Prueba de la BMW R 18: Una americana en Berlín
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Prueba de la BMW R 18: Una americana en Berlín

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Fotografías de: BMW

La BMW R 18 entra por la puerta grande y buena falta le hace, porque sus dimensiones requieren un buen hangar en que reposar sus muchos kilos de metal cromado. La firma germana ha recreado el estilo de las grandes cruiser americanas pero pasándolo por el tamiz de la tradición y la historia de la marca y el resultado ha sido una yanqui nacida en la muy berlinesa factoría de Spandau. Algo así como un perrito caliente con chucrut, aunque bastante más sofisticado y elegante.

De hecho están muy orgullosos de su origen, tanto que han querido dejar muy clara la cuna de la nueva generación boxer estampando en el cuadro de instrumentos de forma muy visible la leyenda “Berlin Built”, toda una declaración de intenciones.

Lo cierto es que la BMW R 18 no especula lo más mínimo con sus formas, antes bien hace gala de su tradición y exhibe abiertamente un diseño claramente inspirado en uno de los modelos icónicos de la marca, la R5 de 1936. La estructura principal basada en un bastidor de tubo triangular inclinado o la adopción de un eje de transmisión cardánico abierto junto con un depósito de gasolina en forma de lágrima, los amplios guardabarros, el acabado en negro con finas líneas blancas y por supuesto y sobre todo, el omnipresente e inconfundible motor boxer.

Estas señas de identidad propias del carácter germano se han unido a una larga batalla, un asiento muy bajo, un manillar casi inabarcable y sobre todo un montón de acero y cromo al más puro estilo USA para dar forma a esta verdadera locomotora berlinesa.

Y todo eso orbitando alrededor del ya mencionado boxer, una mecánica que alcanza su cénit en este modelo. La firma bávara ha creado un bicilíndrico hiperbólico, ha dimensionado la arquitectura de su mecánica más popular hasta alcanzar proporciones estratosféricas; tanto, que se diría que vamos montados directamente sobre él. Y no es una exageración, estamos hablando de una enorme masa metálica de aproximadamente 111 kilos de peso, casi un tercio del total de la moto, un inmenso corazón que late a bajas pulsaciones con una rotundidad incontestable.

 

First Edition

La puesta de largo de la nueva cruiser germana requería además cuidar los detalles y por eso la primera hornada de la BMW R 18 llega bajo la forma de una edición especial, una exclusiva serie de lanzamiento que luce orgullosa la plaquita cromada de First Edition en su asiento, así como un distintivo con ese lema en las placas laterales, detalles cromados repartidos a lo largo y ancho de su anatomía y una decoración en negro con líneas blancas. Su precio también es exclusivo para la ocasión y se fija en 24.590 euros.

Este enorme buque rodante no llega por casualidad, BMW ha estudiado a fondo el contexto del mercado y sabe que en nuestro mercado el segmento de las cruiser representa un pequeño nicho del 9% del total. Poco más de 1.800 unidades a lo largo de 2019 por ejemplo. Puede no parecer mucho, pero es un sector con un alto valor añadido que se dirige a un público muy concreto.

Según la marca estamos hablando de un cliente potencial entre los 35 y los 55 años, con un nivel económico y de estudios alto, alguien que busca algo más que una simple moto y que valora la excelencia, de manera que no tendrá problemas en asumir el coste de este modelo y todo lo que BMW ha orquestado a su alrededor.

Pero centremos ahora la atención en el músculo de la BMW R 18, en esa tremenda presencia metálica que dota de vida y alma a la elegante y sofisticada berlinesa. Porque si bien su apariencia es clásica, casi vintage, en su corazón esconde algunas sorpresas dignas del siglo XXI.

Estamos frente a un inmenso bloque de 1.802 cc que entrega una potencia de 91 CV, cifras importantes pero que quedan eclipsada por las de par motor, nada menos que un unos contundentes 158 Nm a sólo 3.000 vueltas. Un verdadero tractor.

