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Prueba HD de la Honda NC700 X DCT

Honda siempre ha destacado por su capacidad de innovación, y con la aparición de la NC 700 X ha conseguido el vehículo total, la moto/scooter que sacia las necesidades de todo conductor capaz de desplazarse sobre dos ruedas.

Ha llegado el momento de abrir un nuevo y prometedor camino de futuro y no se llamará ni moto ni scooter. Me permito poner nombre a otra clase de medio de transporte sobre dos ruedas. Lo llamaré VEDÓS (abreviación de VEhículo de DOS ruedas). De este modo, además de diferenciar claramente nuestra categoría, cuando alguien te pregunte qué marca o modelo de medio de transporte posees, se referirá de la siguiente manera: ¿qué VEDÓS tienes? Y le responderemos por ejemplo: un NC 700 X.

Son muchas las ventajas de esta idea y en consecuencia de este modelo, y pocos los inconvenientes; raro, ya que muchos de los especímenes de nuevo concepto que salen al mercado no se consolidan hasta pasados unos años. Rompiendo la regla, con el NC 700 X en sus dos adaptaciones, manual y automática, la experiencia, más en la automática, es única y sorprendente.

¿Qué elementos marcan la diferencia entre un Vedós y en nuestro caso el NC 700 X, y entre una moto o un scooter?

Esencialmente la nueva distribución entre el motor, el tanque de carburante y el cofre de equipaje.

El motor está situado como en una moto, a baja altura, y ligeramente adelantado en un chasis tubular de acero. Esta nueva posición permite dejar mucho espacio libre para colocar un enorme falso cofre, donde cabe, entre muchas cosas, un casco integral en toda regla. Este cofre ocupa la posición natural del depósito en una moto.

¿Y dónde queda el espacio para el depósito? El tanque real de carburante se sitúa en la parte trasera de la moto, justamente bajo el asiento del conductor.

Esta distribución queda camuflada en una estética más cercana a una moto, ya que el cofre tiene forma de depósito y el depósito real queda bajo el asiento del conductor, y se reposta con la boca de llenado que está bajo el del pasajero.

Otros aspectos importantes que me permiten redenominar el NC como un Vedós son el cambio de marchas, que puede combinarse entre automático como en un scooter y la fascinante opción inteligente secuencial con levas en el manillar y sin maneta de embrague como en un coche; y los frenos, que están colocados como en una moto: maneta derecha para el delantero y palanca derecha para el trasero.

El bajo consumo de este bicilíndrico es uno de los grandes argumentos de este ingenioso vehículo

Además de esta revolucionaria distribución de elementos esenciales, la NC se equipa de sistema de frenada combinado y ABS, elementos de seguridad que elevan su categoría sobre muchas motos y scooters.

Aclarado y situado el nuevo concepto, hablamos de un Vedós bicilíndrico de 47 CV con un excelente empuje a bajas revoluciones y de un rendimiento a medio régimen muy eficaz.

En la versión estándar, la caja de cambios es de seis velocidades convencional. La unidad de pruebas para nuestro examen está dotada de todas las opciones. Caja de cambio automática/secuencial de seis velocidades, levas de accionamiento secuencial y palanca de pie secuencial independiente.

Este nuevo concepto y sus excelentes argumentos atraen a un nuevo público escéptico a desplazarse sobre dos ruedas. Además, gracias a su poco caballaje, puede ser conducido por usuarios que tengan el carnet A2.

A la misma altura

El motor está situado como en una moto, a baja altura, y ligeramente adelantado en un chasis tubular de acero. Esta nueva posición permite dejar mucho espacio libre para colocar un enorme falso cofre, donde cabe, entre muchas cosas, un casco integral en toda regla. Este cofre ocupa la posición natural del depósito en una moto.

¿Y dónde queda el espacio para el depósito? El tanque real de carburante se sitúa en la parte trasera de la moto, justamente bajo el asiento del conductor.

