Suzuki GSF 650 Bandit S ABS
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Suzuki GSF 650 Bandit S ABS

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La saga Bandit llega a los veinte años de existencia y se encuentra en mejor forma que nunca. Recientemente rejuvenecida, hoy probamos para vosotros la versión S; sin duda, una de las motocicletas más polivalentes y con mayor solera de la firma de la gran ese.

Con dos décadas de experiencia concentradas en ella, la Bandit S supone una apuesta segura a la hora de comprarla. Apta para todo tipo de usos, esta nueva versión recibe una estética renovada, más llamativa y resultona.

 

Lavado de cara

La novedad más destacable es el nuevo semicarenado que da sentido a esta versión; tiene una línea muy familiar, en clara sintonía con la saga GSX-R, para ganar adeptos entre los seguidores de la firma de Hamamatsu. En ella se ha incluido una óptica en forma de diamante de buen tamaño que integra, en sus laterales, las luces de posición. La bombilla halógena ofrece una buena potencia de iluminación, mientras que la parábola Multiconvex se encarga de repartirla de forma clara y amplia.

Tras ella, Suzuki ha dotado a la GSF 650 S con un nuevo cuadro de mandos compuesto por una enorme esfera analógica que incluye el cuentavueltas y los seis testigos luminosos más necesarios, y junto a ella se ha dispuesto una pequeña pantalla de cristal líquido que se encarga de informarnos, entre otras cosas, de la velocidad, el nivel de combustible, la hora, etc.

Una de las principales mejoras de esta versión S es que se ha aprovechado el espacio interior del nuevo semicarenado para alojar dos guanteras -la situada en el costado izquierdo, con toma de corriente-, un poco estrechas pero perfectas para depositar nuestra billetera, el móvil o una tarjeta para pagar los peajes en nuestros viajes. Además, bajo el asiento gozaremos del habitual espacio para guardar los papeles de la moto, un antirrobo de disco y, por su puesto, la generosa bolsa de herramientas que Suzuki nos proporciona de serie.

 

Gran confort

Por sus proporciones, la Bandit 650 S es una de las más voluminosas y pesadas de su categoría, lo que se aprovecha para ofrecer a su propietario un puesto de mando amplio y confortable. El espacio sobra incluso al circular con pasajero, ya que el asiento de dos niveles ayuda a separar perfectamente la porción del conductor –regulable en dos alturas-  y la del acompañante. De igual forma, también para ambos se han dispuesto unas estriberas, excelentemente situadas, que absorben a la perfección las pocas vibraciones que su tetracilíndrico desprende.

Todo en la Bandit S está pensado para que nos sintamos a gusto. El manillar, por ejemplo, tiene una altura idónea para favorecer una posición muy relajada y para nada forzada, que, al mismo tiempo, nos ofrece un control total sobre la moto. El depósito, a pesar de su volumen, resulta muy ergonómico, y acoge nuestras piernas sin problemas, indistintamente de nuestra estatura. Por último, las levas de embrague –hidráulico- y freno delantero son regulables en extensión, por lo que siempre las tendremos a mano para reaccionar con rapidez ante cualquier imprevisto.

 

Equilibrada

Técnicamente gozaremos de todo lo bueno que ya nos ofrecía la versión anterior, ya que, en lo que a motor y parte ciclo se refiere, no se ha cambiado nada.

La Bandit S continúa siendo esa moto noble y manejable que nos hace la conducción sumamente fácil, a pesar de su talla. Esto puede dificultarnos un poco su maniobrabilidad en parado o a baja velocidad al circular entre coches por ciudad, pero en carretera, nada que ver: se comporta como si pesara 20 kilos menos.

Como viene siendo habitual en su familia, no es para nada una moto radical, sus reacciones son muy previsibles, y aunque nos proporciona una estabilidad excelente en el paso por curva, su carácter civilizado y una posición de conducción muy natural no invitan precisamente a buscar continuamente sus límites.

El equilibrio entre ambos trenes es bueno, la rueda anterior pisa con firmeza, y, aunque en los cambios de apoyo muy rápidos y bruscos pueda parecer que se aligere en exceso, es sólo una sensación, pues muy difícilmente llegaremos a perder la rueda.

En cuanto a las suspensiones, la Bandit S opta por un conjunto sin complicaciones tecnológicas. Se conforma con una horquilla telehidráulica de 130 mm con barras de 41 mm de diámetro y un amortiguador posterior (con bieletas) de 130 mm de carrera. En ambos casos podremos realizar ajustes, ya que mientras la horquilla se puede regular en precarga de muelle, el amortiguador posterior acepta reglajes en precarga y extensión. Todo sea dicho, con la configuración que viene de serie la Bandit ofrece unos magníficos resultados, destacando particularmente el confort de marcha que nos garantiza todo el conjunto.

 

Muy segura

Pero si hay algo que esta Suzuki hace especialmente bien, sin duda es frenar. Está preparada para ello, con tres discos de freno de 310 mm y pinzas de cuatro pistones delante y uno de 240 mm con pinza de dos pistones detrás. De potencia iremos sobrados, pero además disfrutaremos de un excelente tacto que nos ofrecerá una extraordinaria capacidad de dosificación. Por si fuera poco, la unidad que pudimos probar era la equipada con ABS, muy bien resuelto por cierto, ya que actúa únicamente en situaciones en las que realmente se le necesita.

Otro apartado que tampoco ha cambiado es el mecánico: la Bandit S mantiene su confianza en el tetracilíndrico 4T LC SOHC 16 V de 85 CV, de funcionamiento finísimo y con una acertada relación de cambio. Tiene una buena respuesta en bajos y medios, lo que resulta excelente para circular por ciudad y carreteras reviradas sin la necesidad de buscar la línea roja. Es bastante progresivo y su par nos proporciona el empuje necesario ante cualquier maniobra. La parte alta del cuentavueltas es la más olvidada. Su carácter tranquilo así lo exige en pos de un comportamiento fácil y unos consumos lógicos, que la conviertan en una motocicleta válida para todo tipo de uso los siete días de la semana.

 

Solo +

-Relación calidad-precio

-Confort de marcha

-Frenada ABS

-Polivalencia

-Guanteras

 

Solo –

-Movilidad en parado

-Peso elevado

 

CÓMO VA EN…

CIUDAD

Por su tamaño no es una motocicleta muy urbana, pero gracias a la colocación de los retrovisores, el buen tacto del embrague y la suavidad del motor, se defiende sin problemas.

 

CARRETERA

Disfrutar por carretera será fácil. La comodidad de sus suspensiones, la nobleza de su chasis y un motor dosificable y con buenos bajos y medios lo harán posible.

 

AUTOPISTA

A velocidad media, el motor de la Bandit casi ni se escucha, ni desprende vibración alguna, al mismo tiempo, la incorporación de la cúpula nos proporciona una protección muy aceptable.

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