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Pruebas

Prueba CB1000R+: Delicatessen con carga emocional

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Prueba Honda CB1000R+ 2019

Esta maxinaked es un portento a todos los niveles: un diseño espectacular a caballo entre lo clásico y lo moderno, acabados cuidadísimos, potencia y tacto fascinante y electrónica a la última. Y todo, en un conjunto robusto pero compacto.

Hemos podido probar la CB1000R+, y podemos decir que estamos ante la Honda CB con más personalidad.

0009 Honda CB1000R 0005

Hace unos días me paré a comer tardísimo en un área de servicio después de una mañana de motocross. Como de costumbre, aparqué justo delante de la cristalera del establecimiento para tener los vehículos a la vista.

Un par de furgonetas, un 4×4 con remolque y la CB1000R+. Algunos curiosos se acercaron a cotillear mientras comíamos, unos con más disimulo que otros. La contemplaban con detenimiento y comentaban la jugada entre ellos.

Hasta aquí puede parecer normal, pero si tenemos en cuenta que el remolque era abierto y que llevaba una moto como las que compiten en el Dakar, con su road-book montado, la cosa cambia.

Que la Honda eclipse a todo un aparato dakariano dice mucho de lo bonita y atractiva que es.  Lo cierto es que ya de entrada impone, con un porte que no pasa desapercibido.

Tiene mil rincones en los que detenerse, como el faro, que es uno de los primeros elementos que entra por la vista. Es de diodos led –del mismo modo que el piloto trasero y los intermitentes– y su forma redondeada y el metálico que lo envuelve le da un punto de encanto.

0008 Honda CB1000R 0031

También destaca su anatomía musculosa y con gran parte de sus partes íntimas a la vista. El motor es protagonista porque cuelga del chasis monoviga central –que es más corto y ligero que el anterior– y es parte resistente de este.

Monta embellecedores de aluminio en numerosos puntos, como en los aletines del radiador, en algunos acabados del motor, en los guardabarros delantero y trasero, en el centro del colín, en las tapas laterales o en el pequeño deflector sobre el faro, entre muchos otros lugares.

Como veis, en líneas generales, huye de un carácter completamente deportivo que suele caracterizar el mundillo naked y luce un diseño más sofisticado y elegante, un aspecto seductor que te anticipa lo que encontrarás en el interior.

El motor de 998c.c. no está exento de cambios y la potencia ha aumentado en un 16% respecto al modelo anterior, mientras que el par lo ha hecho en un 5%, principalmente en el rango medio de revoluciones.

El empuje es sorprendente; el tacto, maravilloso, y la finura, destacable. Todas estas sensaciones te hacen disfrutar de cada kilómetro recorrido a sus mandos y te garantizan un goce fuera de lo común.

No es una moto hecha para cubrir la necesidad de desplazarse, que también, sino que es una máquina de emociones, placer y disfrute.

Premium en todos los sentidos

La carga electrónica de la CB juega un papel importantísimo en todas estas sensaciones. Antes de hacer los primeros kilómetros, ya te das cuenta del avanzado paquete tecnológico. La piña izquierda te avisa, porque en ella vas a encontrar un buen número de botones para manipular las distintas configuraciones sin necesidad de quitar la mano del puño.

El display, que es una pantalla LCD a color, concentra todos esos parámetros. Su tamaño es considerable y todo está perfectamente ordenado.

El faro es uno de los puntos más atractivos de esta naked. Es redondeado, incluye el logo de la firma estampado en el centro y es 100% de led.

Dispone de tres modos de conducción –Sport, Standard y Rain–, que ajustan automáticamente el nivel del control de tracción (HSTC), la potencia y el freno motor (EB). Y tiene un cuarto modo, bautizado User, con el que puedes configurar todos estos reglajes y guardar los valores establecidos.

El que sea un friki de todos estos gadgets va a disfrutar como un enano. Es algo que, personalmente, se me hace un poco cuesta arriba. Es como cuando cocinas algo elaborado: el proceso puede llegar a dar algo de pereza, pero comérselo es la leche. Pues aquí pasa lo mismo.

Perfil Honda CB1000R+

Después tienes exactamente una CB a tu gusto y necesidades. Vale la pena detenerse unos minutos a regularla; esta Honda es un aparato sofisticado. Disponer de todos esos avances te hace sentir seguro.

Antes de ponerte en marcha, ya te da cierta tranquilidad porque sabes que vas a tener más ayuda de la que puede controlar tu habilidad, tu experiencia a dos ruedas o los impulsos de tu puño derecho.

Es un lujo indispensable si eres de los gatillo fácil, es decir, de los que se calientan rápido y se animan más de la cuenta.

Con ayudas, sí, pero cuidadín

Aunque la lleves capada, tienes que vigilar a la hora de enroscarle como un poseso porque notarás que el frontal quiere despegar tímidamente. Y es normal… no es fácil domar completamente esos 145 CV.

Además, el patadón inicial que tienes, principalmente con las tres primeras velocidades, es brutal. La relación de cambio es bastante corta y está muy bien escalonada, ya que puedes empalmar velocidades sin estrujarla al máximo y todo transcurre a la perfección.