Esta distribución queda camuflada en una estética más cercana a una moto, ya que el cofre tiene forma de depósito y el depósito real queda bajo el asiento del conductor, y se reposta con la boca de llenado que está bajo el del pasajero.

Otros aspectos importantes que me permiten redenominar el NC como un Vedós son el cambio de marchas, que puede combinarse entre automático como en un scooter y la fascinante opción inteligente secuencial con levas en el manillar y sin maneta de embrague como en un coche; y los frenos, que están colocados como en una moto: maneta derecha para el delantero y palanca derecha para el trasero.

El bajo consumo de este bicilíndrico es uno de los grandes argumentos de este ingenioso vehículo

Además de esta revolucionaria distribución de elementos esenciales, la NC se equipa de sistema de frenada combinado y ABS, elementos de seguridad que elevan su categoría sobre muchas motos y scooters.

Aclarado y situado el nuevo concepto, hablamos de un Vedós bicilíndrico de 47 CV con un excelente empuje a bajas revoluciones y de un rendimiento a medio régimen muy eficaz.

En la versión estándar, la caja de cambios es de seis velocidades convencional. La unidad de pruebas para nuestro examen está dotada de todas las opciones. Caja de cambio automática/secuencial de seis velocidades, levas de accionamiento secuencial y palanca de pie secuencial independiente.

Este nuevo concepto y sus excelentes argumentos atraen a un nuevo público escéptico a desplazarse sobre dos ruedas. Además, gracias a su poco caballaje, puede ser conducido por usuarios que tengan el carnet A2.

A la misma altura

El motor está situado como en una moto, a baja altura, y ligeramente adelantado en un chasis tubular de acero. Esta nueva posición permite dejar mucho espacio libre para colocar un enorme falso cofre, donde cabe, entre muchas cosas, un casco integral en toda regla. Este cofre ocupa la posición natural del depósito en una moto.

¿Y dónde queda el espacio para el depósito? El tanque real de carburante se sitúa en la parte trasera de la moto, justamente bajo el asiento del conductor.

Esta distribución queda camuflada en una estética más cercana a una moto, ya que el cofre tiene forma de depósito y el depósito real queda bajo el asiento del conductor, y se reposta con la boca de llenado que está bajo el del pasajero.

Otros aspectos importantes que me permiten redenominar el NC como un Vedós son el cambio de marchas, que puede combinarse entre automático como en un scooter y la fascinante opción inteligente secuencial con levas en el manillar y sin maneta de embrague como en un coche; y los frenos, que están colocados como en una moto: maneta derecha para el delantero y palanca derecha para el trasero.

El bajo consumo de este bicilíndrico es uno de los grandes argumentos de este ingenioso vehículo

Además de esta revolucionaria distribución de elementos esenciales, la NC se equipa de sistema de frenada combinado y ABS, elementos de seguridad que elevan su categoría sobre muchas motos y scooters.

Aclarado y situado el nuevo concepto, hablamos de un Vedós bicilíndrico de 47 CV con un excelente empuje a bajas revoluciones y de un rendimiento a medio régimen muy eficaz.

En la versión estándar, la caja de cambios es de seis velocidades convencional. La unidad de pruebas para nuestro examen está dotada de todas las opciones. Caja de cambio automática/secuencial de seis velocidades, levas de accionamiento secuencial y palanca de pie secuencial independiente.

Este nuevo concepto y sus excelentes argumentos atraen a un nuevo público escéptico a desplazarse sobre dos ruedas. Además, gracias a su poco caballaje, puede ser conducido por usuarios que tengan el carnet A2.

A la misma altura

El motor está situado como en una moto, a baja altura, y ligeramente adelantado en un chasis tubular de acero. Esta nueva posición permite dejar mucho espacio libre para colocar un enorme falso cofre, donde cabe, entre muchas cosas, un casco integral en toda regla. Este cofre ocupa la posición natural del depósito en una moto.

¿Y dónde queda el espacio para el depósito? El tanque real de carburante se sitúa en la parte trasera de la moto, justamente bajo el asiento del conductor.

