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Prueba Honda Vision 110, práctico y funcional

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Prueba Honda Vision 110

Con tantas modernidades y avances tecnológicos aparecidos en los últimos años, en ocasiones, llegamos incluso a olvidar que, en sus inicios, los scooters nacieron siendo unos vehículos diseñados principalmente para ser prácticos y exprimir al máximo su faceta funcional. Únicamente cuando tenemos en nuestras manos un scooter como el nuevo Honda Vision 110 lo comprendemos con absoluta claridad, y es que si lo que le exigimos a nuestro medio de transporte diario es que sea ágil, económico y de facilísima conducción, el pequeño scooter de Honda puede ser una de las opciones de futuro más interesantes que existen hoy en día.

A medida

El nuevo Vision es un scooter hecho a medida para solventar los problemas de movilidad de miles de usuarios residentes en los grandes núcleos urbanos, así de claro. Su ultracompacto tamaño es ideal para moverse entre las interminables procesiones de coches que cada día congestionan nuestra ciudad; encontrar espacios donde no los hay, girar en poquísimo espacio o zigzaguear sin problemas entre los atascos son solo algunas de las virtudes que lo convierten en un ciudadano ejemplar.

Pero sus interesantes cualidades van aún más allá. Esta nueva edición supone una importante revisión del primer modelo lanzado en 2013 y recibe mejoras por toda su fisionomía, algunas de ellas tan importantes y vitales como el motor. Solo este cambio ya le aporta un extra en calidad en muchos aspectos, como por ejemplo mejorar las prestaciones, reducir los consumos y, muy importante, disminuir las emisiones de gases contaminantes para cumplir sin ningún tipo de problema con la restrictiva normativa Euro 4.

Como no podía ser de otro modo, la clave del éxito ha sido aplicar la tecnología de los motores eSP de baja fricción visto en modelos como el SH 125 o el PCX 125 y con el inconfundible sistema de paro al ralentí, en su pequeño monocilíndrico 4T aire SOHC 2V de 108 c.c. Aunque el margen de mejora es siempre pequeño en mecánicas tan bajas, la firma del ala dorada ha logrado optimizar exponencialmente sus cualidades para alcanzar unos resultados que pueden ser muy tentadores.

En marcha, la suavidad de funcionamiento es verdaderamente espectacular; incluso a alto régimen, tanto las vibraciones como la rumorosidad alcanzan unos niveles muy decentes, lo que la convierte en una mecánica aún más agradable de conducir que en los modelos precedentes. Igualmente, a pesar de su baja cilindrada, logra una respuesta considerable en la zona baja y media del cuentavueltas, gracias, sobre todo, a un discreto aumento del par que ahora se sitúa en los 9 Nm a 5.500 rpm. La arrancada desde parado es fulgurante, ya que incluso con el sistema Idle stop activado, la aceleración es prácticamente inmediata.

En realidad, hasta que el marcador alcanza más o menos los 60 km/h, la aceleración del Vision es muy parecida a la de un 125 c.c., aunque, al contrario que estos, nuestro invitado tiene una velocidad punta de marcador algo inferior a pesar de superar ligeramente los 100 km/h. Otro aspecto importante en un scooter de estas características es que su consumo de gasolina es bajísimo, ya que muy descuidados hemos de ser para que este llegue a los 3 litros a los 100 km de media. Algo sin duda de agradecer, pues, de lo contrario, su depósito de escasamente 5,2 litros no sería suficiente para asegurarnos una autonomía que se ha de tener en cuenta.

Scooter felino

Cuando nos fijamos en la parte ciclo observamos que Honda ha llevado a cabo en su Vision 110 algo más que un restyling y unos pocos cambios técnicos. Comparando la ficha técnica con su predecesor, veremos que cuenta con una nueva geometría de dirección –27 grados y 70 mm– y que su distancia entre ejes es ahora de 1.290 mm; además, y también muy importante, recibe unas nuevas barras para la horquilla de 35 mm que suponen un aumento de 4 mm respecto a la anterior.

Con todo, en marcha, el Vision continúa siendo un scooter facilísimo, con reacciones predecibles y carácter bondadoso; cualquier conductor independientemente de su experiencia conseguirá hacerse con él en muy poco tiempo. Como de costumbre, su mayor virtud es la capacidad de reacción que, gracias a su pequeño tamaño, peso de escasamente 102 kg y, en especial, a unas llantas y neumáticos de 80/90 16 y 90/90 14, le brinda una agilidad de movimientos felina.

Enseguida notaremos que la dirección es muy directa, pero a la vez extremadamente ágil, todo ello gracias a sus estrechos neumáticos y a la llanta delantera de 16 pulgadas de diámetro que también aporta una mejor direccionalidad y es más precisa en situaciones como por ejemplo en la entrada en curva. La estabilidad general es aún mejor, inclinando en medio del viraje se comporta correctamente, su aplomo obviamente no es el de un scooter con neumáticos más gruesos, pero lo compensa en cierta forma con la altura de las llantas.

