Solo Moto cumple 40 años
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Solo Moto cumple 40 años

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Para ser sincero, os adelanto a los que nos seguís, nos conocéis, nos estimáis, que tanto yo como el director de la editorial, Antonio Martínez Muniente; el director de la publicación, Antonio Regidor, y el formidable equipo que conforma la plena realidad del Solo Moto, ¡vamos a poner mucho énfasis en celebrarlo!

Bien es verdad que parece que los cánones por los que se rigen las celebraciones de efemérides se suelen ceñir a las bodas de plata, oro y platino, es decir, celebrar los 25 años, los 50 y los 75, pero por esta vez, y que sirva de precedente, nosotros lo vamos a celebrar a los 40.

¿Por qué?
Porque este, quien firma, en conciencia, y sobre todo en apariencia, en estado de buena salud y mejor humor, Jaime Alguersuari Sénior, cumplirá el 29 de marzo, o sea en apenas unos días, 65 años.

A los 24 años, en 1975, fundé esta publicación que con toda probabilidad vuestros padres leyeron antes que vosotros, jóvenes lectores, y quizás también vuestros abuelos.

Por eso y por una devoción estricta a la estadística, no deseo desafiar al destino, dejando pasar de largo los 40 años de vida del Solo Moto esperando a 2025 para celebrar los 50 de la publicación.

Tener por cierto que Solo Moto llegará puntual a su cita con sus 50 años de vida en 2025, pero yo, como ser humano, tengo mis razonables dudas.

En una palabra, celebrar hoy los 40 años de una idea hecha realidad cuando apenas asomábamos a la adolescencia, cuando España empezaba a cicatrizar las terribles heridas de una guerra civil, que terminó en el inicio de los 40, es un prodigio y un privilegio que no deseo perder y sí, en cambio, anhelo compartir con todos vosotros.

‘SAUDADE’

Los portugueses tienen una palabra maravillosa que dignifica, enaltece y sublimiza la expresión castellana de nostalgia; saudade.

Con el espíritu de profunda saudade he repasado estos días cosas escritas hace 30 o 40 años y he encontrado una joya en la que me he visto reflejado, de tal manera que he descubierto que a los muchos defectos que enturbian mi caminar como ser humano, algunas virtudes siguen inamovibles desde mi adolescencia. Ser la misma persona y  mantener el mismo espíritu sin dejarse llevar por los avatares de la vida.

Me llamó la atención lo que escribí en el año 1985, subrayando los 10 primeros años de vida de la revista Solo Moto.

“10 años quedan atrás”.
 

“Pero vienen muchos más y más y hay que vivirlos. Junto a vosotros, amigos de siempre, que en la primavera de 1975 nos disteis la mano y también a vosotros los que llegasteis después.
Juntos, como una piedra, haremos posible otros 10 años –otros 25– mirando adelante, sin un titubeo. Solos, acaso con un compañero que no ha de faltar: ¡la fuerza de la ilusión!”.

Qué curioso, verdad, como una predicción, como una profecía.

Solos… dije hace 30 años, y así hemos llegado hoy a los 40.

Solos, sin más accionistas que unos locos por las motos, que fueron pilotos de velocidad que abrieron la puerta del Dakar en España, cuando nadie ni siquiera lo intuyó, como Juan Porcar; pilotos de trial como Manuel Soler, el niño prodigio de los 70; como Paco Tombas, al que jamás le hizo falta la universidad para ser el mejor ingeniero de aquella década; mi hermano José María, insuperable, aún hoy, en el arte de hacer literatura de la fotografía, y tantísimos otros.

Y solos también crecimos como personas y maduramos como profesionales.

LA MAGIA DEL PLURAL

Los inquebrantables.

Los franceses denominan coup de coeur algo que en castellano definimos como un ‘impulso’.

Algo hecho de forma súbita, emocional y sincera.

