Suzuki V-Strom 650 vs Suzuki V-Strom 1000: Por y para todos
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Suzuki V-Strom 650 vs Suzuki V-Strom 1000: Por y para todos

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¿La hermana pequeña?

Hasta la llegada de la nueva V-Strom 1000, su hermana pequeña, la V-Strom 650, fue la encargada de defender los intereses de la firma japonesa en un segmento tan competido como el del trail. Lógicamente no había comparación posible frente a los grandes pesos pesados del segmento, pero en el mercado global y dentro de su propia cilindrada, nuestra invitada ha supuesto todo un orgullo para la marca de la gran ese. Es una moto muy funcional, versátil y práctica como miles de usuarios en toda Europa pueden atestiguar. Para ser un 650 tiene un tamaño imponente –como podéis ver en las fotos, no desmerece junto a su hermana mayor– que le ha aportado un nivel de confort y protección aerodinámica excelentes. Además, tras su última revisión, recibió una estética discreta pero agradable y un equipamiento de calidad que le ha permitido mantenerse entre las más vendidas de su clase durante los últimos tres años.

Lo mejor es que, gracias a su acertada configuración técnica, se ha mantenido como una moto muy neutra, con una conducción al alcance de todo tipo de conductores y una fiabilidad mecánica fuera de toda duda. Su propulsor en V, heredero directo de una ilustre saga, es pura roca, que ha logrado hacerse con una fama a lo largo de estos últimos años de indestructible y, al mismo tiempo, con unas prestaciones y funcionamiento que le han merecido el apelativo de rutera total. La clave se encuentra en puntos como su robusto chasis doble viga de aluminio y en unas suspensiones que, con el largo recorrido de rigor y un comportamiento de lo más equilibrado, le han proporcionado todo lo posible para que así sea.

En el único aspecto que no ha destacado especialmente ha sido en el deportivo, sobre todo al verse un poco limitada por un sistema de frenada que, aunque muy solvente y seguro en uso normal –además cuenta con ABS de serie–, se muestra falto de una mayor contundencia, apreciable en algunas rivales directas con una faceta sport más definida.

Bienvenida

Tras seis años de ausencia, Suzuki por fin vuelve a la categoría de las maxitrail. Puede que se haya tomado su tiempo, pero por fin lo hace con un modelo que, si bien es cierto que no se encuentra entre las más radicales y sofisticadas de la categoría, sí que llega para satisfacer las necesidades de muchos usuarios que apuestan por un producto polivalente, fiable y apto para todos los días de la semana. La V-Strom es una maxitrail todo uso. Su robusto motor, que en esta edición ha recibido numerosos cambios, respetando la base original, ha demostrado una dulzura de funcionamiento y entrega en medios y bajos muy útiles en una moto para el día a día. Por si ello fuera poco, como mandan las normas de la actualidad, tiene a sus servicios un efectivo control de tracción que, a pesar de su dominable potencia de 100 CV, sigue siendo uno de sus principales argumentos de seguridad activa.

Goza de un diseño original que nada tiene que ver con su compañera de gama que le acompaña en estas páginas; puede que discutido por unos, pero ampliamente reconocido por otros. Al mismo tiempo, llega pegando fuerte, sobre todo en puntos tan importantes como la calidad-precio, ya que por unos 12.499 euros, Suzuki ha puesto a la venta un modelo bastante completo y con una parte ciclo muy bien dotada. Por ejemplo, goza de un apartado de suspensión totalmente ajustable en precarga e hidráulicos que dan lugar a un comportamiento excelente, y, al mismo tiempo, un sistema de frenada en el que hallaremos componentes tan destacables como su doble disco de freno de 310 mm mordido por pinzas de freno de anclaje radial de cuatro pistones. En definitiva, una maxitrail que, como veréis a continuación, tiene todos los argumentos necesarios para volver a situar el nombre de V-Strom entre los referentes de su categoría.

Suzuki parece estar saliendo de su letargo y ha puesto toda su maquinaria creativa en marcha para dar vida a novedades tan interesantes como la V-Strom 1000 ABS. Una maxitrail (o trail sport-turismo) largamente esperada desde que su predecesora hiciera su última aparición en 2008. Desde entonces, su hermana menor, la V-Strom 650, ha tenido que defender ella sola los intereses de la marca en un segmento tan complicado y a la vez tan beneficioso para los intereses de un fabricante como éste, ya que si a las cifras nos remitimos, observaremos cómo parece estar pasando por uno de sus mejores momentos dada la gran cantidad de novedades presentadas y el significativo número de ventas de éstas a escala europea.

Ante tal situación, no podía pasar un año más sin que la marca de la gran ese se decidiera a reforzar su presencia en este segmento. Para ello ha dado vida a un modelo de mayor cilindrada diseñado de acuerdo con las exigencias actuales y con una faceta tecnológica notablemente superior al de su antecesora.

