Prueba Macbor Eight Mile 125: Mucho más que estilo
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Prueba Macbor Eight Mile 125: Mucho más que estilo

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Fotografías de: Joan Carles Orengo

La Eight Mile de Macbor es una bellísima scrambler del octavo de litro que nos ofrece, más allá de su cuidada estética y de unos acabados dignos de una moto europea, un comportamiento muy sano. Es una excelente manera de entrar en el mundo de las motos de marchas.

Potencia 10,6 CV Peso (llenos) 136 kg Carnet A1/B Precio 2.599 €

Macbor lleva poco más de un año en el mercado del A1, pero ya ha conseguido posicionarse como una de las marcas que marca la pauta en cuanto a modelos lúdicos de baja cilindrada.

A su gama se ha añadido ahora una línea retro compuesta por tres modelos: Johnny Be Good (café racer), Lord Martin (estilo clásico) y la Eight Mile (Scrambler) que Motos Bordoy nos llevó a probar por las carreteras cercanas a la desembocadura del Ebro, y que hoy os analizamos.

En realidad, Macbor proviene de 1999, año en que nace como marca de motos off-road infantiles. Pero no fue hasta 2017 que no llegó a constituirse como lo que pretende ser, la marca propia de Motos Bordoy que busca llegar a un amplio espectro de usuarios que quieren una moto con la que ser felices en el día a día, con un bajo coste de compra y mantenimiento y con un claro sentido práctico, sin mayor pretensión que disfrutar y estar satisfechos con una moto que cambia las prestaciones puras por el placer de conducción.

Sonido particular

En el caso de esta Eight Mile, se trata de una bellísima Scrambler movida por un pequeño corazón de más que probada fiabilidad, el que durante muchos años se empleó en las YBR 125, producido por Zongshen.

Es cierto que estamos más que habituados a ver cómo las mismas motos que salen de las factorías de Zongshen o Lifan, entre otros gigantes chinos, acaban en Europa con logotipos de distintos importadores, pero en el caso de las Macbor, todos los componentes son sometidos a un estudio y control de calidad exhaustivos por parte de los técnicos de Motos Bordoy, lo que redunda en que el comportamiento de esta Eight Mile sea sorprendentemente equilibrado y que muestre, además, un sonido espectacular gracias al complejo y elaborado sistema de escape.

Detalles como el acabado del complejo sistema de escape o las placas laterales portanúmeros dan idea de cuánto se ha cuidado esta pequeña joya

En el costado derecho del pequeño propulsor encontramos un elemento que muchos considerarán anacrónico, pero que a nosotros nos alegra hallar en esta moto por lo que evoca el pasado: el pedal de arranque. No solo casa a la perfección con la estética del conjunto (tranquilos todos, que el motor de arranque está ahí), sino que nos puede sacar de un apuro si un día nos quedamos sin batería.

Ese mismo concepto, el de quedarse sin corriente debido a, por ejemplo, haber dejado las luces conectadas con el contacto dado, es algo improbable en un modelo que, pese a su clasicismo, ofrece un completo pack de iluminación por leds.

El faro es muy clásico en sus formas exteriores, pero se compone de un conjunto 100% led, tecnología que se extiende a los intermitentes y al piloto trasero

Es toda la concesión a la modernidad, inyección Mikuni aparte, que veremos en ella, ya que celebramos que en los relojes se haya recorrido a un elemento que ya cayó en desuso y que hoy en día resulta de lo más simpático: el cuentakilómetros mediante dígitos giratorios.

El ancho manillar incluye barra central de refuerzo. Tras él, una instrumentación compuesta por dos clásicos relojes completamente analógicos

Ergonomía elaborada

La posición de conducción ha sido muy cuidada, nada que ver con el clásico producto low cost producido partiendo de una base de chasis y motor que acaba con suspensiones de diferentes longitudes y soportes de estribos que han de adaptarse con calzador tanto a una cruiser como a una café racer. Aquí sientes que te puedes acoplar bien a la moto sin forzar nada, y ni los más altos de entre los invitados se quejaron de falta de amplitud.

El tapizado del sillín incluye el logotipo de la marca grabado en los laterales y un clásico patrón de rombos en relieve

En cuanto a la parte ciclo, destaca un conjunto equilibrado, con unos amortiguadores que trabajan en consonancia con la horquilla, unos frenos que resultan siempre dosificables y unos sorprendentes neumáticos CST que permiten inclinaciones y pasos por curva que cuestan de imaginar antes de ponerlos a prueba.

 La verdad es que el chasis está preparado para digerir cosas que difícilmente pedirán en el día a día la mayoría de sus futuros usuarios, ¡excelente!

Producto equilibrado

Los detalles de acabado nos convencieron, y mucho: las placas portanúmeros con el 8 son de lo más pintonas, por ejemplo.

Pero ya os decimos que lo más sorprendente no es el aspecto, algo que podemos encontrar en muchos productos low cost asiáticos del mercado, sino su comportamiento, sano y muy divertido, con una gran homogeneidad que logra que nada destaque por encima del resto.

Y algo que ya hemos citado pero que debemos remarcar: su bellísimo sonido. Ese sonido que hizo que, durante la presentación, el enjambre formado por los periodistas que nos movíamos juntos con las Eight Mile tuviésemos siempre en mente un pelotón de Moto3 y no un grupo de modestas 125 económicas. Te guste o no el estilo de la Eight Mile, deberías ir a un concesionario Macbor a que te dejasen escuchar una

Ficha técnica

Motor tipo: 1 cilindro 4T LC DOHC 4 V

Diámetro x carrera: 54,0 x 54,0 mm

Cilindrada: 124 c.c.

Potencia máxima: 7,8 kW (10,6 CV) a 8.000 rpm

Par motor máximo: 9,5 Nm (0,97 kgm) a 6.500 rpm

Relación de compresión: 10,0:1

Alimentación: Inyección electrónica Mikuni n.d. mm

Cambio: De cinco relaciones

Embrague: Multidisco en baño de aceite, por cable

Transmisión secundaria: Por cadena de retenes

Tipo chasis: Espina central con simple cuna abierta en acero

Geometría de dirección: N.d.

Basculante: Doble brazo en acero

Suspensión delantera: Horquilla hidráulica con barras de 41/n.d. mm, sin reglajes

Suspensión posterior: Dos amortiguadores laterales con precarga de muelle ajustable, n.d. mm

Freno delantero: Disco n.d. mm, pinza de 3 pistones. CBS

Freno delantero: Disco n.d. mm, pinza de 1 pistón

Neumáticos: 110/90×18 y 130/80×17

Longitud total: 2.080 mm

Altura máxima: 1.140 mm

Anchura máxima: 830 mm

Distancia entre ejes: 1.370 mm

Altura de asiento: 820 mm

Peso en orden de marcha: 136 kg (126 kg en seco)

Depósito gasolina: 12,5 litros

Consumo medio: 2,3 l/100 km

Autonomía teórica: 540 km

Precio: 2.599 euros

Garantía oficial: 2 años

Importador: Motos Bordoy, S.L.

Contacto: eresdelosnuestros@macbor.com

Teléfono: 935 88 11 33

Website: www.macbor.com

Equipamiento de serie: Iluminación full led, frenada combinada, estriberas de conductor con goma y estriberas de acompañante con goma

Solo+: El sonido del motor es embriagador. Los acabados son muy buenos, sorprende la iluminación full led y destaca su equilibrado y sano comportamiento

Solo-: El portaherramientas no tiene llave y la instrumentación es muy espartana

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