Connect with us
Publicidad

Pruebas

Prueba KTM 790 Duke L (A2): Con toda la artillería

Publicado

el

Prueba KTM 790 Duke L A2
Fotografías de: Santi Díaz

¿Para qué estrenarte en el segmento del A2 con una moto modesta y de cilindrada intermedia si puedes hacerlo con una pata negra? Es el caso de esta KTM 790 Duke L A2 que probamos hoy. Un cañonazo de modelo que conserva todas las bondades de la versión estándar, pero con 47 CV para cumplir con el máximo permitido por la categoría.

Tomar el modelo base y cambiar lo mínimo e indispensable para adaptarlo al segmento intermedio del A2. Esto es lo que han hecho exactamente los de KTM.

Muchos de los usuarios que se sacan esta licencia lo hacen con la intención de optar al todopoderoso carnet A, que da acceso a todo lo habido y por haber con dos ruedas. Eso sí, no hay que pasar por alto el largo “impasse” de dos años, un motivo de peso a la hora de decantarte por un modelo u otro.

Prueba KTM 790 Duke L A2_4

100% carácter austríaco

A menudo pensamos que el A2 es sinónimo de algo descafeinado, pero no siempre es así. Un ejemplo lo tenemos en esta versión de la 790 Duke, que es igual a la versión estándar –menos en la potencia, claro–.

Es atrevida, canalla, provocativa y brutal en marcha. En la parte más divertida de la conducción, en curvas, apenas notarás la diferencia, perceptible solo en algún tramo recto y rápido o bien en las aceleraciones más bruscas y desafiantes. La posición lo dice todo.

Las motos de tipo naked suelen tener una posición de conducción bastante erguida, sin cargar peso en las muñecas. Pero en esta 790, las estriberas están montadas bastante altas y atrasadas, por lo que el cuerpo se te queda como en una salida de motocross, cuando comprimes la horquilla para dejarla amorrada.

Con el cuerpo hacia delante, en modo ataque, nos ponemos en marcha. Enseguida notas el tacto suave del embrague que, si lo deseas, puedes utilizar solo en la salida, como pasa a veces en competición.

Tienes a tu disposición un maravilloso quickshifter, tanto para subir como para bajar velocidades. Aprovecha la efectividad (en cuanto a potencia y par) que te proporciona el cambio sin tener que cortar, la faena que te ahorra y la concentración que ganas. Incluso en las reducciones, donde pasará a actuar el embrague antirrebote. Confía en él porque, aunque apures bastante, no te va a pegar las sacudidas o coletazos típicos de las frenadas al límite.

Keep calm & vete a hacer curvas

Eso. Busca una carretera de curvas decentes y disfruta. Aprovecha toda la electrónica que tienes disponible –y que está a la última– y pégate un homenaje.

Prueba KTM 790 Duke L A2_7

Elige el modo de conducción que más te convenga según tu nivel, situación de la carretera o lo que te apetezca. Del mismo modo que la versión sin limitar, tienes cuatro modos disponibles: Track, Rain, Street y Sport, un buen catálogo con el que seguro que encuentras el punto óptimo.

Si echas la vista atrás, te das cuenta de que antes todo era más sencillo. Te ibas a dar una vuelta sin tener que tocar ningún parámetro. Pero, oye… bendita complicación. Pasa algo parecido cuando vas a un restaurante y puedes elegir entre 200 platos. Estresa un poco al principio, pero seguro que acabas comiendo exactamente lo que te pide el cuerpo.

Y con la 790 pasa lo mismo. Es la mejor dotada en cuanto a electrónica y la más sofisticada de la categoría. En KTM saben aprovechar muy bien estos avances y trasladarlos a todos y cada uno de sus modelos, independientemente de la cilindrada.

Volvamos al momento curva. Una vez en carretera, podrás poner todos tus sentidos en la conducción. Las rectas se convertirán en un mero trámite, ya que entre curva y curva hallarás tu terreno favorito. Es muy precisa, aguanta en la trayectoria como si fuese un coche de scalextric.

