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Triumph Bonneville T120 Black: Reina entre las clásicas

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Esta temporada está siendo un completo éxito para las motos de esté­tica vintage, ya que en los últimos meses han sido muchos los fabri­cantes que han lanzado una o varias novedades en este segmento, lo que ha incrementado la oferta de forma espectacular hasta el amplio abanico que podemos disfrutar hoy en día.

Puede que ahora esta tipología esté muy de moda y que muchos se apunten al carro del éxito, pero desde siempre, cuando hablamos de motos de aspecto clásico, lo habitual es que se hable de Triumph y de sus Bonneville. Y es que los británicos son unos verdaderos especialistas a la hora de dar vida a este tipo de motos, aunque nunca se han conformado con ofrecer simplemente una moto bonita. Desde siempre, las Bonnie han evolucionado con los tiempos que les ha tocado vivir y, pese a ser muy respetuosas con su legado, ocultas bajo esa estética retro se encuentran unas motos modernas y avanzadas.

Nueva situación
 

Con la nueva Street Twin 900 como modelo de entrada a la gama Modern Classics de Triumph, nuestra invitada de hoy, la Bonneville T120 –en su ver­sión Black para esta prueba– se convierte en una opción más madura y pu­rista. La verdad es que en directo impresiona; una vez más, los diseñadores británicos han sabido darle ese toque retro que tanto gusta y que al mismo tiempo respeta de forma tan impecable la tremenda herencia del modelo.

Este no era el primer contacto con la nueva Bonneville T120, ya que hace muy poco tuve la suerte de asistir a su presentación oficial en Portugal, donde pude probarla únicamente media jornada, un tiempo perfecto para hacerse una primera idea, pero no el suficiente para emitir un veredicto final.

Las sensaciones extraídas en aquella ocasión fueron muy buenas, pero ha sido ahora, cuando hace escasos minutos que acabo de bajarme de ella, cuando puedo afirmar de forma rotunda que la nueva Bonneville T 120 Black es una moto excepcional.

A pesar de sus modernidades, la T120 es una moto como las de antaño; su aspecto, postura de conducción, todo en ella te hace pensar que has retrocedido 60 años hacia el pasado y te encuentras a lomos de una de las primeras Bonnie. La posición de conducción es muy purista, el estrecho y plano asiento queda un poco por debajo del manillar –por lo que no hace falta abalanzarse mucho hacia la rueda delantera para sujetarla cómodamente–, las estriberas bastante altas y centradas, junto con un depósito de buen tamaño en el que encajan perfectamente nuestras rodillas poco flexionadas, son las armas que utiliza para atraparte en su esencia.

Los mandos quedan muy a mano, las manetas son regulables en distancia al puño y las piñas de conmutadores con sus respectivos botones quedan muy cerca incluso para conductores con las manos no demasiado gran­des. Por supuesto, todo lo controlamos desde las piñas, incluso el menú que encontramos en una de las dos pantallas LCD que posee su cuadro de instrumentos.

Este, como ya sabréis, se compone de las dos clásicas esferas que, gracias a su sobrio diseño, se comprueban bastante bien, aun­que las susodichas pantallas digitales no son demasiado grandes. En ellas dispondremos de diversos consumos instantáneos o medios, indicador de velocidad insertada, hora, parciales, aviso de revisión… En definitiva, todo lo que cabe esperar de una moto de alta gama.

Equipamiento excepcional
 

Uno de los principales atractivos de la T120 es que, a pesar de ser con­siderada una clásica, no se queda para nada atrás en equipamiento. Lo primero que hay que destacar es su motor, el nuevo twin 1.200 –con re­frigeración líquida–, una auténtica maravilla con un comportamiento que encaja a la perfección en una moto de estas características. Seguro que os atrapa por su tacto, que es extremadamente suave y agradable sea cual sea el régimen o el modo de funcionamiento seleccionado, ya que cuenta con dos mapas motor: Road y Rain.

A su finura general también ayuda la esponjosidad del embrague y la suavidad del puño del gas –es ride by wire–. Por si fuera poco, el embrague con sistema antirrebote es la guinda del pastel, ya que, al reducir marchas a la hora de frenar, nos asegura una deceleración controlada y estable.