Esta reflexión encorsetada en dos páginas no podría ser un breviario de agradecimientos, por otra parte merecidísimos, a los cientos y cientos de personas a los que adeudaré eternamente la identidad del fenómeno Solo Moto.
No solo no cabría en este espacio nominarlos, sino que con certeza olvidaría a muchos de ellos.

Pero tengo presente que el plural es la génesis del éxito y no existe personalidad individual que sea capaz de un solo logro, sin la cobertura, a veces pública y otras de forma anónima, de un conjunto de colaboradores (forzosamente por la relación de los hechos), amigos del alma.

Cumplidos hoy los 40 años de la revista Solo Moto, necesito destacar dos personas que han sido flotadores insumergibles de los muchos momentos de decaimiento y de cansancio por los que hemos navegado en tan extenso período de tiempo.

Nada más y nada menos que toda una vida. A mi derecha, Juan Porcar, lúcido, público, querido, personaje entrañable, creador y creativo, identidad propia, jamás convergió con la mía en la difícil pirueta de la lealtad sin perder nunca su identidad.
De él son también propiedad algunas de las 8 letras que conforman Solo Moto.

A mi izquierda, Carlos Martín, anónimo, prudente y paladín, moral eficiente del encaje de bolillos que es hacer durante tan largo lapso de tiempo el milagro del pan y los peces, especialmente cuando durante muchos años apenas había pan y… ningún pez.
Las finanzas de esta empresa, que empezó con una revista, Solo Moto, y hoy es un holding que resistió en muy buena parte gracias a él la violencia de la crisis reciente, fueron siempre su responsabilidad.

Gracias, Carlos; gracias, Juan.

CUANDO EL TALENTO SUSTITUÍA AL ON LINE

Tal parece que ahora, mercar, hacer negocios en el mundo de la motocicleta, editar, en eso que se llama on line, se ha convertido en práctica multitudinaria, donde el arte se sustituye por la ansiedad de facturar un banner; la agenda, allí donde se guardan los teléfonos de la privacidad y la conexión espiritual del periodista con todos los actores industriales, deportivos e incluso políticos, dejó de pertenecer a los que aspiran a vivir de eso que hoy llamamos on line.

Hoy, impera el pega, corta y colorea, o lo que es lo mismo, miles de dedos pegados a un teclado de plástico durante 12 horas y en ocasiones más.

Pero en mi tiempo no era así… Ni tampoco sigue siéndolo hoy en la redacción de Solo Moto.

40 años después de haber nacido, seguimos tan vitales como el primer día, inventamos el Trial Indoor, introdujimos el 1er Supercross en España, inventamos el Enduro Indoor, trajimos el Speedway, repartimos cientos de millones de pesetas en la prodigiosa operación de fabricar campeones españoles bajo el paraguas del Open Ducados, pero antes pusimos a caminar con una fe inquebrantable el Critérium Solo Moto. Han pasado 30 años de aquella efemérides y aún son miles los aficionados que lo recuerdan.
Inventamos el Superprestigio, y con un apretón de manos hicimos correr para nosotros a Wayne Gardner, a Mike Doohan, a John Kocinski, etc., etc.

Y hoy, sin pestañear, 30 años después, reeditamos el Superprestigio enfrentando a Marc Márquez contra Brad Baker y Jared Mees, los números 1 USA del dirt-track.

No voy a seguir recordando eventos, inventos, singularidades, porque son tantos que necesitaría la hemeroteca para recordarlos todos y cada uno.

SOLO MOTO, UNA MARCA VITALICIA

Los hombres pasan, pero sus obras, cuando son reconocidas y se mantienen plenamente jóvenes, restan para siempre.

Solo Moto será en el futuro una marca permanente que no atiende a on line ni a papel, Solo Moto será una marca admirada y todos recordarán al oír su nombre que derribó a gigantes invencibles, socorrió a princesas en peligro y salvó de la extinción el más hermoso don que los hombres y sus obras pueden tener… La ilusión.

FELIZ 40 ANIVERSARIO
 

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