Triumph Bonneville SE 2009
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Triumph Bonneville SE 2009

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La Bonneville es toda una institución en la marca de Hinckley, un modelo que cumplirá en este 2009 los 50 años de su nacimiento, una moto que, sumando sus dos versiones (SE y T100), es la más vendida de Triumph, por delante de la exitosa Street Triple. ¡No está nada mal para una veterana! Para que ningún posible usuario encuentre excusas para no adquirir una Bonneville, ésta ha sido actualizada, buscando ante todo ser más fácil y asequible para todo el mundo. Esto se ha conseguido principalmente gracias a una revisada ergonomía, pero sobre todo a la adopción de unas llantas de aleación de 17” que cambian radicalmente su carácter. Para los amantes de la Bonnie de siempre se sigue fabricando la versión T100, con ruedas de radios de 19” y 17”, así que no problem…

Principales novedades
Dando un rápido repaso a las novedades de la Bonneville 2009 veremos que la más visible son las nuevas llantas de aleación de 17” delante y detrás, como ya hemos comentado. Los guardabarros son más cortos, y con todo ello se quiere ofrecer una imagen más deportiva. El asiento es de nuevo diseño, más bajo y mullido, mientras que el manillar está más cercano al cuerpo. La moto es estrecha y se llega muy bien al suelo con ambos pies, por lo que los menos altos (o las chicas) no tendrán problemas. Los escapes son del tipo megáfono.

Si la T100 o Bonneville clásica no presenta cambios, la SE tiene una hermana estándar, más sencilla, que ofrece unos acabados más simples, con el depósito de un solo color (blanco o negro), las tapas del cárter en negro mate y una sola esfera (velocímetro) en la instrumentación, con lo que el precio es el más bajo de la familia (8.895 €).

Encima de la Bonneville no te sientes como en una moto de 900 cc, sino que más bien parece una 500. Es estrecha, baja y ligera, y cualquiera se sentirá cómodo encima, exceptuando quizás a aquellos que sobrepasen los 1,85 m de altura. Imaginaos que esta moto es más pequeña y liviana que una CBF 600, y no digamos que una Bandit 650, y os haréis una idea de lo que estamos hablando. El manillar, ancho y ahora más cercano, también facilita las cosas.

La segunda sorpresa agradable viene al poner el motor en marcha, que aunque parezca alimentado por un par de generosos carburadores, en realidad lo hace mediante inyección. Para mantener el aspecto tradicional de la Triumph se ha conservado la forma de los carburadores. El twin inglés vibra muy poco -o casi nada- tanto al ralentí como en marcha. De hecho, este bicilíndrico parece cualquier cosa menos lo que realmente es: tiene la finura de un cuatro cilindros, suena como un tri y sube a tan pocas vueltas como un mono… porque este propulsor prácticamente se muere pasadas las 7.000 vueltas, pero por el camino ofrece mucho. Para acompañar al motor, tanto el cambio como el embrague son también suaves y no cansarán en un uso ciudadano (ya que esta moto se usará mucho en ciudad), lo que, junto con la buena ergonomía, convierte la Bonneville en una buena urbanita. Su único pero en ciudad será que no gira excesivamente, aunque sí de manera suficiente.

Habíamos probado la versión T100 hace ya algún tiempo, pero durante la presentación de la Bonneville de 2009 en Niza hace un mes tuvimos la oportunidad de compararla con las nuevas estándar y SE, con las llantas de aleación de 17”, y el cambio es notable. La T100, con sus llantas de hierro (la delantera de 19”), se muestra estable, algo dura de entrar en curva pero firme dentro de ella. Respecto a ella, las versiones de 17” son otra moto; la ganancia en agilidad es notable y sensible. En una carretera de curvas, la moto se inclina de lado a lado con rapidez, y el límite lo ponen las estriberas, situadas bastante bajas, que rozarán en el suelo al poco que nos empleemos. Al pesar las ruedas bastante menos que las de radios se crean menos efectos giroscópicos, y ello permite moverla con mayor facilidad. La rueda delantera de 17” consigue que entremos en curva antes y que salgamos menos abiertos que con la llanta de 19”.

Esta sorprendente agilidad permite una faceta digamos deportiva, más lejana en el caso de la T100. Usando el par motor del bicilíndrico y dejándolo correr en marchas largas (se obtiene mejor resultado que apurándolas), es posible divertirse con la Bonneville. Bien es cierto que las suspensiones son blandas, especialmente el doble amortiguador trasero, que llega a hacer topes, aunque el comportamiento siempre es noble y nunca da sustos. Llevándola al límite llega a deslizar ligeramente de atrás, pero siempre con suavidad y nunca bruscamente. Llevada a este ritmo, los frenos quedarán algo justos en cuanto a potencia, aunque son suficientes a ritmo normal, e incluso ligero.

Más posibilidades
Si con la mejorada agilidad la Bonneville potencia sus facetas urbanas y deportivas, la vertiente rutera no desmerece en absoluto. La Bonnie es cómoda para la gran mayoría de los mortales (Pau Gasol y familia, abstenerse), y con su largo y mullido asiento admite bien a un pasajero, que disfrutará de una relajada posición. El único hándicap para este último es la falta de asas donde sujetarse. Tendrá que hacerlo en el piloto, lo que no siempre es tan malo… Con el excelente par motor, la suavidad y las pocas vibraciones del bicilíndrico, viajar con la Triumph es una opción muy recomendable. Como ejemplo es posible circular en 5ª… ¡desde 1.500 rpm!; o sea, prácticamente a régimen de ralentí.

Hay unas maletas y bolsa sobredepósito en piel como accesorios, amén de diferentes pantallas para mejorar la protección aerodinámica. Los más deportivos cuentan con asientos más racing y con escapes en aluminio de la marca Arrow, que aligerarán la moto en algunos kilos y mejorarán la respuesta del motor en altas.

Desde el punto de vista rutero estaría bien poder disponer de una instrumentación más completa, que tuviera detalles habituales como un reloj horario, un cuentakilómetros parcial doble o un indicador de nivel de gasolina, aspectos muy útiles a la hora de afrontar un viaje largo. Pero no olvidemos que la Bonneville es una clásica, lejos de modernidades como las pantallas digitales, ordenadores, etc.

La Bonneville 2009, con pocos cambios, es una moto nueva, absolutamente asequible para cualquier usuario. Es tremendamente fácil de llevar, cómoda y con un motor que es una delicia. Todos los que la hemos probado nos hemos quedado prendados, y es que la nueva Bonnie enamora…

Solo +

Personalidad

Suavidad del motor

Agilidad

Confort dos plazas

Solo –

Instrumentación

Suspensiones blandas

Ausencia de asas pasajero

CÓMO VA EN…


CIUDAD
Es ágil y su motor es agradecido, suave y con bajos, el asiento está bastante bajo y se deja llevar bastante bien en este medio.

CARRETERA
Ideal. Es su medio, y te permitirá curvear con alegría, aunque sin excesos. Sus nuevas geometrías y llantas de 17 pulgadas ayudan.

AUTOPISTA
Ningún problema para rutear, salvo que es una naked, y se agradecería una pequeña cúpula. Al pasajero le faltarán un par de asas para agarrarse.

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