La nueva V-Strom 1000 ABS huye de la línea tan exclusiva y elitista de las rivales que marcan el paso en la categoría, y nos propone una alternativa más lógica, asequible y muy funcional, ya que quiere ser algo más que un vehículo de lujo diseñado casi exclusivamente para disfrutar de largos viajes o divertidas rutas de fin de semana. Su intención ha sido la de ofrecer al público una trail todo uso de gran cilindrada, con una relación calidad-precio lo más ajustada posible y, al mismo tiempo, ser tan práctica y fácil como para poder ser utilizada a diario.

En este sentido se parece muchísimo a su hermana menor, la V-Strom 650, que ha llegado a ser conocida como uno de los modelos más versátiles de su categoría, especialmente tras su última renovación hace un par de años, cuando recibió una profunda serie de mejoras que le han permitido competir, incluso con rivales mayores, en ciertos aspectos.

Estilo familiar

Las V-Strom tienen un estilo muy marcado, muy reconocible. Comparándolas con sus rivales, siempre se sitúan entre las más polifacéticas, para ello se alejan de los extremismos con el objetivo de resultar siempre aptas para todo tipo de usos, siguiendo la filosofía más purista del trail. Esto puede ser un poco contradictorio a veces, ya que por diseño su faceta más discreta quizás sea la de off-road, aunque como muchos os habréis dado cuenta, hace años que las maxitrail han dejado de ser grandes motos de campo pasadas a carretera, sino más bien todo lo contrario. En este sentido, nuestras dos invitadas siguen la línea de la mayoría, gozan de una arquitectura fundamentalmente trail, pero su equipamiento y preparación responden a las exigencias de unas sport-turismo en toda regla que, en algunos casos, pueden mostrarse como unas buenas todocaminos.

A pesar de ello, la polivalencia de una moto como nuestras invitadas es innegable, ya sea para rutear, circular por ciudad o disfrutar de una buena carretera de curvas, las V-Strom han sido concebidas para no desentonar en ningún terreno.

Independientemente de su cilindrada, las dos acogen al conductor como es debido, al ofrecer una posición de conducción espaciosa y bien dispuesta, en la que podremos mantener una postura relajada (especialmente en la 650) y comodísima. La protección aerodinámica es también un factor importante a la hora de valorar su confort de marcha, las dos disfrutan en general de un buen nivel de protección, aunque hay que reconocer que la 650, gracias a su envolvente semicarenado y a la pantalla de tamaño medio que lo acompaña, nos ofrece un plus en este sentido. Y es que la V-Strom 1000 ABS es una moto frontalmente con un tamaño relativamente reducido; de hecho, junto a su hermana menor no parece una moto mucho mayor y, aunque lógicamente pesa un poco más, en marcha la diferencia no es tan apreciable. Su minimalista cúpula da cabida a una no menos pequeña pantalla –regulable en tres alturas manualmente–, que nos protege bien del viento frontal pero que en la posición más alta, por su diseño, crea algunas turbulencias a altas velocidades que en ocasiones pueden resultar algo molestas.

Fáciles

Cuando uno se hace con los servicios de una trail, lo que busca, desde el punto de vista de la conducción, es una moto, además de polivalente, que se deje controlar sin esfuerzo. Para ello nada mejor que nuestras invitadas. La sensación de control en marcha es total gracias a sus anchos y altos amanillares, y a unas direcciones que les confieren unos radios de giro muy cerrados. Gracias a detalles como las estrechas formas de la parte anterior del asiento en la 1.000 y lo bien compensados y repartidos que están los pesos en ambas, será fácil sentirse muy a gusto sobre ellas. Los técnicos de Suzuki han llevado a cabo una muy buena labor en este sentido, todo se ha realizado de forma lógica. Como cabría esperar dado su mayor rango y exigencias, la V-Strom 1000 disfruta de una parte ciclo más cuidada; por ejemplo, en suspensiones, ha sido equipada con una imponente horquilla invertida Kayaba de 43/160 mm y amortiguador posterior montado sobre un sistema progresivo de bieletas. Lo más destacable de ello son las interminables posibilidades de reglaje, lo que nos garantiza que siempre podremos confeccionar unos setting a nuestro gusto y que se adapten a las exigencias del terreno o uso.

Por su parte, la seis y medio también recibió en su última actualización un elaborado apartado de suspensión, con horquilla convencional de 43/150 mm delante y amortiguador Showa de 159 mm detrás, ambos, también, con diversas posibilidades de reglaje.

Algunas diferencias

Aunque similar en cuanto a cifras, la calidad y el comportamiento entre ambos apartados de suspensión no son obviamente los mismos. La V-Strom 1000 demuestra un equilibrio genial entre ambos trenes, tanto la horquilla como el amortiguador gozan de una buena progresividad y se adaptan de forma impecable a todo tipo de terrenos; al mismo tiempo, nos transmiten la información del asfalto con gran precisión, lo que nos ayuda muchísimo y nos confiere un alto grado de confianza incluso cuando vamos buscando sus límites.