Esta distribución queda camuflada en una estética más cercana a una moto, ya que el cofre tiene forma de depósito y el depósito real queda bajo el asiento del conductor, y se reposta con la boca de llenado que está bajo el del pasajero.

Otros aspectos importantes que me permiten redenominar el NC como un Vedós son el cambio de marchas, que puede combinarse entre automático como en un scooter y la fascinante opción inteligente secuencial con levas en el manillar y sin maneta de embrague como en un coche; y los frenos, que están colocados como en una moto: maneta derecha para el delantero y palanca derecha para el trasero.

El bajo consumo de este bicilíndrico es uno de los grandes argumentos de este ingenioso vehículo

Además de esta revolucionaria distribución de elementos esenciales, la NC se equipa de sistema de frenada combinado y ABS, elementos de seguridad que elevan su categoría sobre muchas motos y scooters.

Aclarado y situado el nuevo concepto, hablamos de un Vedós bicilíndrico de 47 CV con un excelente empuje a bajas revoluciones y de un rendimiento a medio régimen muy eficaz.

En la versión estándar, la caja de cambios es de seis velocidades convencional. La unidad de pruebas para nuestro examen está dotada de todas las opciones. Caja de cambio automática/secuencial de seis velocidades, levas de accionamiento secuencial y palanca de pie secuencial independiente.

Este nuevo concepto y sus excelentes argumentos atraen a un nuevo público escéptico a desplazarse sobre dos ruedas. Además, gracias a su poco caballaje, puede ser conducido por usuarios que tengan el carnet A2.

A la misma altura

El motor está situado como en una moto, a baja altura, y ligeramente adelantado en un chasis tubular de acero. Esta nueva posición permite dejar mucho espacio libre para colocar un enorme falso cofre, donde cabe, entre muchas cosas, un casco integral en toda regla. Este cofre ocupa la posición natural del depósito en una moto.

¿Y dónde queda el espacio para el depósito? El tanque real de carburante se sitúa en la parte trasera de la moto, justamente bajo el asiento del conductor.

Esta distribución queda camuflada en una estética más cercana a una moto, ya que el cofre tiene forma de depósito y el depósito real queda bajo el asiento del conductor, y se reposta con la boca de llenado que está bajo el del pasajero.

Otros aspectos importantes que me permiten redenominar el NC como un Vedós son el cambio de marchas, que puede combinarse entre automático como en un scooter y la fascinante opción inteligente secuencial con levas en el manillar y sin maneta de embrague como en un coche; y los frenos, que están colocados como en una moto: maneta derecha para el delantero y palanca derecha para el trasero.

El bajo consumo de este bicilíndrico es uno de los grandes argumentos de este ingenioso vehículo

Además de esta revolucionaria distribución de elementos esenciales, la NC se equipa de sistema de frenada combinado y ABS, elementos de seguridad que elevan su categoría sobre muchas motos y scooters.

Aclarado y situado el nuevo concepto, hablamos de un Vedós bicilíndrico de 47 CV con un excelente empuje a bajas revoluciones y de un rendimiento a medio régimen muy eficaz.

En la versión estándar, la caja de cambios es de seis velocidades convencional. La unidad de pruebas para nuestro examen está dotada de todas las opciones. Caja de cambio automática/secuencial de seis velocidades, levas de accionamiento secuencial y palanca de pie secuencial independiente.

Este nuevo concepto y sus excelentes argumentos atraen a un nuevo público escéptico a desplazarse sobre dos ruedas. Además, gracias a su poco caballaje, puede ser conducido por usuarios que tengan el carnet A2.

A la misma altura

El conductor de coche que nunca en su vida ha probado una moto o scooter, cree estar en una categoría superior, despreciando su uso y pragmatismo. Esta costumbre no acaba de erradicarse y el usuario de moto o scooter, sea de la cilindrada que sea, es visto como inferior y, por tanto, se le trata con poco respeto mientras se transita. Esta visión se produce esencialmente por una imagen lejana, cuando las motos ensuciaban, rompían los zapatos con el accionamiento del cambio, hacían ruido, carecían de estabilidad en frenadas de emergencia, consumían mucho, eran inestables, etc. El NC 700 X rompe estas barreras definitivamente, y es el primer Vedós que callará las bocas de los automovilistas para siempre, a los que atraerá por sus muchas ventajas.

