Ricardo Tormo, el campeón sin suerte
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Ricardo Tormo, el campeón sin suerte

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Gracias a la intervención de Ángel Nieto, Bultaco iba a contar para la temporada 77 con el valenciano Ricardo Tormo, que ejercería de fiel escudero tras el maestro. Tormo había sido siempre el incómodo piloto que en el Nacional ponía en más de un aprieto al zamorano, por lo que sorprendía más aún su decisión de que fuese él el elegido para acompañarlo más allá de los Pirineos, en el que iba a ser su primer Campeonato del Mundo.

Pero el Dream Team español iba a encontrarse con otra serie de problemas, las pequeñas 50 cc no estaban listas. La reciente adquisición del departamento de carreras de Piovaticci debía traer consigo unos mejores motores, sin embargo, prácticamente, con lo único que se quedaron fueron con los técnicos holandeses, Jan Thiel y Martin Miljwart, quienes pretendían crear una moto producida enteramente en la fábrica de Bultaco. Aquello ocasionó problemas laborales, aparte de los mecánicos, con todo esto, el campeonato no empezaba muy bien y en la primera carrera los dos españoles se iban por los suelos, mientras que Lazzarini se llevaba la victoria.

La segunda cita era en casa del italiano y Ricardo iba a dar una muestra del papel que jugaba. Él y Nieto se habían escapado, la diferencia era insalvable hasta que el campeón empieza a tener problemas en su moto. Tormo podía buscar su primer triunfo en un GP, sin embargo, decidió quedarse con él. Lazzarini les dio caza, los rebasa y se marcha en solitario. El de Canals duda qué hacer, y cuando determina ir a por el de la Kreidler, ya es tarde. Nieto ganaba las tres siguientes citas, con lo que pone todo en su sitio, y siempre, con su fiel escudero acompañándolo en el pódium.

En lo más alto

Para 1978, Tormo iba a ser el encargado de defender en solitario los colores de Bultaco en la categoría de 50cc, mientras que Nieto se centraba en los 125cc. Jarama abría el telón para las más pequeñas y la de Ricardo llegaba directamente desde la fábrica, sin haberla podido probarla antes. Esto no parecía impedimento alguno para el valenciano, que pronto se escapaba en solitario, mientras Eugenio Lazzarini empezaba su caza.

El español aumenta el ritmo, todo parece controlado, además, el de la Kreidler tiene por el camino otra Bultaco, la de Lusuardi, quien, sin embargo, nada podía hacer al irse al suelo por un gripaje. Tormo comienza a tener problemas, su freno delantero cada vez es menos efectivo. Pura resignación. A dos vueltas del final es superado por el italiano.

La segunda prueba iba a disputarse en el circuito de Mugello, en casa del líder provisional, y si había vencido en España, era cortesía de Ricardo hacer lo propio en Italia. El de Canals logra la primera victoria de la temporada con una gran diferencia, con lo que demuestra que es el más fuerte de la categoría. Sin embargo, la siguiente carrera en Assen es Lazzarini el que repite triunfo. En aquel momento, Bultaco se planteaba si era necesario que Nieto bajase de clase para ayudar a Ricardo, que hasta el momento se las bastaba solo, pero la mecánica le estaba jugando malas pasadas, con lo que se decidió dejar las cosas como estaban, y en Bélgica, el trazado que más le gustaba, iba a dar todo un recital.

La rapidísima pista de Spa-Francorchamps, de más de 14 km, amanecía totalmente encharcada. Sólo Tormo parecía alegrarse de la presencia del líquido elemento, y es que era el mago del agua. Desde la salida se colocaba líder y en el primer paso por meta ya contaba con una diferencia de ocho segundos para terminar ganando con Eugenio a un minuto de distancia. El valenciano había dado un duro golpe al campeonato.

Los tiempos difíciles

1979 suponía la defensa del título de 50cc y el asalto a la categoría del octavo de litro, unos objetivos que desde el principio iban a verse truncados. Una vez más, las lesiones rodeaban a Ricardo, que se perdía la cita inaugural en el Jarama, el campeonato no empezaba bien. La temporada continuaba plagada de infortunios,
la 125 cc no rendía a la altura y cada vez que intentaba suplir con pilotaje la diferencia acababa por los suelos. Sería con la más pequeña con la que se haría daño de verdad al romperse el peroné en Imola, y se perdería la mayor parte de la temporada.

El año terminaba con una sola victoria, la lluvia de Finlandia caía para que Ricardo se hiciera con su primer triunfo en el octavo de litro. Pero el gran jarro de agua fría estaba por llegar. Motivos económicos provocaron el cierre de Bultaco. Ricardo se encontraba sin montura. La RFME tomó cartas en el asunto, no podía ser que España se quedara sin una de sus mayores promesas, sin la persona que estaba llamada a continuar con la hegemonía de Nieto. Al final, consiguen que Kreidler cuente con el valenciano en sus filas y la apuesta no podía salir mejor. Las dos primeras pruebas las ganaba Lazzarini sobre una Iprem y las dos siguientes, en Yugoslavia y Holanda, iba a ser Tormo quien no daba opción a nadie.

Un año de locos

Desengañado por las últimas temporadas, 1981 se presentaba con otro talante. En una decisión movida más por la ilusión y por la fe que por lo pragmático, decide rescatar la vieja Bultaco, con la que había sido campeón y ponerla nuevamente en pista, para tan demente idea contaba con su ex mecánico, Ángel Carmona, y con la ayuda de su inseparable amigo, Salvador Carsí.

Juntos iban a embarcarse en la mayor de todas las aventuras. La primera prueba la ganaba el gran favorito, D

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