Sete Gibernau: "Rossi necesita generar odio con su rival"
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MotoGP

Sete Gibernau: “A Rossi se le ve súper simpático, pero necesita generar mucha rivalidad”

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Sete Rossi necesita generar odio rival

Pese a que seguimos de parón (por poco tiempo, que ya podemos ir organizándonos con los horarios del GP de España 2020) el equipo de retransmisiones del Mundial de MotoGP no para.

Entre los podcast Cambia el Mapa, en cuyo último capítulo hablaban del futuro de Dovizioso, el programa ‘A sit down with’ o el espacio ‘Comentarista por un día’ de DAZN tenemos gran cantidad de información y diferentes oportunidades para conocer mejor a los protagonistas.

Sete Gibernau fue el último entrevistado de Ernest Riveras en ‘Comentarista por un día’, un episodio que nos dio a conocer el lado más humano, y pillo, del piloto.

Durante el programa, ambos protagonistas conversaban mientras comentaban la carrera de Alemania 2003, recordaban lo dura que fue aquella temporada para Gibernau y, por supuesto, hablaban de la rivalidad con Rossi.

De hecho, aunque ahora cueste de creer o recordar, hasta los años en que no lo consideraba su rival Sete explica quellegamos a ser buenos amigos y teníamos muy buena relación.

Pero esa volátil amistad se esfumó cuando el Gibernau empezó a ser un peligro: “Cuando empezamos a pelear en la pista se rompió totalmente. Nunca más tuvimos una buena relación ni la volveremos a tener“.

Sete explica que, “Valentino es una persona que necesita generar mucho odio con su rival, con el piloto con el que se pelea. Es su manera de ver las cosas”. Esto no quita que respete su forma de ser y actuar, aunque no la comparta.

Se va a competir, no a hacer amigos

De cara al público se le ve un tío súper simpático, pero necesita generar mucha rivalidad”, determina Sete, aunque asegura entenderlo: “Él está ahí para ganar el campeonato del mundo, no para hacer amigos obviamente. Es su manera de entender las carreras y es respetable. No coincido con él en muchas cosas pero lo admiro, es un grandísimo piloto”.

Dejando a Rossi al margen, de momento, Ernest y Sete también charlaron del duro inicio de la temporada 2003, marcada por la muerte de Daijiro Kato en Suzuka, y de la que Sete reconoce que incluso estuvieron a punto de retirarse.

Aquella fue una temporada de luces y sombras. Obviamente, el lado oscuro fue el fatal accidente de Daijiro: “estuvimos a punto de no correr ese año, no encontrábamos la fuerza para seguir, su muerte puso en jaque el proyecto” confiesa Sete, quien recuerda que Fausto Gresini le llamó para preguntarle si seguían adelante o no con la siguiente carrera, que era en Sudáfrica.

Me pasó la bola a mí, y yo estaba muy triste. Habíamos compartido muchas cosas durante la pretemporada y habíamos empatizado mucho”, añadía el piloto antes de recordar y explicar una anécdota que reflejaba hasta qué punto habían congeniado como compañeros:

Justo antes de la carrera de Suzuka nos estábamos cambiando juntos. Daijiro había tenido su segundo hijo, no sabía cómo llamarle y me preguntó cómo le tenía que llamar. Fue súper complicado para todos, te hace preguntarte muchas cosas…”.

Finalmente fueron a Sudáfrica, donde ocurrió algo asombroso y que claramente jamás ha podido olvidar, al margen de la victoria: “conseguimos una pole acabada en 174, con el número 74, fue increíble. Nada más llegar vi los tiempos, hicimos 1’33.174. Nos pusimos todos a llorar, fue muy emocionante”.

Y fue aquella misma temporada en la que Sete y Juan Martínez hicieron gala de una gran picardía, la que debe tener un campeón de MotoGP.

A grandes rasgos, aquella temporada Sete corría en un equipo satélite, Telefónica Movistar Honda, mientras que Rossi estaba en el equipo oficial.

Aunque Sete Gibernau reconoce que tenían una grandísima moto, “no era la moto ‘full’ de fábrica, por cuestiones de contrato de Repsol y Honda”.

Sin embargo, en Alemania 2003, llevaron a Rossi unos escapes especiales que rechazó rápidamente y se los ofrecieron a Sete: “Realmente hacían mucho ruido, pero en el primer toque de gas vi que era un poco agresivo, pero generaba mucha tracción. En esa época no había controles de tracción y la potencia era descomunal. Había que conducir diferente -con el escape-, pero cuando levantabas la moto traccionaba más. Tenían algo”.

En ese momento, Sete y Juan decidieron usar el escape para la carrera pero en lugar de destapar sus cartas, cuando Honda fue a preguntarles por los escapes se hicieron los “longuis.

Sencillamente Sete les dijo que “no, no, no, no… Estos escapes no van bien”, pero que se los dejaran por si decidían volver a probarlos.

Imaginaos la cara de los de Honda cuando los pusieron en carrera, y ganaron. “No entendían nada”, dice Sete, pero “después de la carrera, en unos entrenos que se hicieron en Brno, Valentino los volvió a probar y ya los usó todo el año”.

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