La distribución sigue un esquema OHV con dos árboles de levas y varillas con empujadores que accionan 4 válvulas por cilindro. Los pistones son de aluminio fundido ya que al ser un motor que no sube demasiado de vueltas no ha sido necesario emplear pistones forjados, aunque si se ha recurrido a un cigüeñal con un apoyo central extra. También se ha puesto especial atención al sistema de refrigeración mixto, aire/aceite, que dispone de dos bombas montadas en el mismo eje para accionar el circuito.

Por otra parte, el embrague es monodisco en seco y cuenta con una caja de cambios de seis relaciones que dispone de un amortiguador torsional en previsión de fuertes entregas de par. Pero como nuestra preciosa criatura pesa nada menos que 345 kilos en canal, no sólo requiere empuje para ir hacia delante si no que también requiere una asistencia a la hora de maniobrar a la inversa. Para ello, BMW ha instalado un pequeño motor eléctrico independiente que se encarga de accionar la marcha atrás con sólo girar la palanca que asoma por el costado izquierdo. Una ayuda inestimable.

Otros detalles preciosistas en la BMW R 18 son su transmisión por cardán, una exquisita pieza que se contempla al desnudo y una pareja de escapes cola de pez profusamente cromados.

En cuanto al bastidor, como ya hemos comentado, sigue un esquema similar al de su predecesora R5, un bastidor tubular de acero que envuelve al enorme boxer y que se remata con una estructura envolvente de tubos, también triangular, que ejerce de basculante. En su parte delantera monta una horquilla hidráulica convencional protegida con fundas y en la zaga opta por un monoamortiguador cantilever. Sencillo pero bien ajustado.

Más detalles

Porque en realidad esa es la tónica imperante en esta masiva germana, imagen clásica y sencilla con algunos toques de última tecnología. Detalles que mezclan ambas concepciones como por ejemplo el único reloj que acoge el cuadro de instrumentos, una pieza que es ocupada en su mayor parte por un velocímetro analógico y que en su parte inferior deja espacio para un pequeño cuadro LCD que aloja el ordenador de abordo y el resto de la información.

El depósito de gasolina es otra pieza clave en el diseño, luciendo los logos de la marca en los costados y siendo coronado por un tapón de repostaje cromado y con cerradura pero sin bisagra, de modo que te quedarás con él en la mano cuando tengas que llenar el tanque. El asiento – monoplaza – es ancho y mullido, muy cómodo y el envolvente guardabarros trasero se remata con unos intermitentes que también alojan la luz de posición. En cuanto al faro delantero es una bonita pieza redonda de cerco cromado dotada de luz diurna y sistema adaptativo a curva. Ayer y hoy de la mano.

Igualmente clásicas las ruedas emplean llantas de radios de 19 y 16 pulgadas, buscando los extremos propios en motocicletas de esta naturaleza, en tanto que la frenada se ha confiado a discos delanteros de 300 mm mordidos por pinzas de cuatro pistones que se apoyan en un rotor trasero de similares dimensiones pero con pinza de doble pistón. El esquema es asistido por un ABS integral parcial, es decir, la leva de freno delantera también acciona la pinza trasera, no así el pedal trasero que se limita a controlar únicamente el conjunto posterior.

A todo esto, seguro que te preguntarás cómo se enfrenta uno a semejante bestia de casi 350 kilos, cerca de dos metros y medio de largo y anchísimo manillar. Pues la verdad es que es toda una experiencia, sobre todo cuando te sientas sobre ella y pulsas el arranque. Más vale que la cojas con fuerza porque cuando los cilindros cobran vida, cocean con fuerza y el balanceo es tremendo. Eso sí, una vez engranas primera y sales lentamente todo discurre con enorme suavidad.

Sorprende precisamente por lo bien que se mueve la BMW R 18 a muy bajas vueltas, puedes estirar la primera hasta el infinito y se moverá dulcemente, sin traqueteos ni brusquedades, ideal para ciudad. Ideal… si no hay que maniobrar demasiado ya que en giros muy cerrados para las tallas más bajitas (1,70 m) el manillar queda al limite del alcance de las manos. Es una moto de talla XXL. Menos mal que la marcha atrás nos asiste en situaciones comprometidas ya que intentar mover ese tonelaje a base de piernas es del todo punto imposible a poco que exista un mínimo grado de inclinación en el terreno. Todo un acierto la reversa.