Los 48 CV que entrega proporcionan un gran empuje y abren la puerta a los usuarios del carnet A2

Sinceramente, y en la línea del automovilista talibán o del motorista deportivo, cuando se me planteó la prueba de esta rareza de concepto, pensé que sería un aburrimiento y que no despertaría más que mi indiferencia. De todas formas y como de costumbre, empecé a indagar en su equipamiento, y la lógica de sus elementos azuzó mi curiosidad. Su aspecto parecía el de una moto como cualquier otra, pero su peculiar distribución me pareció singular.

Ya había probado con anterioridad una moto con cambio con levas y automática, seguramente recordáis la Aprilia Mana. Me gustó la idea y la experiencia fue divertida, pero el concepto general de la Honda NC va muchísimo más allá.

Maniobrando
Es agradable subirse al Vedós de Honda porque te sientes bien situado, con los dos pies planos en el suelo cuando estás parado. La altura del manillar, la situación de todos los mandos y el pequeño cuadro digital de instrumentos tienen una buena distribución.

Cosas tan sencillas como poner o sacar el caballete se complican en otras motos o scooters. Sobre la NC es simplemente intuitivo.

Si miramos el peso total del NC, se acerca a los 218 kg; provoca cierta desconfianza sobre su movimiento en parado, pero sorprendentemente casi ni se nota. Tiene un buen ángulo de giro, se maneja superbién y, gracias a no tener embrague, en giros cerrados, sólo hay que concentrarse en el tacto del gas y en el movimiento de la maniobra en sí. Os aseguro que es un gran cambio.

Ya me he hecho con el control del volumen, pero queda todavía aprender el funcionamiento de toda la parafernalia de la acción automática y secuencial.

Control de mando

Pongo el motor en marcha, un suave y acompasado redoble enciende una N (Neutral) en la parte superior del cuadro de instrumentos. En la piña derecha del manillar detecto, en la parte más cercana a mí, un pequeño mando con tres letras: N, D, S. En la parte superior, otro botón se encargará de cambiar de modo automático a secuencial.

De momento centrémonos en el automático. Estamos todavía parados y preparados para avanzar. Pulso sobre la D (Drive) y oigo los engranajes acoplarse. Ya estoy preparado para salir adelante. Se me hace extraño no tener maneta de embrague, es como si me faltase una parte de control, pero pronto lo voy a olvidar. Es la misma sensación de cuando te subes por primera vez en un coche automático. Nunca quieres volver al manual.

Arranco suavemente a bajas revoluciones y la suavidad invade mi espacio vital. Mantengo el Vedós a velocidad constante a menos de 1.500 rpm y el cambio va saltando de marchas constantemente. Lo noto y lo veo reflejado en el control digital. Corto el gas y va reduciendo paulatinamente y muestra la misma información a la inversa. Qué buena sensación. Acciono con el mismo mando la S (Sport). Acelero con la misma intensidad y percibo un arranque más enérgico, aunque sobre las mismas revoluciones el cambio salta de la misma manera. Por tanto llego a la conclusión de que la S sólo cambia la respuesta con una relación de cambio más cerrada. Al no tener embrague, la seguridad de marcha recae esencialmente en el control del freno, que en el caso del NC, al tener sistema C-ABS, es decir, frenada combinada y antibloqueo, la seguridad es enorme. La manejabilidad es desde el primer momento excelente. La baja altura del motor, la estrechez del falso depósito y la medida de las ruedas de 17” aumentan la estabilidad, la libertad de movimientos y especialmente el equilibrio en caso de emergencia.

