Sym Joymax 125i. Un A1 de lujo
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Sym Joymax 125i. Un A1 de lujo

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Con la presentación oficial del Joymax 125 (disponible en las versiones carburada e inyectada) se cierra el círculo iniciado hace algo más de un año con lanzamiento de su hermano mayor, el Joymax 300i. De este modo, Sym da por cerrada la familia Joymax, que engloba, por el momento, un total de cuatro modelos en dos cilindradas. Su importador oficial, Motos Bordoy, nos reunió en Barcelona para realizar una primera toma de contacto con su imponente Joymax 125i, un modelo de gama alta que hereda el 90 % de las piezas de su hermano mayor y se sitúa entre la flor y nata de la cilindrada.

Como ya comentamos en la versión 300, nuestro invitado ha sufrido una profunda remodelación respecto a las versiones precedentes, con lo que poco o nada tiene que ver este GT de estética moderna y vanguardista tecnología.

A pesar de los enormes y numerosos cambios, nos hallamos ante un scooter talla XL, con una posición de conducción comodísima gracias a un enorme asiento con apoyo lumbar para el conductor (éste es regulable en extensión) y el pasajero. Al mismo tiempo, en lo referente a la parte baja, también nos ofrece una amplia plataforma reposapiés (aunque está dividida por el túnel central), en la que será posible estirar o replegar las piernas para adoptar la posición que más nos guste.

Otro aspecto muy importante en un GT de su categoría es la protección aerodinámica. En este 125 alcanza un elevadísimo nivel con la ayuda de un aerodinámico y envolvente conjunto formado por su escudo frontal y el parabrisas, que, sin ser especialmente voluminosos, logran tapar con eficacia los codos, los hombros, la parte superior del casco e incluso las piernas.

Su frenada, diseñada inicialmente para un scooter de 300 cc, lo detiene con suma facilidad.

Ser el heredero directo de un scooter como el Joymax 300i le aporta innumerables ventajas, como el poder beneficiarse de su equipamiento de serie excelente, en el que encontraremos elementos tan diversos y funcionales como el sistema de calefacción para las piernas, la piña de contacto con bloqueo magnético, una guantera con toma de corriente de 12V, desconectador eléctrico de seguridad o el mecanismo de apertura eléctrico del asiento desde el contacto, bajo el que hallaremos un habitáculo con capacidad para dos cascos y con luz de cortesía. Pero el listado no acaba ahí, y es que el Joymax, además, incluye una toma de corriente por USB de 5V y un sistema de iluminación Daylight de leds frontal formado por un doble faro con ópticas multirreflectoras con bombillas halógenas H4 y una doble batería de leds para las luces de posición.

Sobredimensionado
El desarrollo de la familia Joymax se llevó a cabo de forma conjunta; de hecho, los esfuerzos se centraron en el 300 cc, por lo que en cuanto a la parte ciclo nuestro invitado se vio francamente beneficiado. Y es que el Joymax 125i tiene a su disposición unos frenos, suspensiones y chasis que, desde el inicio, fueron concebidos para albergar un motor con más del doble de potencia, por lo que es fácil comprender que, por muy bueno que sea el funcionamiento de su propulsor de 13,2 CV, difícilmente los va a poner en un compromiso.

El nuevo chasis, llamado Double Bone, le aporta una rigidez extraordinaria, además se ha complementado con un sistema de suspensión formado por una horquilla convencional de 37/88 mm delante y dos amortiguadores de 92 mm detrás, que lo mantienen firmemente pegado al asfalto mediante una combinación de llantas y neumáticos de 120/70-14” delante y 140/60-13” detrás. En conjunto, dispondremos de un scooter tremendamente estable en recta y en el paso por curva, muy preciso en las trazadas y, desde el punto de vista del confort, con todo lo necesario para mantenernos siempre al margen del estado del asfalto.

En orden de marcha, el Joymax 125i tiene un peso de 172 kilos, algo que no se nota para nada; su bajo centro de gravedad, escasa altura del asiento (760 mm) y razonable radio de giro lo hacen muy gobernable, con algunas limitaciones a la hora de colarse entre el tráfico cerrado, pero sumamente manejable en espacios abiertos.

Como es habitual en los scooters GT 125, su motor monocilíndrico de ciclo 4T con inyección electrónica, tiene una aceleración muy suave

Uno de los aspectos más sobresalientes es la frenada. Como en su hermano mayor, el Joymax 125i confía en un conjunto de dos discos de 260 y 240 mm con pinzas de dos pistones asistido por un sistema de frenada combinada CBS; todo ello le aporta una gran potencia y, al mismo tiempo, una facilidad de funcionamiento que lo hace apto para todos los públicos.

Mecánicamente, el monocilíndrico 4T LC SOHC 4V alimentado por inyección electrónica no puede brillar como de él se espera; como suele suceder en los GT de su cilindrada, su potencia se ve penalizada por su tamaño y peso, lo que le hace ser especialmente discreto en aceleraciones y recuperaciones, aunque algo más destacable en velocidad punta gracias a su largo desarrollo. De todos modos, el fabricante anuncia un consumo medio de unos 3 litros a los 100 km, un dato a tener muy en cuenta, ya que deberá situarle entre los gran turismo más económicos, en este aspecto, de la cilindrada.

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