 

Sobre la marcha

Circulando en carretera, la BMW R 18 requiere suavidad, ella imprime su propia ritmo, firme y acompasado. Las marchas han de engranarse a conciencia, sin prisas y sin brusquedades y lo mismo ocurre en las reducciones, lógico cuando tenemos esas enormes cifras de par disponibles. En línea recta y curvas suaves, la berlinesa es aplomada y va sobre raíles, resultando muy cómoda, sin embargo cuando el asfalto comienza a retorcerse, los más de 1.700 mm de distancia entre ejes, el peso y unas estriberas muy bajas provocan continuos roces al inclinar. Algo bastante previsible.

Por cierto las estriberas se han colocado en la única posición posible, puesto que los voluminosos cilindros no ofrecen más opción y eso provoca que los pies queden justo bajo ellos, limitando algo su movimiento.

Las suspensiones resultan bastante confortables y no ceden demasiado en frenadas y aceleraciones, aunque a la hora de absorber irregularidades, el amortiguador trasero responde de forma ligeramente seca. Y por lo que a la frenada respecta, es algo justa para tanto peso, aunque se cuenta con el importante factor del freno motor que en este caso ayuda mucho.

Un último apunte. La BMW R 18 cuenta con tres modos de conducción, el clásico Rain de respuesta más suave, y dos más muy en consonancia con la naturaleza del modelo; el Roll que ofrece la respuesta más equilibrada entre aceleración y control de tracción y el Rock, de tacto más directo y una intervención más permisiva del control de tracción. En la práctica la diferencia más notable se encuentra entre el Roll y el Rock. El primero ideal para una conducción normal y el segundo por si te apetece jugar a los dragster…

Y para ofrecer un menú completo a los amantes del custom, perdón, cruiser, BMW ofrece un abanico inmenso de posibilidades para personalizar esta boxer cromada. Desde un sinfin de piezas que incluyen manillares, escapes Vance&Hines, asientos Mustang, llantas Roland Sands y un largo etcétera más hasta alcanzar, según la propia BMW asegura, un total de 40 combinaciones diferentes de la R18. Además de un catálogo de accesorios e indumentaria para los riders de la marca.

Vamos, que sólo te queda sentarte con calma e ir escogiendo cuál será tu BMW R 18 ideal. ¿Te apuntas a la moda americana made in Berlín?

Lo que más nos gusta y lo que menos…

Solo+: Estetica muy cuidada, calidad premium y un motor tremendamente suave en marcha y cargado de sensaciones.

Solo-: Un peso y un tamaño que intimidan a los menos corpulentos, además de una dinámica que penaliza en curvas.

Ficha técnica de la BMW R 18

Motor tipo:                           2 cilindros boxer 4T aire/aceite OHV 8V

Diámetro x carrera:             107,1 x 100 mm

Cilindrada:                           1.802 c.c.

Potencia máxima:                91 CV a 4.750 rpm

Par motor máximo:             158 Nm a 3.000 rpm

Alimentación:                       Inyección electrónica BMS-O

Emisiones de CO2:              129 g/km

Cambio:                                6 velocidades

Embrague:                            Hidráulico, monodisco en seco

Transmisión secundaria:     Eje cardánico

Tipo chasis:                            Doble cuna en tubo de acero

Geometría de dirección:      57,3° y 150 mm

Basculante:                             Estructura envolvente triangular en tubo de acero

Suspensión delantera:         Horquilla hidráulica de 49 mm con 120 mm de recorrido

Suspensión posterior:          Amortiguador Cantilever ajustable en precarga, 90 mm de recorrido

Freno delantero:                  2 discos de 300 mm con pinzas de 4 pistones y ABS Integral parcial

Freno trasero:                      Disco de 300 mm con pinza doble pistón y ABS

Neumáticos:                          120/70-19 y 180/65-16

Distancia ejes:                      1.731 mm

Altura asiento:                     690 mm

Peso -llenos-:                         345 kg

Depósito:                               16 l

Consumo medio:                  5,6 l/100 km

Autonomía teórica:              285 km

Garantía oficial:                   3 años

Importador:                          BMW Motorrad Ibérica

Más información en la web de la marca.

Contacto:                              900100482

 

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