Prueba Kawasaki Ninja 1000SX: doble personalidad
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Kawasaki Ninja 1000SX 2020, doble personalidad

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En Kobe han transformado la Z1000SX en esta Kawasaki Ninja 1000SX, una moto sport turismo que tiene dos caras…

Lo mejor de los dos mundillos (‘The best of both worlds’). Este es el eslogan elegido por Kawasaki para resumir el concepto que engloba su renovada sport touring. Y me parece de lo más acertado porque es deportiva y rutera a la vez. De hecho, fijaos que esta cuarta generación del modelo luce un aspecto más sport, además del cambio de nombre – de Z1000SX a Ninja 1000SX –, con el que se le da más peso a su faceta R. Parece mentira que dos conceptos tan alejados puedan resultar en una fusión tan buena. Con este modelo me viene a la cabeza la gente que procede del mundo R pero que también desea salir de ruta los fines de semana y hacer viajes con la misma moto, solo o en compañía, sin tener que saltar necesariamente al mundo trail.

Una SBK entre las piernas

Que no os engañen las fotos con las maletas ni la posición erguida, que en su interior tienes el maravilloso tetracilíndrico en línea de 1.043 c.c., 142 CV y 111 Nm de par motor, poderoso como él solo, gustoso a más no poder -por cierto, ahora solo tiene un escape en la derecha, en lugar de dos de la SX anterior-. Potente, con una entrega lineal, con una relación de cambio bastante corta y siempre llena en todo el rango de revoluciones. De hecho, durante la ruta por Córdoba que nos prepararon en la presentación internacional, jugué en algunos momentos para probar la respuesta en diferentes situaciones. Por ejemplo, entré en alguna rotonda super baja de vueltas, sin bajar marchas – iba en quinta – para ver cómo salía… Y recuperó sin problemas y con el mismo punch de siempre, ¡sin ningún traqueteo! Te tienes que agarrar fuerte cuando le enroscas porque parece una turbonave a punto de despegar. Tener de base esta SBK es garantía de buen rendimiento, de desarrollo, de tecnología y, por supuesto, de las sensaciones que te da una R pata negra. No nos engañemos, eso es media vida…

Gran aplomo en marcha

En cuanto a potencia y rendimiento general va más que sobrada. El aplomo de la Kawasaki Ninja 1000SX en marcha es excepcional gracias al conjunto de chasis de doble viga en aluminio y la acción de las suspensiones revisadas, con una horquilla invertida de 41 mm delante y un amortiguador horizontal back-link de gas detrás, ambos con posibilidad de regulación tanto en extensión como en precarga (en el caso del amortiguador trasero, lleva pomo remoto). No pierde la compostura en los terrenos irregulares, y de esos tuvimos unos cuantos durante la ruta de la presentación. Esta estabilidad se agradece mucho, aunque penalice un poco a nivel de agilidad. Se nota, sobre todo, en los tramos más revirados, donde no es tan ágil como lo podría ser – por poner un ejemplo – la Z900. Aunque a mí me parece que compensa con creces el hecho de que sea tan estable y se mantenga tan firme. Con una moto de este tipo sueles ir a ritmillo, a menudo cargado y en tramos desconocidos y donde puedes encontrarte sorpresas del tipo asfalto roto, parches de humedad, saltitos de asfalto por culpa de las raíces de los árboles, arenilla de un tractor y suciedad variada. Gracias a que está dotada de una plataforma inercial de seis ejes -IMU- que actúa en frenos y motor, se dota de los sistemas de Cornering ABS y el control de tracción (bautizados por Kawasaki como KIBS y KTRC), con diferentes niveles de intervención, también hacen su aportación particular en el campo de la seguridad, la eficacia y la estabilidad, unas prestaciones que se rematan con el rendimiento extraordinario de los Bridgestone Battlax Hypersport S22 tyres, de carcasa blanda y un grandísimo agarre, incluso en condiciones de frío mañanero.

