Todos lo saben, y temen, la vuelta de Marc Márquez
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Todos lo saben (y le temen): vuelve Marc Márquez

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Todos temen la vuelta de Marc Márquez

No, pues no, nada de lo pensado y deseado va a ocurrir, de momento. Seguimos metidos, de lleno, en la pandemia y, por tanto, todo, incluido el deporte, incluido el espectáculo más lindo de todos, aquel que nos apasiona a usted y a mí, las carreras de motos, ese equilibrio sin igual, sin imitación posible, a 350 kilómetros por hora (bueno, ahora ya a 357,6 kms/h. si pilotas la Ducati ‘Desmosedici’), va a seguir siendo sin público y con mascarilla.

Sí, es cierto, usted y yo las vamos a seguir disfrutando igual. Es más, las disfrutaremos sabiendo, sea justo o no, que todos los protagonistas están vacunados gracias al poder (económico) del Estado de Catar y, cómo no, a una nueva maniobra del gurú de las motos, el español Carmelo Ezpeleta, que alcanzó un acuerdo con los catarís para proteger a la familia del ‘paddock’, más de 1.500 personas, que ya están vacunadas. Insisto, los habrá que pensaran que no es ético. Yo pienso que ninguno de los habitantes del ‘paddock’ del Mundial le ha quitado vacuna alguna a un español. Ninguno.

Todos están felices en Losail. Las razones son diversas y todas ellas han provocado que se disparara la euforia y hasta más de uno soltase alguna que otra lágrima. Sí, sí, porque más de uno recordó, al saber que se podía vacunar en Catar, la pérdida del campeonísimo italiano Fausto Gresini, víctima del Covid-19. Y es que el Mundial-2021, que sigue inmerso en la pandemia, arrancó con los test de MotoGP en los que el francés Johann Zarco y su Ducati establecieron un nuevo récord de velocidad punta oficioso, al coronar la polvorienta recta de Losail a 357,6 kilómetros por hora, un kilómetro por hora más que la antigua marca del italiano Andrea Dovizioso y, cómo no, su Ducati, en Mugello-2019, cuando se puso a 356,7 kms/h.

Pero el ‘paddock’ no está contento solo porque sus motos corren como balas, que también. Está contento porque la buena entente y relación de la compañía Dorna, organizadora del Mundial, y el Estado de Catar, donde siempre empieza el campeonato, ha generado un acuerdo para que, en los días de espera, los 1.500 habitantes del ‘paddock’, quien lo desee, se vacune contra el Covid-19, lo que facilitaría, y mucho, sus andanzas por el mundo en los próximos meses.

Hay, también, la alegría de saber que el equipo del doctor Samuel Antuña le decía a Marc Márquez Alentá (Honda), el campeón de campeones, el campeón destronado, el pasado año, por el joven Joan Mir (Suzuki), que podía acelerar o intensificar su rehabilitación y dejar la bicicleta de carretera para a subirse a una moto.

Es posible que ese regreso, el de Márquez, asuste a más de uno. No, desde luego, a su nuevo compañero, Pol Espargaró, que se está adaptando muy bien al que se sabe es un potro salvaje, la RC213V. “Yo estoy muy feliz de que regrese Marc y lo estoy porque esto que hacemos nosotros es un show y Marc es el mejor showman de todos. Que Marc esté en pista, nos beneficia a todos. A Honda, con quien ha ganado más que nadie. A la afición, que disfruta con su estilo. Y a mí, pues sé que, aunque, tal vez, a veces me dejará en evidencia, voy a aprender mucho de él y también de su información”.

La semana de test fue de pruebas y más pruebas. La Yamaha está a punto, con Fabio Quartararo y Maverick Viñales a tope; la Ducati de Jack Miller y Johann Zarco sigue volando; la nueva Aprilia hace soñar a Aleix Espargaró; la KTM debe adaptarse a los jóvenes Miguel Oliveira y Brad Binder; la Suzuki, cuentan todos, está escondida, pero Joan Mir y Alex Rins estarán delante, fijo. Y, con toda seguridad, ‘Polyccio’, mientras llega Márquez, puede dar más de una alegría a la firma alada.

