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Pruebas

SWM RS 650 R: Vuelve una leyenda

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Estas tres siglas, seguramente, para la gran mayoría de vosotros no os serán familiares, y es que SWM fue una marca italiana nacida a princi­pios de los setenta y con poca repercusión internacional.

Speedy Wor­king Motors, SWM, fue fundada en Milán en 1971 por Piero Sironi y Fausto Vergani con el objetivo de crear unas motos diferentes, exclusivas, creadas con componentes de primera calidad, con la base de un chasis de fabricación propia y motores de ciclo 2T de pequeña cilindrada -50, 125, 250, 320, 347 cc- servidos por las marcas Sachs y, más adelante, a partir de 1977, por la austriaca Rotax.

Fabricaron principalmente motos de enduro, motocross y trial, aunque tam­bién dieron vida a ciclomotores, tan de moda en la Italia de los 70. En el ámbito deportivo participaron activamente en los mundiales de cross, trial y enduro, logrando el título del mundial de trial en 1981 gracias al francés Gilles Burgat y una SWM 320 TL con motor Rotax de válvula rotativa.

La marca cesó su actividad en 1984 y, aunque fue reflotada como SVM, So­cietá Veicoli Milanesi, cerró sus puertas definitivamente en 1987. Ahora vuelve con fuerza con nuevas ideas, nuevos modelos y diferentes metas. Durante la edición del Salón de Milán de 2014 se presentó en sociedad un nuevo proyec­to muy diferente y que lógicamente se adapta mejor a nuestros tiempos, en los que el sentido práctico se sitúa por encima del romanticismo.

Renacimiento

Ampelio Macchi es su cabeza visible. Un ingeniero con una larga experiencia en Cagiva, Husqvarna (fue responsable de las TE630 de las que hoy derivan estas RS) y Aprilia, donde desarrolló el exquisito bicilíndrico en V para la des­aparecida serie off-road SXV 550 de la marca de Noale.

Con el apoyo económico del fabricante chino Shineray y con base en Bian­dronno, las antiguas dependencias de Husqvarna cuando la compañía perte­necía a Cagiva-MV Agusta, SWM ha presentado en la última edición del Salón de Milán su gama, en la que se incluyen modelos de 125, dos neoclásicas, la gama de enduro y una Supermoto.

Si bien SWM fue toda una referencia en cuanto a exclusividad y precio, en esta nueva etapa y al margen de las atractivas neoclásicas, en lo que al off-road se refiere el planteamiento es muy diferente al de aquellas famosas motos de enduro de los años 80.

Ahora, tomando como base las Husqvarna TE 630, las últimas antes de in­troducirse en el mercado las Terra con motor BMW una vez que los alemanes se hicieron con el control de la marca, se ofrece una trail enduro de estética fresca gracias en parte a haberse visto comercializada por muy breve lapso de tiempo bajo las siglas de Husky y que pretende recuperar el espíritu de aquellas trail de otros tiempos.

Es decir, motos verdaderamente polivalentes, en las que se dispone de un buen conjunto para hacer caminos, senderos y pistas sin las limitaciones de las trail de los últimos tiempos, con una más mar­cada tendencia al asfalto. Parece que SWM recupera el espíritu de las viejas y veneradas Honda XR, Yamaha TT 600 o más recientemente las Suzuki DR, como también lo hacía, pero salvando las distancias, la Husqvarna 701 Enduro que os mostramos hace un par de meses, si bien este modelo tiene un posicionamiento premium, con un nivel de componentes y un precio superiores.

En cualquier caso, hablamos de motos con las que puedes salir de casa por asfalto sin las limitaciones en cuanto a desarrollo y neumáticos de las auténticas enduro, para marcarte tu aventura particular en off-road que te puede transportar a escenarios fantásticos, como el de las fotos que acom­pañan esta toma de contacto… ¿apetece?

En marcha
 

La SWM es sencilla pero eficaz. El chasis es un tubular en acero con una horquilla Marzocchi invertida con barras de 45 mm de diámetro y 210 de re­corrido, con posibilidad de ajuste de la extensión y de purga de aire mediante tornillo.

