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Probamos la Yamaha YZF-R1 M 2018

El QSS se puede ajustar en dos niveles para que sea más suave o más rápido; en circuito se recomienda dejarlo rápido. El funcionamiento es casi perfecto, pero requiere un corto período de adaptación porque subiendo marchas es muy suave y solo se debe apoyar el pie, mientras que reduciendo nos obliga a empujar un poco más fuerte; nada importante.

Otra mejora electrónica que recibe la nueva Yamaha YZF-R1 M 2018 es en el antiwheelie, que Yamaha llama LIF. Se puede ajustar en tres niveles y ahora interviene con más suavidad. Lo cierto es que en Portimao hay varios puntos donde es muy difícil que no se levante la rueda delantera y, personalmente, noté más mejora ajustando el amortiguador que moviéndome entre los tres niveles de intervención electrónica.

Para lograr estas mejoras, la IMU, el cerebro detrás de las ayudas electrónicas, pasa de 9 a 12 sensores. La IMU trabaja con un sensor de fuerza G, que detecta el proceso de aceleración en tres coordenadas, y con un sensor giroscópico, que detecta la velocidad angular en tres direcciones (inclinación, levantamiento de las ruedas y desplazamiento lateral de la trasera).

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Además, la R1 2018 recibe nuevos neumáticos Bridgestone RS10 con compuesto nuevo que mejora el agarre en máxima inclinación. Estéticamente, los más perspicaces también detectarán algún cambio: la R1 estándar se ofrece en azul o en negro, la azul cambia el blanco por el negro en el frontal; la R1M combina el plata con el negro, igual que en la versión 2015, pero con más presencia de negro en la zona de la quilla.

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La vida fácil

Hay a quien le gusta trastear y rodar y hay a quien le gusta rodar y rodar. Lo cierto es que, con tantas posibilidades, si uno no mantiene la calma, es fácil hacerse un lío con tanto reglaje electrónico de ayudas a la conducción y de las suspensiones.

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Por ello, en la primera columna del YRC (Yamaha  Ride Control), encontraremos cuatro modos de preajuste general: A, B, C, D. Cada uno ajusta la potencia del motor y su entrega (Power Mode), el control de tracción, el control de deslizamiento, el cambio semiautomático, el control de arrancada (LCS), el LIF y el Electronic Race Suspension (ERC).

El modo A está pensado para rodar en circuito con neumáticos lisos y un tarado duro de las suspensiones. Los modos B y C también están creados para circuito, pero cada uno es más blando que el anterior. Mientras que el modo D va destinado a la calle.

Uno de los aspectos que ajustará el YRC es el Power Mode: del 1 al 3 la R1 entregará los 200 CV que esconde, solo variará la respuesta del acelerador, más o menos directa. Mientras que el 4, pensado para condiciones de poca adherencia, limita sustancialmente la potencia.

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La Yamaha YZF-R1 sigue siendo la moto agresiva y efectiva que, excepto en una de sus versiones pasadas, siempre ha sido. Una moto rápida de dirección, con un gran aplomo en el tren delantero y, desde 2015, con la mejor capacidad para soportar frenadas en inclinación que un servidor haya probado jamás. Un tiralíneas de 200 CV.

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