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Prueba SYM Cruisym 300: la nueva joya taiwanesa

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Prueba SYM Cruisym 300

Ya teníamos ganas de poder hacer la prueba del SYM Cruisym 300, la última evolución presentada por la firma taiwanesa. Un scooter con una imagen rompedora, con un cierto estilo deportivo y provisto de un equipamiento que lo convierte en un scooter tremendamente funcional.

Hace 13 años llegaba a nuestro mercado el SYM GTS 250, un scooter con aspecto de GT y con un más que correcto equipamiento, pensado para hacer frente a la dura competencia del sector de aquel momento.

Además de la buena acogida que ofrecía a sus ocupantes, uno de sus puntos fuertes era el motor, extremadamente suave y silencioso. Aun así, y siguiendo en parte la deriva del mercado, SYM decidió en 2010 actualizarlo para convertirlo en el primer 300 de la familia; así llegaba a su catálogo el GTS EVO 300 y, un par de años más tarde, lo haría el actual Joymax 300.

Hoy, y obligado de alguna manera a evolucionar debido a las normativas de emisiones contaminantes actuales, SYM pone en escena este Cruisym 300, que representa el siguiente paso en su gama de GT de media cilindrada.

Así como los GTS han ido evolucionando hasta llegar al Joymax con una cierta similitud estética, el Cruisym rompe con todo al presentarse con unas líneas muy afiladas y angulosas que le proporcionan un cierto aspecto deportivo que le sienta muy bien.

No solo es estética

La mejora estética con respecto al Joymax es notable. El Cruisym 300 es un scooter más bonito y con un nivel de acabados de primera calidad, una línea de diseño que abre la puerta a una nueva generación, que en breve tendrá continuidad con una versión convalidada de 125 c.c.

Prueba SYM Cruisym 300_7

En el cofre podremos dejar un par de cascos integrales. Además, dispone de luz de cortesía y de un pequeño espacio para guardar la documentación.

Eso no le limita para que se haya podido mantener el mismo buen nivel de equipamiento disponible en los Joymax. De hecho, el Cruisym es un scooter que parte, tanto en la parte ciclo como de en la mecánica, de los Joymax.

Se mantiene el enorme espacio bajo el asiento, en el que podremos dejar un par de cascos integrales sin problemas –dispone también de luz de cortesía y de un pequeño espacio reservado para guardar la documentación–.

Frente a las rodillas, en el contraescudo, hallaremos una guantera pequeña aunque equipada con una toma de 12V de tipo mechero y otra de tipo USB. Todavía no podemos hablar de un scooter con luces full led, porque el doble faro está compuesto por dos elipsoidales halógenos de 55 W.

Sin embargo, el resto de las luces del Cruisym sí son de leds. Cabe destacar que la pantalla parabrisas dispone de dos posiciones: una más alta, que podría definirse como la de invierno, y otra más baja o de verano.

Se han reubicado los retrovisores con respecto al Joymax, lo que permite una visión de lo que sucede a nuestra espalda sin estorbos, una mejora que se agradece.

 

Por supuesto, se han mantenido elementos tan funcionales como las estriberas del pasajero abatibles y recubiertas de goma, el característico botón en el manillar de todos los scooters SYM desde el que abrir el asiento y un completo tablier analógico-digital en el que aparece un indicador de caballete lateral extendido y otro para avisarnos de que el cofre está abierto (aunque el estatus de este Cruisym merecería un ordenador de a bordo).

Prueba SYM Cruisym 300_1

Los retrovisores están sujetos a la carrocería y han mejorado su visión con respecto a los que montaba el Joymax. Incluye los intermitentes en su base.

A todo este equipamiento se le tiene que añadir la gama de accesorios, que por el momento consta de manta para las piernas, respaldo para el pasajero y un candado específico.

Eso sí, en esta nueva gama de scooters GT de SYM desaparece el sistema de paro al ralentí, puesto que la marca considera que el ahorro de combustible y el rebaje en las emisiones contaminantes es mínimo.

Potencia controlable

En lo que se refiere al motor, se ha logrado mantener un buen nivel de potencia pese a que ahora entra dentro de las exigencias de la Euro 4. Eso se ha logrado mediante un árbol de levas modificado.

Son 27,3 CV de potencia, aunque los responsables de la firma nos aseguraron que esa cifra es algo conservadora, que en realidad el Cruisym es algo más potente.

El motor es un monocilíndrico de 4T con 278 c.c., SOHC y 4 válvulas, con alimentación por inyección electrónica y una relación automática que busca una buena respuesta sobre todo en la parte alta del cuentarrevoluciones.

 

No es pobre en la entrega inicial, pero nos ha parecido más efectiva a partir de los 80 km/h, ya que a esa velocidad el motor sigue empujando de manera solvente hasta alcanzar los 140 km/h de marcado (aunque si la dejas, se estira todavía más). Por eso decimos que se trata de una potencia muy controlable.

En el momento inicial de dar gas, el motor responde con un empuje más que correcto, para moderarse en su entrega de potencia cuando el régimen ronda la gama media. En la parte alta, como decimos, por encima de los 80 km/h, el motor es una delicia, muy suave y bastante silencioso, aunque esta última no es su mayor virtud.

Prueba SYM Cruisym 300_5

Durante el día de la presentación circulamos con el Cruisym por carreteras de montaña y durante todo el recorrido el comportamiento fue impecable.

En las salidas de las curvas la respuesta era correcta, aunque sin excesos de potencia y, a los pocos metros, cuando la aguja del marcado se acercaba a la velocidad umbral, el motor se notaba lleno y te obligaba a dosificar el giro del acelerador para llegar con la velocidad correcta hasta la siguiente curva.

No necesita más

Aunque se ha mantenido bastante de la parte ciclo del Joymax 300, el Cruisym puede presumir de un mejor equilibrio, puesto que en acción se nota algo más sólido, sobre todo en carreteras de curvas.

La suspensión posterior tal vez resultase algo fofa cuando lo apretamos en las curvas, pero está claro que no es un scooter que te lo compres para ir con el cuchillo entre los dientes. Además, la posibilidad de reglaje en la precarga del muelle puede solucionar parte de esos rebotes que sobrevienen tras un bache.

Sin embargo, desde mi punto de vista, en la posición intermedia la respuesta es muy confortable y solo ajustaría la precarga en el caso de que vayamos a darle al scooter un uso mayoritario con dos personas.

Uno de los puntos fuertes de la parte ciclo es sin duda el sistema de frenada, que no dio signos de flaqueza en toda la jornada de pruebas. Además, dispone de un sistema ABS firmado por Bosch, que hace gala de una efectividad total, que llega solo a dispararse en el momento en el que el neumático empieza chillar.

Prueba SYM Cruisym 300_3

Del chasis ya quedé enamorado cuando probé el Joymax. Es cierto que todavía le falta alcanzar el siguiente estadio dentro del sector. Nos referimos a que la horquilla debería disponer ya de una tija con doble pletina, puesto que algunos de sus rivales, como el Kymco Super Dink 350 y el Yamaha X-Max 300, ya lo hacen. Aun así, las carencias del sistema monopletina de este SYM solo salen a relucir cuando las exigencias dinámicas son altas.

En definitiva, que un scooter totalmente renovado como el Cruisym, que además se ofrece con cinco años de garantía y a un precio de 4.799 euros (seguro incluido el primer año), se nos antoja como una excelente opción para aquellos usuarios que viven en un extrarradio de hasta 40-50 kilómetros y buscan un vehículo para trasladarse cada día al trabajo. Con una gran capacidad de carga y un motor suficiente como para mantener medias de 120 km/h en vías rápidas.

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