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Pruebas

Prueba Yamaha X-Max 400, hasta el último detalle

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Noticia patrocinada por:

Aprimoto.es.

Con la presentación durante los primeros meses de 2017 de la versión de 300 c.c., muchos pensamos que el Yamaha X-Max 400 no iba a tener sitio en el catálogo de la firma japonesa. Sin embargo, Yamaha no ha esperado demasiado, apenas unos meses, para poner sobre la mesa una versión muy mejorada del más grande de la familia. No ha sido una tarea demasiado complicada, puesto que la mayor parte del trabajo lo tenía hecho con el 300, ya que el X-Max 400 adopta de este una buena cantidad de elementos, como el bastidor, la estética, tecnología electrónica como el control de tracción o la smart key.

Y entonces, ¿qué sentido tiene este 400 cuando ya existe el X-Max 300? La respuesta, según Yamaha, es porque, a diferencia de la versión de 300 c.c., el X-Max 400 está mejor dotado para salir de la urbe y circular por vías rápidas. Es un scooter destinado a aquellos usuarios que cada día hacen 40 o 50 kilómetros por carretera o autopista para desplazarse al trabajo. También se justifica su puesta en escena por tratarse de una cilindrada que sirve como puerta de entrada al todopoderoso T-Max.

Si tenemos en cuenta que durante el presente año Yamaha ha presentado el nuevo T-Max, el X-Max 300 y este X-Max 400, queda claro que lo que está haciendo es reforzar su gama media-alta en materia de scooters deportivos. Además, durante el pasado año, el 46 % de los scooters que se vendieron en el segmento de los GT de 400 c.c. fueron precisamente X-Max. Por tanto, Yamaha no está dispuesta a abandonar un segmento en el que su scooter está tan bien posicionado, así que podemos decir que tenemos X-Max 400 para rato.

Hiperlujo

El X-Max es un producto que Yamaha siempre ha cuidado mucho, pero ahora parece hacerlo más que nunca. La mejora en los acabados es algo que ya pudimos ver durante la presentación del nuevo T-Max en Sudáfrica y el X-Max 300 en Florencia, una mejora que ha tenido su continuidad en esta versión de 400.

La atención por el detalle se nota en cada pulsador, en cada tornillo, moldura, encaje de la carrocería… Viendo de cerca el scooter, te das cuenta en seguida de que es un scooter de lujo. La incorporación de elementos como la llave remota, las piezas de aluminio del contraescudo o el nuevo tablier, con una pantalla digital de mayor tamaño y con el fondo en negro, le dan un aire sofisticado al habitáculo desde la vista del conductor. Mientras que el equipo full led, que ha permitido incorporar unas ópticas muy rasgadas, o la doble óptica posterior separada, integrada en una zaga que destaca por lo afilado de sus líneas, hacen que el nuevo X-Max se presente con una imagen mucho más deportiva que en versiones anteriores.

 

Eso no ha sido óbice para que se haya mantenido, incluso aumentado, la funcionalidad que siempre ha caracterizado a la familia X-Max. En ese sentido, conserva las dos guanteras del contraescudo, una de ellas con toma de corriente y cierre electrónico, y el enorme cofre bajo el asiento con capacidad para dos cascos integrales. También se agradece para el día a día la protección de la pantalla parabrisas, que se puede regular en dos posiciones, con 50 mm de diferencia entre ambas, y la incorporación de un freno de estacionamiento que se acciona mediante una palanca situada en el manillar izquierdo, igual que el del T-Max.

Por cierto, otro detalle de calidad, en el manillar izquierdo se hallan los botones desde los que navegar a través del menú y los datos que se muestran en la pantalla digital del tablier.

Acción urbana

Para poner a prueba las mejoras dinámicas que anunciaba Yamaha, las calles e inmediaciones de la ciudad de Milán fueron una excelente pista de pruebas. Sobre sus adoquinadas calles del centro, las suspensiones se mostraron tan cómodas como lo eran en la anterior versión, además de notarse más firmes y efectivas que antes, con un excelente trabajo del muelle en el tren posterior y un preciso guiado en el delantero. Los cambios en la parte ciclo son significativos.