Detrás monta un monoamortiguador Sachs con bieletas y multiajusta­ble (incluye reglaje de hidráulico de compresión en alta y baja velocidad) y con un generoso recorrido de 270 mm en el eje de la rueda trasera, lo que hace de la moto italiana un modelo muy confortable. Y sin extendernos demasiado en su descripción técnica, pues como hemos comentado anteriormente, la base conocida es la de las antiguas Husqvarna TE 630 de justo antes de pasar a manos de BMW Motorrad; el monocilíndrico con inyección electrónica Mikuni (Euro 3) y refrigeración líquida rinde cerca de 60 CV de potencia, nada mal.

Con respecto al de las antiguas Husqvarna, se ha modificado el encendido y, por tanto, la tapa del costado izquierdo. A consecuencia, también monta una palanca de cambio que en nuestra unidad de pruebas nos pareció demasiado corta para usarla con botas de off-road, pero de la que se nos comentó que ya se ha modificado en las unidades a la venta.

Estéticamente se ha conseguido, tras rediseñar ligeramente la carrocería e incluir en ella los grafismos con el sello tradicional de SWM, que esta sea un moto sencilla y a su vez atractiva. El asiento es de generosas dimensiones y el cuerpo se pude desplazar libremente, además de que el pasajero viajará relativamente cómodo con unas buenas estriberas y un asa que se monta con facilidad. Los retrovisores ofrecen una buena visibilidad, las vibraciones son aceptables y encontramos un par de detalles que se pueden mejorar. 

La llave de contacto queda muy encajonada en el cuadro de instrumentos (justito, sin nivel de gasolina) y el caballete es un poco incómodo de extender sentado sobre la moto, además de que esta queda en una posición demasiado vertical. Al final, como siem­pre en las motos de campo, lo mejor es colocarlo una vez te has bajado de la moto. El sonido del motor es discreto y su tacto muy agradable. No esperes una subida de vueltas fulminante porque no la tiene. Su carrera larga le otorga un carácter suave y en cierto modo tranquilo y a baja velocidad se desenvuelve con soltura y fluidez.

Las suspensiones son algo blandas, pero se ajustan a las necesidades de esta nueva SWM que son las de permitirte desplazamientos por asfalto y disfrutar en off-road sin complicaciones. En asfalto y entre curvas se nota la rueda de 21” delante, pero es ágil, fácil de conducir y cómoda. Lógicamente su velocidad de crucero no es muy elevada, pero suficiente para desplazarnos con soltura, y sobre los 120 kilómetros/hora (tiene cinco velocidades), el motor gira por debajo de las 5.000 rpm.

Entre curvas, los límites los marcan los neumáticos Golden Tyre GT 201, pero estos son un buen compromiso entre el asfalto y la tierra, neumáticos mixtos y polivalentes de verdad, que en definitiva es lo que interesa en este tipo de endutrails.

Fuera del asfalto
 

Si en asfalto la SWM cumple su cometido y con ella nos podemos desplazar en busca de sensaciones off-road; en este ambiente es, sin duda, donde la moto italiana muestra sus verdaderos orígenes y se encuentra más a gusto.

La posición de conducción te permite adelantar el cuerpo y la libertad de movi­mientos total. Tanto puedes colocarte cargando el peso delante como situarte más atrás en situaciones delicadas o con barro, cuando hay que buscar tracción en ocasiones desesperadamente…

También en este escenario el tacto del motor es agradable y tiene una buena res­puesta. No esperes un motor explosivo, sino un mono siempre lleno y que responde con suavidad, buenos bajos y una zona media muy utilizable.

Sin la sensación de ser una moto extrema, sino todo lo contrario, es manejable en zonas reviradas y las suspensiones trabajan bien si no pretendes ir de carreras. El tacto de los frenos, firmados por Brembo y con discos NG, es bueno (más adelante se ofrecerá un ABS opcional), y sobre esta nueva SWM te sentirás, sea cual sea tu nivel de conducción, con posibilidades tanto de rodar a buen ritmo como de hacerlo más tranquilamente, si es que no tienes demasiada experiencia en off-road.

Nosotros nos metimos por caminos embarrados, vadeamos ríos, hicimos alguna trialera de dificultad media y sobre todo nos contagiamos del placer de hacer una buena y variada excursión endurera, que es para lo que esta italiana de buena familia está diseñada. Su consumo medio se sitúa por debajo de los 5 litros a los 100 kilómetros y su autonomía puede superar los 250 kilómetros.

Todo esto se ofrece por un precio de 6.450 euros, realmente ajustado para los tiempos que corren, un signo inequívoco de que la nueva SWM pretende hacerse con un hueco de nuestro competitivo mercado. ¡Buena suerte!

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