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Tourist Trophy: Los hombres que susurraban a las motos

«El TT no puede morir nunca, y si algún día ya no vienen pilotos de fuera, ¡entonces lo correremos la gente de la isla!”, me dijo un taxista de Douglas.

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Los hombres que susurraban a las motos

Mientras estoy de regreso a Barcelona, esperando en el aeropuerto de Manchester -hay un retraso de más de 3h- no puedo dejar de repasar mentalmente todo lo vivido, todo lo que he aprendido estos días en el Tourist Trophy la Isla de Man.

Conocía el circuito, ya que he tenido la oportunidad de rodar varias veces allí: sus muros, árboles, baches y la zona de la montaña, sin limitación de velocidad. Lugares emblemáticos como el salto del puente de Ballaugh (Ballaugh Bridge) y su taberna ‘The Raven’ (El Cuervo), o la no menos conocida del Creg Ny Baa, al final de la montaña.

También había conversado con algunos de sus más destacados pilotos, como John McGuinness, Conor Cummins, Ian Hutchinson o Guy Martin, pero nunca había podido disfrutar del TT en vivo, ni había tenido la ocasión de pasearme por su ‘Grandstand’, ver un ambiente motero puro, cenar con algunos de sus protagonistas… todo ello me ayudó a entender el porqué de esta carrera única, realmente peligrosa y que no puntúa en ningún campeonato.

Este año, paseando por su atípico paddock, donde todo está abierto al público y los equipos oficiales están en sencillas carpas junto a los privados, que duermen en tiendas y roulottes, siempre con un ambiente fenomenal, ya vi que esto es otra cosa. Por la tarde y la noche, en Douglas, su capital, puedes ver infinidad de veteranos moteros con motos de todo tipo, algunas de ellas, verdaderas joyas de colección.

 

El eterno debate: ¿héroes o locos?

Cada año, al acercarse la fecha del Tourist Trophy, en redes sociales y en otros medios, como en nuestra web, se reabre el debate de si debería prohibirse o no esta carrera, de si sus pilotos son héroes o, por el contrario, un puñado de locos…

Lo que resulta evidente es que, al no ser una carrera puntuable, los pilotos no tienen ninguna obligación de correr allí. El TT sí que formó parte del campeonato del Mundo hasta 1976, cuando pilotos de mucho peso, como Giacomo Agostini, ya en 1972, habían declarado que nunca más volverían a correr allí debido a su elevado peligro. Santiago Herrero, el piloto español de Ossa, perdió allí la vida el 8 de junio de 1970, cuando luchaba por el campeonato de 250cc. Desde entonces la Federación Española no emite licencias para correr en la isla y los pocos españoles que han competido allí lo han hecho con licencias extranjeras.

Las cifras de fallecidos son impresionantes: en sus 115 años de historia han perdido la vida allí 255 pilotos, más de dos por año.

Entonces, la pregunta obvia es ¿por qué quieren correr allí los pilotos? ¿Qué impulsa a gente como John McGuinness, a sus 46 años, 23 victorias en el TT, y con varios accidentes en su haber, a los hermanos William y Michael Dunlop (este último, con 17 victorias en el TT), que perdieron a su padre y a su tío (el mítico Joey Dunlop), a no dejar el Tourist Trophy? ¿Qué mueve a Conor Cummins, que en 2010 casi pierde la vida, a seguir compitiendo en la isla?

Hablan los pilotos

En 2011 pude conversar con Conor Cummins durante la presentación del TT 2011 y le pregunté por su gravísimo accidente en la montaña, ocurrido en la anterior edición:

“Cuando estaba tendido sobre aquel muro, tras haber caído montaña abajo, pensé ‘no sales de ésta, Conor’. Sentía mucho dolor y no podía mover las piernas. Me operaron de las fracturas en las vértebras durante 13 horas -también tenía lesiones en brazos y piernas- y tras la operación pensé ‘quizás volverás a andar’. Más adelante vi que mejoraba y que podría volver a subirme a una moto, y luego ya sólo pensaba en volver a correr aquí”, comenta Cummins. Pero, ¿por qué?, le preguntamos: “Mira, yo soy de Ramsey (el último pueblo antes de la montaña). Toda mi vida he soñado con correr aquí. Desde pequeño, cada año he esperado a que llegase el TT para ir a ver las carreras. Quería ser como Joey Dunlop, así que ¡imagínate correr aquí! Es todo un orgullo”.

 

Lee Johnston, piloto oficial de Honda, nos confesaba en el desayuno que “correr el TT es tan emocionante como el ‘free climbing’ (escalar sin cuerda), que es mucho más adrenalítico que hacerlo con cuerda. ¿Qué si tengo miedo? Cuando vas tan concentrado, buscando bajar esas décimas, no tienes tiempo de pensar en el miedo”.

Con Ian Hutchinson pude hablar en 2011, cuando lucía una vistosa e incómoda jaula alrededor de su pierna, fracturada en una carrera del BSB. A solo dos meses del Tourist Trophy, entonces nos decía que “creo que, si me quitan la jaula y me doy caña, llego para el TT”. Los médicos no le dejaron… Este año la situación se repetía: tremenda lesión en su fémur y su tobillo -que tuvo que ser totalmente reconstruido- tras una grave caída en la carrera de la Senior TT de 2017. Un año después y andando en muletas con dificultad, a Ian le costó sentarse a nuestro lado: “La verdad es que la pierna no está muy bien, como puedes ver, pero he pedido que me pongan el cambio en la parte derecha de la moto, en el lugar del freno, y creo que lo podré hacer bien”, confesaba el de Honda.

‘Hutchy’ disputó la Senior TT, la carrera estrella de la semana en el Tourist Trophy y la más larga, con 6 vueltas al circuito de 60 km, aunque la realidad de su maltrecha pierna lo llevó a retirarse tras varias vueltas.

 

La leyenda viva John McGuinness tuvo un 2017 para olvidar. Con su nueva Honda CBR1000RR y como compañero suyo, el irrepetible Guy Martin, ambos se las prometían muy felices para el TT2017. Un grave accidente en la carrera previa al TT, la North West 200, le obligó a pasar por el quirófano y a un ‘via crucis’ con el que lleva más de un año. Este año fichó por Norton, pero una recaída en su lesión lo dejó fuera del TT. Guy Martin, por su lado, sufrió en 2017 toda una serie de desencuentros con una nueva Honda a la que le faltaba desarrollo. Desanimado, dejó las carreras de máximo nivel y se dedica a superar retos que lo motiven.

Y los habitantes de la Isla de Man, ¿qué piensan? En 2011, cuando iba en taxi desde Douglas al aeropuerto, le hice la pregunta de siempre al veterano taxista que me llevaba: “Mira, hijo, esto es una isla y aquí no pasa nada durante el año. El TT lo es todo aquí, es nuestra vida, es más que una tradición. Toda la isla se vuelca en el Tourist Trophy durante las dos semanas que dura”, me confesaba el taxista. “Claro que hay peligro, es evidente, pero nadie viene aquí engañado, todo el mundo sabe lo que hay”.

«El TT no puede morir nunca, y si algún día ya no vienen pilotos de fuera, ¡entonces lo correremos la gente de la isla!”.

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