Callejeando
Nunca antes había tenido esta sensación, estoy sentado sobre una moto, me muevo y acelero como en un scooter, freno con eficacia y me siento seguro como en un coche. Me siento superior entre el tráfico; estoy parado en la línea de salida del semáforo; motos y scooters están a mi alrededor; nos miramos sin perder atención hacia la luz roja del semáforo. Al verde abro el gas hasta el fondo y salgo con una eficacia de dragster, incluso chirría el neumático trasero, pero extrañamente con una gran suavidad. Fluyo entre el tráfico con confianza, con movimientos rápidos y contundentes. Me siento el rey de la ciudad. En una de estas paradas, un conductor se interesa por el curioso modelo. ¿Es el nuevo NC, no? ¿Qué tal es el espacio del cofre? ¿Cabe realmente un integral? Lo abro fácilmente con la llave la tapa, y es tanta su sorpresa por el espació, que casi se ahoga en él. La verdad es que es muy profundo. Cierro, me despido, pongo en marcha de nuevo el NC, D, S, y con el verde desaparezco fulgurantemente ante la mirada incrédula del conductor del scooter.

En los giros, a bajas rpm y acelerando, el cambio puede saltar de marcha justo en el momento del giro, y sin desearlo, puede que reacelere la moto más de lo que queramos. Pues no hay que asustarse. Sólo es una sensación momentánea que quedará corregida automáticamente, hay que acostumbrase, o pasar al modo secuencial para mantener en una misma marcha el control del gas.

En ruta

Ya me he divertido bastante en la ciudad, ya es hora de buscarle los límites al NC 700 X. Habéis visto que en ciudad este Vedós no tiene rival. Vamos a ver cómo se comporta por carretera y autopista.

Salgo de la ciudad y continúo en modo D. La posición de conducción equilibrada, junto con la cúpula delantera, me aíslan del entorno. Circulo relajado con la tranquilidad de estar sentado sobre un vehículo superseguro. Sobre las 2.500 rpm se va descansado, pero con el punto de motor suficiente para, si se necesita, reaccionar con una respuesta rápida y suficiente ante imprevistos. La gracia de este motor es que tiene una buena arrancada a bajas revoluciones y mantiene una aceleración aceptable y digerible.

Si decidimos acelerar para obtener una velocidad interesante, alcanzaremos una punta sorprendente sin demasiados esfuerzos y sin perder aplomo.

La opción más inteligente es escoger el cambio automático y secuencial, ya que actúa automáticamente, pero siempre puedes subir o bajar marchas

He ido pasando de modo D a S para notar diferencias. La única que he percibido es la velocidad de aceleración, ya que con los dos modos, si aceleras con contundencia, se aguantan las revoluciones hasta el próximo cambio de velocidad sobre la 5.500 rpm, y si aceleras suavemente, también van saltando sobre el mismo rango de 1.500 rpm.

De la misma manera que al acelerar las marchas van subiendo, al cortar van bajando. Hay que tener en cuenta que si cortamos durante bastante tiempo el gas y decae la velocidad, la marcha para reanudar de nuevo el avance será menor. Si aceleramos suavemente, no pasará nada, pero si lo hacemos con energía, arrancará fuerte. Atentos pues, si el piso está mojado y estamos en plena curva.

Ya he estado demasiado tiempo en modo automático. Ha llegado el momento de conducir cambiando a mis órdenes. Para ello acciono el botón superior de la piña derecha. Al hacerlo desaparecen las siglas D o S del indicador de marchas y el control pasa sobre las levas de la piña izquierda o sobre la palanca de pie -opcional-. Ésta actuará independientemente tanto en modo secuencial como automático. Es decir, si tenemos un apuro, podemos interferir en los cambios automáticos sin la necesidad de ordenarle el paso a secuencial.

Curveando
La ventaja del secuencial es que podemos mantener las rpm hasta el límite o las que necesitemos en cada momento sin que el motor actúe por su cuenta. El único momento en que el cambio puede actuar por su cuenta será en una frenada contundente. En ese caso, el motor entenderá que ha sido una emergencia y volverá a la marcha necesaria para reanudar la conducción.

