Rieju City Line 125/300 IE ABS: Adaptación
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Rieju City Line 125/300 IE ABS: Adaptación

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Rieju es de los pocos fabricantes españoles que ha sabido siem­pre sobreponerse a los malos momentos y salir adelante. La histórica fábrica de Figueres (Girona) ya ha cumplido más de 75 años desde su nacimiento, justo al principio de la Guerra Civil, cuando empezó fabricando bicicletas hasta comenzar a construir motos ya en la posguerra. Siempre reinventándose, actualmente exporta por todo el mundo cerca del 80 % de su producción y casi el 40 % de ciclomotores que se venden en Europa son suyos.

Una de sus últimas aventuras fue adentrarse en el mundo de los scoo­ters, al adquirir las matrices del scooter Madison de la desaparecida Malaguti, que producía los bellos y modernos City Line 125 y 300, que montan los motores Piaggio. La gente de Rieju destaca que estos mo­tores, además de su conocida fiabilidad y bajo consumo, son los más potentes de sus respectivas categorías.

El City Line 125 y el 300 son virtualmente idénticos, y comparten ca­rrocería, parte ciclo y equipamiento. Es de agradecer que la instrumen­tación sea tan clara como completa, con tres relojes analógicos (velocí­metro, nivel de gasolina y temperatura del refrigerante) muy visibles y una pantalla digital multifunción con detalles como el reloj horario, la tempe­ratura ambiente o el nivel de batería, entre otras. Como curiosidad hay que decir que también incluye velocímetro, pero en versión digital, claro.

El asiento del City Line no es bajo (800 mm), pero sí de los menos altos de su categoría. El hándicap de la versión anterior era su poca ca­pacidad, especialmente en lo concerniente a la altura. En las versiones 2016, este tema se ha solventado plenamente y permite ubicar un casco integral y uno de tipo abierto o jet.

Dentro del cofre, un par de trampillas dan acceso a fusibles. En un moderno scooter de 2016 no puede obviarse la conectividad, así que en la guantera se incluye un conector USB para cargar el móvil, junto con la conexión de 12V que puede ser útil para conectar un GPS, una linterna, etc.

El único pero que se le podría poner es el acabado de algunos plásticos secundarios, que podría ser algo mejor. Y otro que añadiría es que para levantar el asiento hay que hacerlo desde una cerradura en la parte izquier­da del lateral, en lugar de la cerradura central.ç

La opción del ABS está también disponible, tanto para el 125 como para el 300, por un precio de solamente 300 e más, que invitan a montar este sistema de manera casi obligatoria. Una sola caída que evite justificará so­bradamente este pequeño incremento de precio. Me hago primero con el 300, llevando a Santi, nuestro fotógrafo, detrás con su equipo fotográfico. Para salir del aparcamiento hay una pronunciada cuesta en curva que el City Line sube, arrancando desde cero, sin ningún titubeo, gracias al buen par (2,4 kgm) del motor de 278 cc que equipa.

Otro punto destacable de los motores 4T de origen Piaggio como los que montan los Rieju es el buen tacto del variador a baja velocidad, algo que es muy agradecido en el intenso tráfico urbano. Se puede maniobrar a punta de gas, casi desde cero, sin tirones ni esos instantes en que el motor acelera en vacío antes de que el embrague centrífugo actúe. Si unimos eso a que se llega bastan­te bien al suelo con ambos pies, significará que se maniobra relativamente bien, siempre hablando de un maxiscooter de generoso tamaño.

La aceleración es muy uniforme y consistente y los prácticamente 23 CV de este motor tiraban de Santi, su equipo fotográfico y de un servidor con mucha solvencia. Las suspensiones, con toda esta carga, se me an­tojaron algo blandas, pero es un tema que puede subsanarse, ya que los amortiguadores traseros, que es donde recae la mayor parte del peso, son ajustables en precarga, pero en todo caso no perjudicaban la estabilidad del Rieju, gracias también al rígido chasis y a las llantas de 14” que mon­tan unos fiables Michelin.

Aun siendo maxiscooters, los City Line gozan de una buena agilidad, dado que su distancia entre ejes es relativamente corta.

Un 125 de lujo
 

Tras dejar el 300 en el aparcamiento, repetimos la maniobra anterior con el 125: subimos la misma empinada rampa con Santi, etc., y el City Line 125, con algo más de lógica dificultad, la sube sin problemas. En el City Line pequeño todo es más suave que con el 300 y con otro tempo, ya que debe lidiar con un peso similar pero con menos potencia. Sin embargo, nadie echará de menos más prestaciones para un uso urbano e incluso una eventual circulación interurbana, ya que el motor 125 es enérgico.

El Rieju se peleará en la categoría de 125 de lujo o maxiscooter de esta cilindrada con rivales del peso de un Yamaha XMax, de un Kymco Super Dink o de un Honda Forza, y lo hace sin demasiados complejos, con buenos argumentos, como un buen equipamiento, un motor solven­te y un ajustado precio, que en la promoción actual es de 3.399€ si añadimos el casi obligado ABS. Un regalo…

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