Es evidente que nos encontramos ante un Mundial tremendamente curioso por varias circunstancias (usted igual añadiría alguna más) que deben llamarnos la atención y no digo, no, que hacerlo diferente al del pasado año, pero casi. Por ejemplo, estrenamos campeón, en la persona del joven mallorquín Joan Mir (Suzuki), de 26 años, que, curiosamente, sigue con su nº 36, porque no quiere arriesgarse a perder el título si estrena, como hicieron muchos de sus colegas campeones, el nº 1.

Más, parece que el campeonísimo de siempre, es decir, MM93 sí va a tomar parte. Se acabó la historia de que “viene el lobo” y el lobo no acabó de aparecer. Ahora se sabe que el equipo del doctor Samuel Antuña hizo un gran trabajo y que el injerto de polvo de hueso de la cadera derecha del piloto de Cervera ha ayudado a que el húmero derecho se suelde. El campeón, pues, volverá a estar en danza y nunca mejor dicho tratándose de un piloto que hace bailar a toda la parrilla de MotoGP al son de su Honda R213V y sus tremendas plegadas y salvadas.

Mucho más. Solo el equipo Suzuki está intacto, es decir, repite pilotos, en la persona de Mir, en efecto, y de Alex Rins, que tiene ganas de demostrar que es (era) el jefe de filas de los azules. Eso sí, el conjunto japonés ha perdido al hombre que los rejuveneció, organizó, relanzó a la fama y los convirtió en campeones 20 años después, lo que no es poco. De momento”, dice Mir, “no hemos notado la ausencia de Davide Brivio. Pero la notaran, una ausencia así es vital en un mundo donde, a lo largo de los 20 fines de semana, hay que tomar decisiones en cuestión de minutos, a veces, de segundos.

Y, por último, las motos son idénticas a las del año pasado, es decir, el motor es el mismo y, por tanto, si son mejores será por aerodinámica (Ducati ha vuelto a dar un golpe de efecto en esa dirección, con tomas de aire en los laterales de la ‘Desmosedici’) o electrónica, ahí el técnico más habilidoso será quien se lleve el gato al agua. Y, por tanto, si las motos, en su mejora técnica, son casi idénticas, es evidente que las manos, la cabeza, el tacto, el coraje, el pilotaje, la mentalidad, la estrategia, el sentido común y, hasta como dice Mir, “poder hacer una buena ‘quali’ los sábados, cosa que se me sigue atragantando”, van a formar parte del éxito.

Suzuki representa el equilibro en todo, en todo, y tiene, sin duda, una pareja de jóvenes estupenda. Yamaha ha movido sus piezas, ha tirado los dados y lo apuesta todo al ‘Diablo’ Fabio Quartararo, pese a que el que mejor pinta tiene (su final del 2020 fue espectacular) es Franco Morbidelli. De Maverick Viñales se espera todo, como siempre, pero…y de Valentino Rossi, también, pero más ‘pero’ aún. Honda recupera a su campeonísimo y aunque no se confía, de momento, en él, es evidente que si vuelve es para ganar. “Les dije a los doctores que no me diesen el alta, el visto bueno, si no estaban seguros de que mi húmero, mi brazo derecho, estaba listo para soportar las caídas”. Y ni qué decir tiene que todos estamos convencidos ¿a qué sí? que esa bestia que es la RC213V es una moto ideal para otro animal (en el buen sentido de la palabra, en el buenísimo sentido del término) como Pol ‘Polyccio’ Espargaró.

Luego está la sorprendente Aprilia, un tiro, un cohete, dicen, en manos de Aleix Espargaró, que lleva años esperando poder pilotar una moto así, pero, claro, luego, además de tenerla, debes meterte en la pelea de cada sábado, en la lucha de 24 vueltas, que no es lo mismo, no. Es lo que también les pasa a los fantásticos jóvenes que van a pilotar la KTM, tienen a Dani Pedrosa metiéndoles prisa y como referente a un fantástico ‘Polycio’, que, cierto, fue el único que no ganó con la moto austriaca, pero el que la convirtió en vencedora.

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