Las suspensiones son de una calidad media y tienen un funcionamiento que confía demasiado en la consistencia del muelle, en especial, en lo que al tren posterior se refiere. Además, por si fuera poco, el efecto del hidráulico no tiene mucha presencia en ninguno de los dos ejes por lo que en general se acaba echando un poco en falta una mejor retención.

Estas carencias las apreciaremos en mayor medida sobre firme rizado o bacheado, situación en la que las suspensiones del Vision se comportan con mayor brusquedad y de forma menos progresiva. Frenando sucede un poco lo mismo, la reducción de costes y la intención de ofrecer un producto lo más asequible que sea posible limita obligatoriamente la calidad de los componentes utilizados, pese a ello, el pequeño scooter de Honda dispone de un equipamiento a la altura de las circunstancias que, si bien es cierto que no sorprende, sí que cumple debidamente su cometido.

A nuestro servicio disponemos del típico conjunto de frenos formado por un disco delante y un tambor detrás que, en lugar de un costoso ABS, opta por un sistema de frenada combinada como suplemento a la seguridad. Éste CBS es de tipo mecánico por lo que como siempre sucede en estos casos  notaremos que, al accionar las dos levas al mismo tiempo, la izquierda pierde un poco de su tensión. De todos modos, aunque el tacto no es en realidad el más agradable, la potencia sí que es la necesaria para que circulemos con tranquilidad, las prestaciones del Vision no son excesivamente altas así que tampoco hacen falta unos frenos muy sofisticados para detenerlo.

Más espacio

Si comparamos al nuevo Vision 110 con su antecesor, además de una carrocería más elaborada, atractiva y mejor definida también observaremos que, en proporción, es más estrecho -380 mm- y su asiento está más cercano al suelo -770 mm. Por un lado, todos estos cambios están muy bien porque mientras los primeros le confieren un aspecto más maduro, los segundos, mejoran muy positivamente la posición de conducción.

Pero las mejoras que hacen del nuevo Vision un scooter mejor, son las introducidas a nivel ergonómico y de habitabilidad, puede que a simple vista no sean fácilmente detectables, ya que a grandes rasgos se parece mucho al anterior, pero a los pocos kilómetros de uso el nuevo asiento comenzará a sentirse un poco más acogedor y la plataforma algo más espaciosa. Ambos puntos han variado considerablemente sus formas y proporciones para que nos sintamos un poco más cómodos, de hecho, ahora, con dos y dependiendo de la talla de los ocupantes, iremos un poco menos apretados.

Aunque no sea un scooter precisamente grande, nuestro invitado resulta sorprendentemente confortable para el pasajero, esto se debe a que en esta versión se han desplazado las estriberas un poco hacia delante y retocado el asas posteriores, con ello, el acompañante se encontrará mejor ubicado y un poco más a gusto a pesar de que, como ya hemos dicho, el espacio no sobra.

Con todos los cambios estructurales el Vision no ha visto afectado ni un ápice su funcionalidad. Sigue siendo un scooter urbano sencillo, que no destaca por la cantidad de equipamiento, pero sí que dispone de lo imprescindible e incluso de algún que otro argumento de mucho valor.

Los cambios introducidos en este aspecto son la piña de contacto con bloqueo magnético, acompañada por el botón remoto para la apertura de asientos, un nuevo cuadro de instrumentos extremadamente sencillo en la misma línea simplona de siempre y con algún que otro testigo luminoso de más y, algo de agradecer, un trabador de leva que actúa como freno de arranque.

Además, como datos destacables, deciros que mantiene el cofre con capacidad para un casco integral y las dos guanteras abiertas, aunque la derecha, con la llegada del nuevo clausor, ha visto empeorado considerablemente su facilidad de acceso, ya que con guantes gruesos cuesta extraer objetos de su interior. Y, por último, sigue contando con doble caballete, central y lateral, con desconectador de encendido de serie en el lateral.

Un dato muy interesante que podemos extraer tras haber realizado esta prueba fondo del nuevo Honda Vision 110 es que, a pesar de las muchas mejoras incluidas y de la notable evolución a la que se ha sometido el nuevo modelo, su precio final recomendado solo se ha incrementado en unos escasos 50 euros. Y si repasamos con detenimiento la lista de precios de los candidatos a ser sus rivales, puede que los 2.099 euros que se pide por un Vision según la tarifa vigente no lo conviertan en el más barato de su categoría, pero conociendo los antecedentes de durabilidad y finura de funcionamiento de su familia y, en especial, los de los motores eSP, las garantías de calidad y de funcionamiento ejemplar están aseguradas.

 

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