en el cuadro de instrumentos, que con guantes no es tarea fácil.

La primera sensación que transmite la Street Triple RX es de que con muy pocos kilómetros recorridos, es una moto agradecida, fácil de conducir y que sabe combinar esa facilidad de conducción que se manifiesta en cualquier escenario con un punto excitante que se apre­cia en una conducción más deportiva. De medidas reducidas y marcada por su ma­nillar ancho y plano, el motor responde muy buen sobre las 1.500 rpm y, desde este régi­men hasta más allá de las 8.000 vueltas, es todo un festival de sensaciones…

A medio régimen, entre las 3.000 y las 6.000 rpm, se muestra elástico y lineal. Entre curvas es muy agradecido, respira muy bien y me gus­ta la posibilidad que transmite de poder condu­cir sin estrés con la sensación de controlar la situación y también la de poder disfrutar de las sensaciones de una superport si nos vamos en busca de la parte alta del cuentavueltas. Aquí el aullido del tricilíndrico es toda una declara­ción de intenciones y empalmar marchas con el cambio semiautomático es realmente emocio­nante. A partir de las 7.500 vueltas y pasando de las 12.000, con los avisadores luminosos encendiéndose como si estuviéramos en una fiesta con fuegos artificiales, la pequeña Street se convierte en una deportiva divertida, precisa y que puede plantar cara a más de una moto de superior cilindrada en según qué escenarios.

Al respecto del cambio tipo quickshifter, que actúa solo subiendo marchas, no reduciendo, conviene aclarar que es bastante básico. Es decir, no busques la precisión a bajas vueltas que te puedes encontrar en una superbike, sino que hay que tomárselo con un plus. Lo cierto es que en ciudad, especialmente entre prime­ra y segunda, es poco recomendable, pero en carretera abierta insisto en que es un regalito muy emocionante, a pesar de tener la palanca demasiado recorrido y no ser tan preciso como el que recuerdo en otro tipo de motos. A me­dida que subes de vueltas, gana en precisión.

Las suspensiones están a buen nivel y me gusta el tacto de la horquilla en las frenadas violentas, donde el ABS apenas es perceptible, más que el amortiguador trasero, que también trabaja bien, y lo cierto es que el conjunto es supereficaz. Es sorprendente cómo esta pe­queña Street, debido a lo acertado de su geo­metría, que se revisó en el 2013, y el equilibrio de las suspensiones, te permite una conduc­ción muy sana entre curvas, donde se mueve con agilidad, además de tener una entrada fá­cil, sin descuidar una milimétrica precisión en las curvas rápidas, donde se muestra neutra y segura. Incluso en pisos bacheados mantiene la compostura y es que los ingleses, bien ase­sorados por un par de ingenieros anda­luces, aciertan plenamente en el reglaje de las suspensiones en función de la calidad del material de que se dispone.

Lógicamente, por autopista, su falta de protección la limita y además hay que añadir el ya comentado problema a la hora de colocar el equipaje. Si eres capaz de desafiar los radares, sobre 140 kiló­metros por hora y con el tronco semiin­clinado, el motor gira por debajo de las 8.000 rpm y el consumo se sitúa sobre los 5,8 litros. Pero si eres un niño bueno, ruedas a los aburridos y reglamentarios 120 kilómetros por hora, tu salud lo agra­decerá porque son perfectamente sopor­tables sin necesidad de adoptar posturas de contorsionista. Además, a esta velo­cidad, el consumo se sitúa por debajo de los 4,8 litros a los 100 kilómetros. He recorrido más de 500 kilómetros con esta Street en diferentes decorados y ca­rreteras de todo tipo y se pueden hacer con un par de depósitos de combustible. Con un consumo medio por debajo de los 6 litros, se recorren 250 kilómetros del tirón sin problemas.

En definitiva, me gustó la primera ver­sión de la moto de media cilindrada de Triumph desde su aparición. Dio un gran paso adelante con su remodelación en 2013 y con esta versión RX se ha ga­nado en presencia y algunos detalles, a la espera de algunas sorpresas que Triumph anunciará en breve. Mientras tanto, la RX es una apuesta razonable y muy emocionante…   

Publicidad
Haz clic aquí para comentar

Publica un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Facebook

Publicidad

SOLO MOTO MAGAZINE Nº 2055

Descubre nuestras ofertas de suscripción en papel o en versión digital.

Publicidad

Solo Auto

La mejor información del mundo del automóvil la encontrarás en Solo Auto.

Los + leídos