Por su parte, la 650 es un poco más sencilla en este aspecto, las suspensiones no tienen el tacto, ni la precisión de su hermana mayor, pero ofrece una magnífica suavidad de reacciones y una buena progresividad que la convierten en la más confortable de las dos. Su punto débil lo encontraremos en curvas rápidas, donde las suspensiones adolecen de una retención de hidráulico algo discreta y no se nota en estas circunstancias tan aplomada como su hermana.

En cuanto a los frenos, existen algunas similitudes entre nuestras invitadas, como por ejemplo en el número y tamaño de los discos utilizados (dos delante de 310 mm y uno posterior de 260 mm), y en la incorporación del ABS de serie en ambas. Lógicamente, la V-Strom 1000 tiene unas necesidades mayores en este apartado; su mayor peso y prestaciones así lo precisan. Por ello, en su caso, cuenta con un espectacular conjunto de pinzas radiales de cuatro pistones de delante, frente a las convencionales de dos pistones de su hermana. No hace falta ser un técnico aeroespacial para darse cuenta de la gran diferencia entre ambas, aunque en ambas gozaremos de un tacto agradable y preciso que nos permitirá dosificar su potencia de forma eficiente y sin temor a una excesiva intrusión del ABS en condiciones normales.

En conducción deportiva, las cosas cambian un poco, por un lado la frenada de la V-Strom 1000 se muestra algo fatigable en un uso muy continuado por trazados tipo puerto de montaña, donde es preciso apurar la frenada al máximo tirando mucho de frenos y, en el caso de la 650, peca de un escaso mordiente en estas circunstancias. Pese a todo esto, son hechos puntuales y sería injusto penalizarlas en este sentido, teniendo en cuenta que, según su filosofía, son unas buenas frenadoras.

Configuración en V

La mecánica que cada una de ellas equipa es en realidad una evolución de las utilizadas por sus respectivas antecesoras. Obviamente, con los años, las mejoras impuestas en cada nueva generación las han hecho mantenerse en liza, como por ejemplo en el caso de la 1.000, que en esta versión se ha visto mejorada, entre otras muchas cosas, con un nuevo sistema de control de tracción con tres modalidades de uso (desconexión incluida) que opera siempre a nuestro favor en situaciones complejas, como asfalto deslizante.

Quizás sea el carácter mecánico el hecho que mejor defina la filosofía V-Strom desde siempre: propulsores con un excelente tacto en medios y bajos –muy optimizado en la 1.000–, con una innata capacidad de tracción y un poderoso par digno de un caballo percherón. Aunque la potencia no ha sido nunca una de sus mejores armas (la mayoría de las rivales le sacan a la V-Strom 1000 entre 10 y 20 CV), hay que reconocer que han sabido gestionar de forma excelente este hándicap. Y es que gracias a ello su fiabilidad, mantenimiento y consumo medio se han visto claramente beneficiados en detrimento de unas prestaciones que, todo sea dicho, en muchos aspectos se encuentran en la línea de la competencia.

Como venimos diciendo desde el principio, Suzuki ha querido que sus criaturas cumplan con las expectativas en todo tipo de uso, y las grandes responsables de ello son, en gran parte, sus mecánicas. Con sus 100 CV, pero sobretodo con unas generosas cifras de par desde más allá del ralentí, la 1.000 se muestra como la más poderosa de la familia, además, con la ayuda de la nueva gestión electrónica y el control de tracción, es también la más segura y adaptable. Su mayor potencia y generoso par la convierten en una magnífica opción para viajar incluso al máximo de carga. Sus prestaciones no decaen en estas circunstancias y siempre tendremos a nuestra disposición una capacidad de respuesta más alta.

La V-Strom 650 se lo toma con algo más de calma, su potencia se limita a algo más de 70 CV, lo que no está nada mal, pues como ha demostrado durante todos estos años, sus capacidades turísticas son un valor a tener en cuenta. Lógicamente no podrá mantener el ritmo de su hermana mayor si ésta se lo propone, pero en contrapartida tiene un depósito de combustible de la misma capacidad, y un consumo de sólo 4,6 litros a los 100 km.

Para todos los gustos

Tras mucho tiempo y esfuerzos, por fin Suzuki tiene la capacidad y el potencial de llegar a un público mucho mayor en este segmento. Ya no tiene que conformarse únicamente con las ventas que todavía le aporta la V-Strom 650 ABS, sino que, además, tras incorporación en su catálogo de la nueva V-Strom 1000 ABS, tiene acceso a un nuevo mercado en el que hoy en día se cuece una importante parte del pastel de ventas en lo referente a motos de gran cilindrada.

Lo mejor de todo es que en ambos casos lo hace con un producto de calidad y al alcance de todos, pues los precios se han ajustado al máximo hasta el punto que la V-Strom 1000, con un precio de 12.499 euros, se corona como la maxitrail más asequible de todas. Pero si no te gustan las complicaciones y con los excelentes argumentos de la V-Strom 650 ya tienes más que suficiente, esta elección te puede suponer un ahorro de unos buenos 4.000 euros, y, tal y como está la economía, eso es mucho dinero para gasolina…

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