Tecnología avanzada

Esta sport touring vive en el 2050. Lleva de todo: desde quickshifter, ride by wire, sistema de iluminación 100% de LED, incluso en los intermitentes. La lista de novedades sigue con la pantalla TFT a color de 4,3 pulgadas, con mucha información, de lectura fácil y nítida, con numerosas pantallas disponibles, posibilidad de personalización, todo manipulable desde la botonera de la piña izquierda. Tienes hasta el indicador instantáneo de los grados de inclinación, así como los valores máximos que has registrado en tu trayecto. Dispone de conexión al teléfono mediante Bluetooth y puedes completar la experiencia gracias a la aplicación Rideology, con la que puedes acceder a numerosas funciones en tu móvil. 

Otros detalles destacados son gadgets como el control de crucero que añade esta Kawasaki Ninja 1000SX, ideal para destensar los brazos en jornadas de ruta interminable, o incluso no sufrir con los radares. Además, ahora dispone de cuatro modos de conducción:  Road, Sport, Rain y Ride – este último ajustable –. Dispone de una toma de USB bajo el asiento, y la opción de poner otra en el salpicadero, aunque como accesorio.

Kawasaki Ninja 1000SX: disfrute compartido

El trabajo que se ha hecho en cuanto al confort es destacado. El asiento ha crecido en anchura y es más mullido, tanto para el piloto como el pasajero, de forma que los kilómetros no pasan tanta factura. Y doy fe porque en Córdoba nos pegamos una jartá a circular y no me incomodó en ningún momento. Además, cabe la posibilidad de montar, a modo de accesorio, otros de diferente altura, en función de las necesidades de cada motero. Aunque ya os adelanto que la altura no es ningún problema. Es corpulenta, pero no alta. Mido 167 cm y llego bien con los pies en el suelo. Otra cosa es que me falte algo de fuerza para moverla porque, a pesar de tener un considerable ángulo de giro del manillar, pesa 235 kg y en mis brazos falta power. 

La posición ya la veis en las fotos. Es bastante erguida, cosa que se agradece, porque el manillar es más alto que el de una R, aunque está lejos de las medidas y ergonomía de una Trail. No llega a ser tan comodona. Algo parecido sucede con la pantalla parabrisas, que se puede colocar manualmente en cuatro posiciones, pero no te llega a cubrir completamente. La más elevada llegaba a tapar hasta justo por encima de la visera del casco, aunque los brazos quedan descubiertos y lo acabas notando al cabo del rato. Ya veis en las fotos que no es un pantallón, pero me compensa con creces el ADN racing que tiene. Las maletas que veis son opcionales. Las puedes encontrar en el extenso catálogo de accesorios. Estéticamente es lo que más marca su faceta touring porque, si la quitas, pega una transformación importante y predomina el espíritu R. Parece otra moto, pero no. Mola esa doble cara.

Conclusión: transición perfecta

Digamos que esta Kawasaki Ninja 1000SX es el peldaño que aúna dos conceptos bastantes difíciles de casar – el mundo R y el turístico – y que permite que no tengas que prescindir de ninguna de sus bondades.

¿Para que renunciar a las sensaciones de una deportiva si puedo tenerlo todo en una? Se nota mucho la base de una superpoderosa como es la Ninja 1000, pero con los elementos y las modificaciones necesarias para convertirla en una máquina devora-kilómetros. Se defiende bien en todos los terrenos, aunque desaconsejaría la ciudad por desaprovechamiento de sus cualidades y porque, si vas con maletas, tendrás que ir con cuidado. El precio de venta es de 15.150 euros y la tienes disponible en tres colores: el que veis en las fotos (Metallic Graphite Grey), el full verde (Emerald Blazed Green) y en blanco (Pearl Blizzard White). Y, además, tenéis tres kits con distintos accesorios: Performance edition, Tourer edition – para convertirla en una viajera – y Performance tourer edition.

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