Todo el equipamiento –el embrague antirrebote, el acelerador electrónico o el quickshifter– trabaja en una misma dirección: la optimización de tanta energía y empuje. El quickshifter viene de serie en el modelo Plus, es una auténtica gozada y evita que haya una mínima caída a la hora de subir marchas.

Es precisa y tiene un tacto suavísimo; no hace falta que hagas muchísima presión para añadir o quitar velocidades. A bajas revoluciones tiene un comportamiento sin brusquedades, realmente suave y silencioso.

A partir de las 6.000 rpm, la cosa se pone seria, tanto por la reacción como por el sonido, que pasa de la discreción a la música celestial. Empieza a acelerarse como un animal y parece que no tenga límite.

Realmente es complicado sacarle todo el partido porque, primero, necesitas tener experiencia y, en segundo lugar, porque no lo puedes hacer en cualquier sitio. Te recomiendo un circuito, porque de otra forma es imposible que la puedas estrujar hasta el límite.

Lo que sí que puedes poner a prueba sin que vayas despendolado como las cabras es el conjunto de suspensiones, que viene firmado por Showa. Delante monta una gruesa horquilla con función separada en cada barra, que se regula manualmente en rebote y compresión en la izquierda y en precarga de muelle en la derecha.

Yendo a todo trapo, la función es exquisita y remata un paso por curva rápido y efectivo. Eso sí, en algún bache inesperado puedes notar que reacciona algo seca de delante. Detrás, monta un monoamortiguador que también es completamente regulable.

La potencia de frenada está al nivel, pues esta CB1000+ va bien calzada. En el tren delantero equipa un par de discos de generoso diámetro mordidos por pinzas de anclaje radial y de 4 pistones, y atrás monta uno de 256 mm con pinza de dos pistones.

frontal honda cb1000r+

Como no podía ser de otra forma, añade el plus de seguridad con el ABS de doble canal, que no es intrusivo ni incómodo para nada.  Y en cuanto a su portabilidad , aunque por fuera parezca corpulenta y grandota, lo cierto es que es bastante compacta.

Las medidas son asequibles, y eso me permite llegar justa al suelo con mi 1,67 de altura. Así que los de estatura mediana quedaréis que ni pintados sobre ella y tendréis el suficiente margen para hacer palanca con ambos pies en el suelo.

Además, es 12 kg más ligera que la versión anterior, cosa que agradezco a la hora de maniobrar, que es donde sufro un poco por el escaso ángulo de giro del manillar. En cuanto a la ergonomía, el piloto queda situado en una posición bastante elevada.

Esto te ayuda a entrar bien en curva porque te permite aprovechar completamente la fuerza ejercida por el peso de tu cuerpo, cuando te inclinas al interior de la curva –tienes más brazo de palanca–.

Por cierto, como el depósito es algo más largo de lo habitual, quedas sentado algo más atrás. En mi caso, que no soy gran cosa, me quedan los brazos un poco estirados, pero en esto tiene gran parte de culpa la altura y anchura del manillar.

Eso último me hace perder un poco la sensación de dominio en los tramos revirados a pesar de que me encante y agradezca que quede cargada de delante.

La más carismática del clan

Dentro de la nutrida saga de CB del catálogo Street de Honda, encontramos diseños y cilindradas variadas. Desde la benjamina de la familia, la CB125R, pasando por la 300R o las 500F.

Pero ninguna como esta despampanante neoclásica. Podríamos decir que es la que tiene más carácter, la que combina dos estilos con toda la gracia del mundo. Tiene el punto justo de todo. Ni le sobra ni le falta.

Que convencía por fuera ya me quedó claro cada vez que repostaba en la gasolinera. La gente seguro que pensaba dónde va esta con este bicharraco. Algunas miradas hablan por sí solas… Aunque ya puede ser todo lo bonita que tú quieras, si después el interior no va acorde, no sirve para nada, y en este caso es un conjunto realmente impresionante.

Honda CB1000R parte baja

Cómo va en

Ciudad El reducido ángulo de giro del manillar entorpece algunas maniobras en parado. Por todo lo demás, ningún problema. Solo te tendrás que hacer un esfuerzo de contención porque no podrás exprimir ni un 10% de su potencial.

Carretera ¡ Mamma mia ! Serás la envidia de la carretera con este bellezón devoracurvas. Elige un tramo rápido para poderla exprimir todo lo que puedas. Poco se compara a las sensaciones en este terreno… Cosquilleo en el estómago asegurado.

Autopista Si cumples con las limitaciones de velocidad, no tendrás problema alguno. Si enroscas algo más, ya sabes que el tema de la aerodinámica te pasará factura. No será por potencia, comportamiento, aplomo o cualquiera de sus numerosas virtudes.

Tienes una segunda opción

Si te gusta esta CB pero 16.100 euros te parecen muchos para tu bolsillo, tranquilo, tienes una opción más económica. Tienes una versión base que cuesta 14.300 euros, pero, claro, para ello deberás prescindir de algunas pijadas.

No tendrás quickshifter, ni puños calefactables, ni la tapa del colín, ni el deflector sobre el faro, ni la rejilla del radiador con el logo, ni todos los embellecedores de aluminio.

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