Rieju City Line, con base de Malaguti Madison y motores Piaggio
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Rieju City Line, con base de Malaguti Madison y motores Piaggio

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Rieju da un golpe de efecto a la situación y se embarca en el que quizás sea uno de los proyectos más importantes que ha afrontado: la fabricación de un maxiscooter. Hace ya algunos años, en la marca de Figueres, intentaron adquirir la fenecida Malaguti en bloque, con todos su modelos, moldes y componentes, pero el sindicato de trabajadores le obligaba a quedarse también con la mano de obra, una operación obviamente imposible. La intención era resucitar algunos scooters de la marca transalpina, para fabricarlos en nuestro país. En su momento no fue posible, pero en los tiempos de crisis que corren finalmente superaron el último obstáculo burocrático y pudieron hacerse con los moldes y materiales de los elegantes Malaguti Madison3. Y así crearon el City Line en las cilindradas de 125 y 300 cc con motores Piaggio, el primer y único maxiscooter fabricado en nuestra tierra, un GT urbano de diseño compacto y con un estilo propio, perfectamente equipado para afrontar nuestros desplazamientos cotidianos.

Con un tamaño a medio camino entre un maxiscooter y un GT, el nuevo City Line 125 se maneja bien en ciudad, sin problemas

Aun perteneciendo a la categoría gran turismo, el nuevo City Line es un modelo relativamente pequeño, su distancia entre ejes es de sólo 1.410 mm, lo que aumenta su movilidad entre el tráfico y le confiere una agilidad de movimientos superior. A ello también ayuda su extraordinariamente ancho manillar, que por sus dimensiones favorece notablemente el efecto palanca y nos ayuda muchísimo tanto a la hora de girar como al gestionar las curvas. El asiento tiene una altura intermedia de 800 mm; sea cual sea nuestra estatura, no deberemos tener demasiados problemas para poder apoyar los pies con confianza en el asfalto, además, como su peso se ha reducido hasta los 170 kilos, la movilidad en parado se llevará a cabo con el mínimo esfuerzo.

La posición de conducción es confortable, un tanto a la defensiva y no tan relajada como muchos GT; la plataforma no es plana, pero es bastante espaciosa, y el asiento, ergonómicamente bastante trabajado, nos acoge como es debido.

Acertado

En cuanto a la carrocería, se ha buscado un volumen intermedio, que proteja del viento (junto a un parabrisas aerodinámicamente muy bien resuelto), pero que no sea demasiado aparatosa para limitar nuestros movimientos.

Con dos, el espacio tampoco falta. Puede que nuestro invitado no ofrezca al acompañante la habitabilidad de algunos rivales bastante más voluminosos (pese a todo dispone de unas estriberas integradas y asas de buen tamaño y bien colocadas), pero en contrapartida, incluso con pasajero, el City Line seguirá gozando de una capacidad extraordinaria para moverse con rapidez entre atascos.

Bien equipado, bajo el asiento tiene espacio para dos cascos jet y, tras el escudo, dispone de una guantera generosa con toma de corriente y cerradura.

En cuanto al cuadro de instrumentos, está formado por esferas analógicas de diferente tamaño con una pequeña pantalla LCD multifunción, que se puede controlar cómodamente desde un pulsador situado en la parte frontal de la piña derecha. Para rematar, tiene una doble óptica rasgada con bombillas halógenas de aceptable potencia y, detrás, por un par de enormes y vistosos pilotos que integran de forma conjunta las luces de posición y frenado, junto con los intermitentes.

En marcha, no se trata de un scooter pesado que cueste de mover en parado y que sea torpe a la hora de ratonear entre coches. Posee una parte ciclo y motor pensados específicamente para la ciudad, lo que se nota en su soltura de movimientos y en la facilidad de maniobra. Y también es confortable gracias a una horquilla convencional Paioli de 36 mm y, en el eje posterior, a un doble amortiguador de largo recorrido con precarga regulable en cinco puntos. Aunque se apuesta por un tacto un tanto firme que ayude a sujetar el scooter tanto en recta como en el paso por curva, sus reacciones no son especialmente bruscas. Y para rematar, se montan unos excelentes neumáticos Michelin City Grip.

Su motor es un Piaggio, un monocilíndrico 4T LC SOHC 4V de la familia Leader, un potente motor de 15 CV –según el fabricante– con una respuesta muy competitiva en bajos y unas aceleraciones y recuperaciones muy buenas. En cuanto a consumo, aunque no se encuentre a la altura de motorizaciones más actuales, sí que promete ser bastante reducido gracias al sistema de inyección que lo alimenta.

Su fabricación es prácticamente artesanal y muy cara al llevarse a cabo en nuestro país, de ahí su precio de 3.899 euros

Y para contener todo el ímpetu de su motor, Rieju ha montado un sistema de frenada que se compone de un par de discos lobulados –uno delantero y uno trasero– con pinzas de dos pistones paralelos.

La apuesta de Rieju de dar forma a un scooter con componentes cien por cien europeos y fabricado totalmente en nuestro país no es, obviamente, la más económica, ya que su precio final de 3.899 euros es consecuencia directa de ello. A pesar de todo, la firma catalana se niega a colocar sus anagramas en un vehículo que no esté concebido y fabricado por su equipo técnico. Históricamente Rieju ha tenido una forma muy concreta de hacer las cosas y, sin lugar a dudas, ha sido uno de los principales argumentos que les ha llevado a mantener, pase lo que pase, su seña de identidad.

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