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Siempre hay un camino

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Sí, sí, Loris Baz es dentro del elitista mundo de MotoGP un caso singular, y no lo digo por ser con 1,88 m el piloto más alto de la categoría, sino porque su camino para llegar hasta ahí ha sido sui generis, completamente diferente al de cualquier otro piloto de MotoGP…Y en eso, por cierto, tuve bastante que ver su estatura.

Yo empecé corriendo motocross”,  explica Loris Baz  hablando de sus comienzos en las motos. “De ahí probé la velocidad. Corrí en Francia dos carreras y tras la segunda me invitaron a correr a España. Acabé corriendo en todos los campeonatos en España, lo que nos llevó a mudarnos a Valencia”… Estamos hablando de un Loris que no tenía más de 10 años.

Para mi sorpresa, Loris me explica que entonces su compañero de equipo fue un tal ¡Maverick Viñales! Los Baz y los Viñales incluso llegaron a compartir vacaciones de verano, por lo que desde entonces existe una relación diferente de lo habitual entre ambos.

Copas de promoción, CEV… “Fui subiendo de categorías hasta llegar en el 2006 al CEV de 125. Para entonces, con 13 años, yo ya medía 1.73 m y eso no me ayudaba precisamente en una categoría en la que había Pol Espargaró, Tito Rabat, Maverick, Marc Márquez… Además tener material medianamente competitivo costaba mucho dinero, mucho”.

“Junto con mi padre tomamos la decisión de pasarnos a Supersport, pero un accidente mortal en el campeonato hizo que subieran la edad mínima de 14 a 15…y me quedé fuera del CEV”. Los Baz decidieron entonces tomarse un año sabático. Pero sólo lo fue en lo que a carreras se refiere, porque probablemente fue el que más kilómetros hizo sobre una moto; tenía 14 años.  “Sólo entrenamos. Rodé y rodé en todo tipo de circuitos en Francia y en España, aunque básicamente en Valencia”.

Ya con la edad para ser admitido en la categoría de 600cc, en 2008 Loris se apuntó al campeonato europeo, que ganó en su primer año. Estaba claro que había madera.  El siguiente paso fue dar el salto a la categoría de 1.000 cc. “Para aprender decidimos irnos al campeonato británico. Los recuerdos de aquel año son muy buenos”.

En el campeonato británico el jovencísimo piloto francés vuelve a sorprender. Pero de nuevo un imprevisto truncó lo que prometía ser una brillante temporada. “Estaba en mi casa en Valencia preparándome para ir a la carrera y me llamaron del equipo para decirme que no podían ir a la carrera porque el sponsor no había pagado nada desde el principio del campeonato y que teníamos que quedarnos en casa.”

Loris explica como fueron momentos muy difíciles. Parado a mitad de temporada, pensó que el año estaba perdido. Pero lejos de tirar la toalla los Baz, padre e hijo, salieron en busca de una moto que les permitiese terminar el año compitiendo. Al final no fue una moto sino ¡cinco!”, recuerda el piloto francés con una sonrisa. “Hice seis carreras en seis semanas, con cinco cinco motos diferentes y tres marcas de neumáticos. Hice una carrera en el alemán, las 24h de Le Mans con Yamaha, Superstock en Magni Course, con una Honda, luego Albacete con Kawasaki y Portugal con la Honda… Fueron cinco semanas impresionantes, porque pasé de no tener nada a correr cada fin de semana”.

Este “camaleonismo” es una de la señas de identidad de Loris, un tipo con la naturalidad en el trato propio de quien “ha visto mundo” y de quien se lo ha tenido que pelear. Una situación que suele llevar a dos extremos: a vivir instalado en la eterna desconfianza hacia todo lo que te rodea y se acerca, o a ser natural…Y afortunadamente en el caso de Loris es lo segundo.

Después de todos esos años de “piloto gitano” de aquí para allá, finalmente le llegó la oportunidad que tanto se había trabajado: un contrato como piloto de fábrica en el equipo Kawasaki de SBK. “De 2008 a 2012 yo básicamente había sido un piloto Yamaha, pero con la crisis las cosas cada vez se pusieron más difíciles. Kawasaki me ayudó muchísimo en esa época y me hicieron dar el salto a SBK”.

En WSBK Baz se erigió en uno de los protagonistas, ganando carreras, haciendo vueltas rápidas… Pero llegó la oportunidad de dar el salto a MotoGP y Loris no dudó. “Yo estaba muy bien en Kawasaki, pero a finales de 2014 se me acabó el contrato y un continuidad suponía estar atado otros dos temporadas. Para entonces yo sabía de la vuelta de Michelin, por lo que tuve muy claro que era el momento de dar el asalto…Con quién no me importaba tanto, lo importante era entrar en MotoGP”.

Como no podía ser de otra forma, su desembarcó en los GGPP resultó de nuevo todo menos normal. El preacuerdo alcanzado con el Team Aspar no se materializó por la sorprendente decisión de Honda de no querer trabajar con un piloto de la envergadura de Loris. La experiencia de HRC con Marco Simoncelli había sido una complicación por causa de su altura, así que Honda directamente vetó a Baz.

Al final, in extremis, encontró acomodo en el Team Forward sobre una M1. Después de tantos años yendo a su bola, Baz volvía a encontrarse con Viñales, Espargaró, Márquez.. Ya piloto de MotoGP, Loris peleó hasta la última carrera con Héctor Barberá por el título de la categoría Open en su año como debutante.

Y así llegamos a 2016, temporada que Loris Baz afronta como piloto de Ducati… Kawasaki, Yamaha, Ducati… Pirelli, Bridgestone, Michelin… Es el sino del piloto francés.

A falta de un par de semanas para el comienzo de la temporada, Baz ha vuelto a sorprender por su buen hacer. Las pruebas de pretemporada han sido más que positivas, especialmente las últimas celebradas en Australia. Loris en cambio asegura que se dio cuenta que podría hacer las cosas muy bien ya desde su primer contacto con la Desmosedici de Ducati calzada con Michelin. “Esta moto, tiene buen potencial, se ve con Héctor [Barberá] también; se puede hacer algo bueno”.

Con el primer GP a la vista, los próximos entrenamientos a celebrar en Qatar esta semana supondrán una examen definitivo para evaluar si el excelente rendimiento mostrado hasta ahora ha sido un espejismo o es una realidad que permita soñar con algo importante para un equipo que utiliza Ducatis de la temporada 2014.

Sí, son importantes. Porque el GP se correrá en la misma pista y las condiciones no creo que cambien mucho. Podremos buscar el setting para la carrera. Acabar en estos entrenamientos entre el sexto y el décimo como hasta ahora no será una prioridad. Lo que de verdad será importante es salir de allí con buen feeling para poder hacerlo bien en la carrera. Porque aún no hemos hecho más que ensayar, todo lo que hemos hecho hasta ahora hay que cogerlo con calma”.

De acuerdo, los pies en el suelo, nada de falsas expectativas, pero “soñar” es inevitable.  “Si, es cierto, porque tengo muchas ganas porque las sensaciones que tengo con esta moto son buenas y porque me divierto pilotándola…Sí,  tengo ganas de estar en la parrilla en Qatar”.

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