Si por algo destaca esta mecánica, es por su entrega de par. Triumph lo cifra en unos 105 Nm a solo 3.100 rpm, lo que, sumado a su encendido calado a 270 grados, le confieren una respuesta rápida y contundente desde muy abajo hasta más o menos las 5.500 o 6.000 rpm, donde comienza a flaquear. Con este tipo de entrega es un motor muy fácil de utilizar y muy polivalente de comportamiento, su conducción es extremadamente agradable pero también muy adaptable a cualquier uso o escenario.

En carreteras de curvas es una gozada, por muy cerrada que sea y por mucho que hayamos frenado con antelación. En tercera y cuarta velocidad, y a muy pocas vueltas, es capaz de salir con fluidez de la curva. Al mismo tiempo, gracias a que equipa un sistema de control de tracción de serie, no hace falta ser especialmente cuidadoso con el gas: a la más mínima insinuación de deslizamiento de la rueda trasera, el control de tracción entrará en acción, aunque a veces lo haga de forma algo exagerada y retenga mucho su avance.

Por último, en consumos, tampoco anda nada mal, ya que en conducción normal nosotros le sacamos una media de unos 5,7 litros a los 100 km. No es una exageración, pero hay que tener presente que en conducción un poco más agresiva esta cifra se puede disparar fácilmente por encima de los 6 litros, así que hay que estar atentos.

Complemento perfecto
 

Las Bonneville 900 ya eran unas motos conocidas por su buen funciona­miento. Es obvio que el motor es una parte básica de todo el conjunto y, aunque importante, la labor llevada a cabo por la parte ciclo también tiene mucho que ver en su magnífica fama. En la T120, las cosas han mejorado más si cabe, mientras que la anterior T100 era conocida por su cabezona parte anterior, nuestra invitada se muestra más equilibrada en este sentido. Para ella se han seleccionado unas llantas y neumáticos más equilibrados, con medidas 100/90 x 18 delante –antes de 19”– y 150/70 x 17 detrás –neumático de mayor sección–.

Ellas, junto con el sencillo pero robusto bastidor doble cuna, forman la espina dorsal sobre la que se aposenta la nueva Bonneville, un conjunto que en marcha le aporta una excelente versa­tilidad, muy en la onda de las motos británicas. De hecho, las sensaciones son tan buenas, que a uno a veces se le olvida que va a lomos de una clásica, diseñada para disfrutar de la carretera, cierto, pero no a un ritmo endiablado… Y es que en cuanto a las suspensiones, disfrutaremos de un pack muy cómodo, bien compensado, para un uso tranquilo pero limitado cuando se sube mucho el ritmo.

Delante, la horquilla Kayaba de 41/120 mm no se descompone fácilmente; muy brutos hemos de ser frenando o entrando en curva para que dé señales de desfallecimiento. Con el doble amortiguador no sucede lo mismo: sobre buen asfalto se comporta, pero a la que este empeora, sus reacciones se vuelven más secas. Y la verdad es que es relativamente fácil encontrarse en esta tesitura, ya que la respuesta del motor, la solidez del chasis y la potencia y tacto del sistema de frenada te llevan a querer más.

El peso se siente muy bien repartido y cerca del suelo, lo que ofrece un plus de confianza a la hora de inclinar; la estabilidad llega a ser tal, que será más habitual de lo esperado acabar arrastrando las estriberas por el asfalto. Lo mejor es que, incluso en estas circunstancias, la T120 no se inmuta, el límite nos lo marcará cuando los cuartos traseros comiencen a moverse y cueste un poco más seguir la línea de la trazada.

Trabajo bien hecho
 

No obstante, como os decía en un principio, la nueva Bonneville T120 es una moto excepcional. Claro que su comportamiento deportivo podría ser un poco mejor, pero para esos que haceres la firma británica ya tiene a la nueva Thruxton R, que promete ser pura dinamita.

Para todo lo demás, nuestra invitada no deja de ser una gran opción. Y es que muy pocas alternativas encontraremos en su segmento con ABS, control de tracción desconecta­ble, embrague antirrebote o modos de conducción de serie. Obviamente su coste es alto, 11.900 euros no es un precio al alcance de todos… pero ¡qué diablos! La T120 es prácticamente una joya de colección.

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