El nuevo bastidor, derivado directamente del empleado por el X-Max 300 y tres kilos más ligero que el de la versión anterior, sumado a una horquilla de nueva factura y equipada con doble pletina, como la de las motos, ha permitido convertir el X-Max en un scooter más ligero y solícito a la hora de maniobrar entre el tráfico. Unas mejoras que se notan en ciudad, sobre todo cuando el piso se encuentra en mal estado, pero también en carreteras con curvas de radio amplio y alta velocidad.

Asimismo, los amortiguadores traseros reciben una carrera más larga (+20 mm) para mejorar el confort en conducción por terrenos irregulares, algo en lo que también colabora el nuevo diseño del asiento que, por cierto, hace gala de unos acabados espectaculares; no recuerdo muchos asientos tan bien rematados como los de la nueva generación de X-Max.

Por cierto, sobre los adoquines de un par de rotondas en el centro de Milán pudimos comprobar la efectividad del control de tracción –actúa sobre el tiempo de ignición y la inyección electrónica–, y eso que no llovía.

Para la frenada cuenta con un excelente equipo, aunque en honor a la verdad hay que decir que el tacto no es todo lo deportivo que hace intuir el aspecto de este scooter. Aun así, el tren delantero permite unas frenadas muy potentes, sea a la velocidad que sea. En cuanto a la frenada trasera, se nota demasiado intrusivo el sistema ABS en este tren, aunque si frenamos progresivamente, lograremos una frenada también muy efectiva.

Mejores prestaciones

La optimización del sistema de alimentación (que ha mejorado la respuesta del motor) ha servido, además de para adaptarlo a la nueva Euro 4, para distanciarlo de la versión de 300 c.c. al resultar un motor más solvente en vías rápidas. Se trata de un scooter GT con el que conducir por autopista con medias de velocidad de 120 km/h resulta cómodo para el conductor y relajado para este motor de 395 c.c. y 38 CV. Hablamos de un propulsor con un buen empuje desde muy abajo y que a medida que sube de vueltas, parece no tener techo.

Durante la prueba, por carreteras cercanas al lago de Lecco, pudimos ver en algún momento la aguja del velocímetro apuntando los 160 km/h sin notar ningún síntoma de flaqueza en la parte ciclo; se ha ganado mucho con la doble pletina. Además, el motor se ha reposicionado ligeramente y el tubo de escape es más corto y ligero, lo que favorece un mejor centrado de masas, que repercute directamente, junto con los 5 kilos menos con respecto a la versión anterior, en una conducción más ligera, fiable y precisa.

El nuevo X-Max está ya disponible en la red oficial de concesionarios Yamaha y su precio, que no se ha disparado pese a las mejoras recibidas, se queda en 6.699 euros.

El tablier mantiene una línea muy automovilística. Respecto a la versión anterior, dispone de una pantalla TFT mayor y añade nuevas funciones, como el control de tracción.

El sistema de llave remota nos permite arrancar el motor, abrir el cofre, acceder al depósito y abrir la guantera izquierda con solo tener el mando en el bolsillo.

La adopción de tecnología full led ha permitido un diseño de las ópticas muy deportivo. Por cierto, la luz de largo alcance está en una óptica aparte situada en el centro.

Los acabados del asiento son sencillamente espectaculares. Además, resulta muy cómodo y permite un buen apoyo de los pies en el suelo, pese a sus 800 mm de altura.

El cofre mantiene la capacidad para dos cascos integrales, aunque optimiza el espacio redondeando la silueta interior del mismo.

El bastidor se ha aligerado tres kilos respecto a la versión anterior y en la parte delantera monta una horquilla con doble pletina, igual que las motos.

Y también se renueva el Yamaha X-Max 125

Tras el lanzamiento de los Yamaha X-Max 300 y X-Max 400, en Yamaha se han apresurado a renovar también al pequeño superventas 125, ya Euro 4, evidentemente. Con su misma atractiva y angulosa estética, el X-Max 125 hereda todo el equipamiento de sus hermanos mayores. Porque ahora, para 2018, equipa arranque por llave remota, control de tracción –TCS–, faro y piloto posterior led, nueva instrumentación con pantalla LCD y toma de corriente en la guantera izquierda del contraescudo.

Con pantalla y manillar ajustable –en dos posiciones–, apoyo lumbar para el piloto, ABS de serie, espacio bajo el asiento para dos cascos integrales y horquilla con doble pletina –para mejorar la estabilidad–, es un 125 GT realmente muy bien preparado. Disponible ya en la red oficial de Yamaha.

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