El chasis multitubular y las suspensiones hacen su trabajo de manera impecable. Monta unas WP que trabajan correctamente y que contribuyen a la firmeza y aplomo en marcha. La verdad es que la parte ciclo es tremenda y pocas pueden competir con ella.

Prueba KTM 790 Duke L A2_5

La potencia capada aquí no se nota tanto y queda compensada por su ligereza (169 kg) y, sobre todo, por el buen comportamiento dinámico, donde marca la diferencia.

Puedes sacar partido también de muchas otras cuestiones que no podemos pasar por alto: el Cornering ABS, el antiwheelie –para los que os flipéis más enroscando el gas al acelerar–, el control de salida, el control de tracción y el freno motor, que se puede ajustar.

Y no todo son curvas. Los días de pruebas dan para probarla en diversos entornos, como la ciudad y el bullicio, que es el pan de cada día para muchos. Lo único que puede echar de menos respecto a otros modelos urbanitas es la capacidad de carga porque, dinámicamente, no tiene nada que envidiar.

Encaja perfectamente en el medio porque es estrecha, ligera y con un ángulo de giro considerable. Y además puedes regular su comportamiento y hacerla lo más dulce y suave posible gracias a los modos de conducción.

En cambio, si te metes en autopistas y autovías, ya sabes que la aerodinámica te va a penalizar porque lo que es motor da para estrujarla mucho más de lo que el cuello y las cervicales permiten.

De 95 a 47 CV

El rendimiento del propulsor es la única diferencia que vas a notar entre la versión estándar y la L. Se mantiene la configuración bicilíndrica en paralelo que estrenó la 790 el año pasado, pero se pierden 10 CV por el camino. Pasa de los 105 CV a tener 95 CV de base.

A partir de aquí, se añade un kit que la limita hasta los 47 CV, que es la frontera de potencia establecida para la licencia intermedia. Si después de dos años de espera haces los deberes y te sacas el A, la puedes deslimitar y volver a los 95 CV.

Los 10 CV de menos son una pérdida mínima y prácticamente imperceptible en la práctica, ya que en condiciones normales va más que sobrada. Son pocas las ocasiones en que vas a tener la oportunidad de exprimir todo su potencial. Tal vez en circuito, pero poco más…

Además, a la hora de acelerar, vas a seguir notando ese patadón de par motor típico de las bicilíndricas. Si me acabase de sacar el A2, creo que esta sería una buena opción. Compensa sobradamente el hecho de poder disfrutar de todo el poder de la Duke 790 durante el obligatorio período de transición, e incluso quedarte en los 47 CV si no tienes pretensiones más allá de la licencia intermedia.

Prueba KTM 790 Duke L A2_6

Alumna aventajada

La KTM 790 Duke L (A2) entra por la puerta grande del A2, con uno de los modelos más competitivos que podemos encontrar en el segmento. Ya veremos si consigue la victoria o no pero, de momento, ha conseguido clasificar en la primera línea de la sesión de clasificación y no le ha hecho falta ni pasar por la Q1.

No hay espacio que se le resista a KTM, y también ha querido cubrir este hueco en el mercado. A las competidoras de la licencia intermedia se le tienen que sumar la que ya tiene por naturaleza la versión sin limitar. No podemos descartar las de cilindradas y prestaciones similares porque prácticamente está a la par y porque, cuando le quitas el kit, recupera prácticamente todo el power inicial.

Sigue teniendo estilo propio y luciendo la estética deportiva y de línea afiladas de KTM. El envoltorio es el mismo, así que ya sabes que puedes elegir entre la mítica naranja y la versión más discreta con predominio de gris y negro. La actitud y la apariencia son inconfundibles. Si no lo dices, nadie sabrá que llevas la de 47 CV…

Haz clic aquí para comentar

Publica un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad

Newsletter

Publicidad ¡Suscríbete a Solo Moto y llévate esta súper oferta!
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Facebook

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Solo Moto Nº: 2.041

Suscríbete y recíbela en casa por sólo 1,87€ al més o suscríbete para verla en formato digital.

Los + leídos