Acciono las levas con el pulgar y el índice fácilmente. El juego ha empezado, e impongo una batería de cambios al motor en todos los rangos y límites. Circulo con la misma confianza que una moto, pero con una rapidez de cambio colosal y con el gas sin cortar en ningún momento. La respuesta es bastante rápida, tanto al acelerar como al reducir, y me permite aguantar el gas dentro de las curvas a las revoluciones que quiero hasta que pulso de nuevo el cambio. Esta conducción mejora mi eficacia, no por la velocidad de los cambios, sino porque siempre tendré los pies bien situados sobre los estribos y, en consecuencia, controlando los intercambios de pesos, las rodillas presionando los espacios del cofre/depósito y pies escondidos en inclinadas fuertes. Lo mismo sucede con el freno combinado. Puedo mantener el pie derecho sobre el estribo sin accionar la palanca trasera, ya que al presionar la maneta de freno estoy actuando sobre los dos discos en una proporción idónea.

Esta NC se conduce como una moto, pero se maneja y se pilota con la simplicidad de un scooter

La estabilidad en curva es enorme gracias a la baja situación del motor y el conjunto de suspensiones. Al estar más adelantado que en una moto convencional, podemos ayudar a que gire con más intensidad, colocando el cuerpo sobre el manillar; de esa manera corregiremos el pequeño subviraje que nos podemos encontrar si sólo dejamos que gire por su propio peso. En fin, una grata sensación invade mis sentidos. Un Vedós es un medio de transporte que engloba lo mejor de una moto, scooter e incluso un coche, ganándolos en espacio, uso, seguridad y libertad. El NC de Honda, además de ser rompedor en concepto, es económico tanto en su compra como en mantenimiento y consumo. ¿Qué más se puede pedir?

El hecho de que haya denominado este nuevo concepto de vehículo no ha sido más que para dar más énfasis al acertado concepto que Honda os ofrece. En ningún momento he pretendido robarle protagonismo a Honda, ya que todo el mérito es suyo. Además, si a alguno de vosotros se le ocurre otro nombre mejor que defina esta nueva vía, por favor, estamos abiertos a escuchar vuestras opiniones.

CÓMO VA EN…

CIUDAD
No había conducido hasta la fecha ningún vehículo con tanta maniobrabilidad, manejabilidad y seguridad. Los arranques en los semáforos, además de fulgurantes, son cómodos. Hay que adaptarse a la conducción automática cuando el cambio reemprende la marcha a bajas revoluciones. La posición más efectiva es S.

CARRETERA
Gracias a la conducción automática secuencial sin embrague, el conductor sÓlo ha de concentrase en trazar, frenar y acelerar. Hay que corregir el pequeño subviraje con el movimiento del cuerpo por la posición más adelantada del motor. La baja altura del mismo proporciona un gran aplomo y estabilidad.

AUTOPISTA
Es totalmente relajada, permite un buen promedio de marcha a bajas revoluciones que repercuten en el consumo. Además, goza de una estabilidad a alta velocidad como de una gran moto. La protección de la cúpula y la posición neutra de conducción ayudan a hacer kilómetros sin molestias.

SOLO +

  • El control automático del motor pasa por las tres po- siciones esenciales: N (Neu- tral), D (Drive) y S (Sport)
  • Las levas de cambio secuencial son fáciles de accionar y mantienen la marcha en el rango de rpm elegida.
  • La movilidad en espacios cortos sin estar pendientes del embrague facilita mucho las maniobras. El empuje del motor desde cero es gratificante, el C-ABS aumenta la seguridad y la posición de conducción es muy cómoda por la baja altura del asiento, y su situación

SOLO –
Al tacto de frenada delantera le falta un poco más de mordida aunque es suficiente. En los giros deportivos hay que ayudar con el cuerpo al tren delantero para que acabe de girar, hay que estar atento en no abrir el gas de golpe en la reanudación de las aceleraciones, ya que las reducciones son automáticas

 

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