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Royal Enfield Bullet Classic Chrome 500, una retro del siglo XXI

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Lo primero en que me fijé fue en las ruedas. Llantas de 18 pulgadas delante y detrás. ¿Aleación? Ni mucho menos: radios cruzados, a la antigua usanza. Como mandan los cánones, que se dice. Las cánones también ordenan que delante haya un único disco de freno y detrás, por supuesto, un tambor.

Alzas la mirada y te topas con un asiento monoplaza con dos muelles, uno a cada lado. No invita a cubrir largas distancias, aunque se puede decir que es acogedor y bastante cómodo. Un cuadro de instrumentos que quiere pasar desapercibido presumiendo de austeridad, justo de información, cede todo el protagonismo al conjunto guardabarros-horquilla-faro, realmente atractivo. Muy conseguido todo. Muy lograda la Royal Enfield Bullet Classic 500.

“Te la compro”

Es que esta motocicleta llama mucho la atención. Durante la sesión de fotos estáticas, empezó a merodearnos un grupo de tres turistas franceses. Al final decidieron acercarse y curiosear. “¿Cuánto cuesta esta moto?”. “En torno a seis mil quinientos euros aquí en España”, contesté. Uno de ellos sacó inmediatamente un pequeño monedero. “Te la compro ahora mismo”. Tuve que decirle que lo sentía mucho, pero la moto no era mía, que la estábamos probando para una revista.

Otro de los turistas quiso saber si era una moto antigua. “No, es un modelo nuevo, de estilo retro. Una Royal Enfield”. La Classic 500 le había confundido. Estaba convencido de que era moto restaurada.

Así son las Royal Enfield, en general, y esta Bullet en particular: monocilíndricas muy fieles al estilo de los años cincuenta. Muy fieles a su época. Tanto, que llegan incluso a engañar a los que posan la mirada en ellas, atraídos por su estética en el 99 % de los casos.

La Bullet Classic 500 es una motocicleta clásica y sobria, muy años cincuenta. Muy al estilo de las cruiser bobber de la época, pero desde el punto de vista de una naked… británica.

Las líneas son muy sencillas. Nada llama la atención para que todo, el conjunto, la llame a la vez. Sólo la parte frontal, lo que señalábamos antes, con el guardabarros cromado, esa horquilla, etcétera, y las llantas de radios, por supuesto, destacan algo por encima del resto. La Bullet Classic es como un equipo de fútbol en el que todos juegan para todos, en el que no hay ninguna estrella y ganan los partidos por goleada. El Royal Enfield F.C.

A pesar de su aspecto retro y tremendamente clásico, unan vez en marcha es realmente suave y todo funciona correctamente

Con un precio tan ajustado, tanto, los componentes del modelo no pueden ser (de manera literal) punteros. Por ejemplo, delante lleva un disco de freno Brembo de 280 milímetros con una pinza de dos pistones, que frena más que de sobras; sin embargo, detrás monta un freno de tambor (en desuso) de 130 milímetros de diámetro, al que le cuesta un poco más llevar a cabo su misión.

El tacto de la frenada, en ambos trenes, es no obstante correcto. No es complicado hacerse con él a los pocos kilómetros de circular por ciudad.

La Bullet Classic 500 tiene doble sistema de arranque: eléctrico y por patada. Si en un momento dado hemos de pedir la asistencia de esta palanca, es preciso saber que la patada no hay que darla de forma repentina, como si se tratase de una 2T, sino que hay que acompañarla de forma progresiva; con fuerza, evidentemente, pero sin ímpetu, más bien al contrario. Arrancará a la primera.

Larga carrera

El monocilíndrico de dos válvulas de las Royal Enfiel tiene 499 centímetros cúbicos. Su potencia, 27 CV a 5.200 rpm, y su par, 4,2 kgm a 4.000 rpm, no están en grado de ofrecer unas prestaciones escandalosas, esto que quede claro. El tacto del motor a bajas vueltas es dulce básicamente por eso, porque en las distancias cortas le cuesta arrancar con decisión. Es una mecánica de carrera larga con un par motor, digamos, sencillo, de manera que no se le puede exigir demasiado.

El consumo, no obstante, o de esta manera, queda fijado en 3,9 litros cada cien kilómetros. Con un depósito de catorce litros y medio, la autonomía ronda los 360 kilómetros, distancia que no está nada mal. Carece de nivel de combustible, sólo contempla el chivato de reserva, si bien como entre llenado y llenado han de transcurrir tantos kilómetros, no es un aspecto éste que le podamos reprochar. Los intervalos de preocupación por “y si me quedo en reserva” serán muy espaciados.

Evidentemente, las suspensiones, neumáticos y parte ciclo piden una conducción a ritmo tranquilo

El motor de las Royal Enfield es el mismo en todos los modelos. La marca, antes inglesa y ahora india, considera que lo que hace que sus motos gusten no son las prestaciones sino el diseño y el aire retro. La velocidad punta de este modelo no es ni mucho menos elevada; donde mejor se encuentra es entre los 110 y los 120 km/h. En salida desde parado no ofrece el nervio de otras motos un poco más potentes y más modernas; la Bullet Classic es en este sentido ideal para los que quieren dar el salto de una 125, por ejemplo, a una moto de mayor cilindrada. Por otra parte, el nivel de vibraciones es muy bajo, si no nulo. La Royal Enfield Bullet Classic 500 es una moto suave y muy fácil de conducir, además de atractiva, no nos cansaremos de decirlo.

En carretera funciona correctamente. Su parte ciclo, como su motor, no es un portento en cuanto a prestaciones. O más que prestaciones, reacciones: le cuesta moverse con la soltura deseada (por alguien al que le gusta correr sobre una moto, ojo) debido a la sencillez del chasis y de las suspensiones. Los neumáticos de serie no lo hacen mal, aunque carecen del nivel de agarre de otros más modernos.

¿Te la compras?
Costar y valer no siempre significa lo mismo, porque coste y valor tampoco lo es. Con este tema habría que tener mucho cuidado.

El precio de la Royal Enfield Classic 500 es de 6.590 euros. Es una marca india, es cierto, y la gente acostumbra a desconfiar por sistema de lo que viene de Oriente y no es japonés. De lo que sí hay que fiarse es de que es un precio muy reducido, muy al alcance de la mayoría, a cambio de una motocicleta que desprende un aroma clásico, como se suele decir, embriagador.

Aquel turista francés no se lo pensó dos veces: me la compraba con los ojos cerrados. Sin pensarlo. Y eso ni siquiera se había subido a ella ni había comprobado lo bien que va.

CÓMO VA EN…
CIUDAD
El peso es muy reducido y la moto gira de maravilla. El centro de gravedad también se encuentra muy cerca del suelo, y esto contribuye a su manejabilidad. El tacto del motor es dócil para los que empiezan con una moto grande.

CARRETERA
Las suspensiones trabajan con esmero, aunque no se les puede pedir demasiado. La frenada delantera es buena; tanto, que salva la papeleta al tambor trasero, de escaso mordiente. Neumáticos de serie mejorables.

AUTOPISTA
El asiento monoplaza, asistido por un par de muelles cuya función principal es decorativa, es cómodo. Duro, en todo caso, si tratamos de hacer muchos kilómetros. Protección aerodinámica cero, evidentemente, y consumos muy reducidos.

SOLO +
Me ha gustado mucho la fidelidad clasicista, la manejabilidad, el consumo y su reducido peso

SOLO –
No me ha gustado mucho el freno de tambor y el comportamiento de los neumáticos de serie

 

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