Probamos la nueva BMW 650 GT: más que un gran turismo
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Probamos la nueva BMW 650 GT: más que un gran turismo

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El nuevo C 650 GT es el tapado de la nueva familia de maxiscooters de BMW. Todo el protagonismo se lo está llevando su hermano, el C 600 Sport, que está llamado a intentar destronar al Yamaha T-Max 530. Pero a la sombra de su bro y sin hacer mucho ruido, el seis y medio va a dar más guerra de lo que muchos se piensan.

Durante la presentación internacional a la prensa que se llevó a cabo en Madrid a principios de marzo, muchos de nosotros nos volvimos a casa con la impresión de que el bueno de verdad era el GT y no el Sport. Recuerdo de haberlo comentado con Hendrik von Kuenheim (-ahora- ex director general de BMW Motorrad), so pena de ser tildado de irreverente o poco ducho en el tema, y cuál fue la sorpresa cuando el directivo alemán dijo tener la misma opinión. Y el reportaje que estás leyendo ahora mismo no hace sino refrendar nuestra primera sensación. Pero dejémonos de comparar entre hermanos y vamos a centrarnos en el protagonista del reportaje.

Touring a escala

A nadie se le escapa que estéticamente BMW se ha inspirado en la R 1200 RT, uno de sus modelos ruteros más emblemáticos. El frontal es generoso en dimensiones, detalle que incide directamente en la protección aerodinámica, como veremos más adelante. En este sentido cabe destacar la pantalla derivabrisas con regulación eléctrica y que podremos ajustar a través de un botón situado en la piña izquierda. También en la parte inferior de la pantalla encontramos unos prácticos deflectores para desviar el aire de las manos. El grupo óptico está formado por dos faros, aunque trabajan de forma independiente.

Sentados a su grupa, lo primero que nos llamó la atención fue el tamaño de los espejos retrovisores: son grandes, fáciles de regular y ofrecen una excelente visibilidad, detalle este pocas veces cuidado por los fabricantes. Una vez damos la llave de contacto, un completo cuadro de instrumentos totalmente digital cobra vida, y esta vez BMW ofrece un práctico ordenador de a bordo de serie; no le falta detalle desde el consumo, velocidad media, temperatura ambiente… Aunque puestos a mejorar, podrían intercambiar el tamaño del indicador de nivel de combustible y del tacómetro porque los segmentos del nivel de gasofa son demasiado grandes y los del cuentarrevoluciones tan pequeños, que en marcha pierdes demasiado tiempo para verlos. Ya sabemos que el régimen en un scooter igual no es tan importante, pero ya que lo tienes, mejor verlo bien, ¿no?

Como maxiscooter no podemos olvidarnos de detalles tan importantes como la capacidad de carga. Y en este sentido, el C 650 GT aprueba con nota. Bajo el asiento, que se abre desde el propio contacto, podremos guardar dos cascos integrales y sin tener que utilizar la ingeniosa solución del fuelle como en el Sport. Además cuenta con dos guanteras, aunque ambas sin llaves (¿llegará una con llave en la próxima generación…?). Vamos a seguir con detalles prácticos antes de ver cómo va. Y como detalles prácticos nos referimos a la presencia de caballete central y lateral, porque cuando ponemos el lateral se acciona el bombín de la pinza trasera a modo de freno de estacionamiento; ¡qué lástima que no tenga un freno de mano como otro modelos de la competencia!

Brooom, brooommm…

Seguimos sentados, pero ahora, con los retros bien colocados, toca ponerlo en marcha y empezar a ‘probar’. El motor suena algo ronco, como el de su hermano, y todo un preludio de lo que está por llegar. ¡Pero qué cómodo es este maxiscooter! ¿No os lo habíamos dicho ya? Vas sentado como en el sofá de casa, con la espalda apoyada a un pequeño respaldo lumbar y con mucho espacio para las piernas y para los pies. El manillar es más alto que en el Sport y dibuja una posición de conducción más GT, como no podía ser de otra manera. También la altura del asiento y su mullido cambia, todo en aras de potenciar la sensación de confort tanto en desplazamientos cortos como en trayectos de largo recorrido.

El motor gustó, y mucho. La salida es enérgica, pero los 60 CV jamás se te van a desbocar. Abriendo a fondo en parado no pierdes tracción, como podría pasar con otros modelos. Y hasta unos 60 km/h acelera como uno más, del montón, sin grandes estridencias. Pero pasada esa barrera, el bicilíndrico se cabrea y si mantienes el gas a fondo, le sacas las pegatas a todo lo que encuentras por tu paso. Y lo mejor de todo es que es un GT con una imagen más bien conservadora, donde sólo se permite alguna licencia como los retrovisores con los intermitentes integrados.

Pero volvamos a la realidad, porque el GT no ha sido pensado para ir de carreras (y cuando ves que el consumo medio llega a marcar los 9 litros cada 100 kilómetros, te relajas…). Por la ciudad se mueve bastante bien por pesar más de 260 kilos. Sólo en parado notaremos el peso, y hacer pie sin problemas nos ayudará a la hora de maniobrar. Al aparcar, los caballetes representan un contrapunto porque el lateral es cómodo y práctico, mientras que subirlo al central no siempre resulta fácil. Una vez en movimiento, los kilos desaparecen por arte de magia y sorprende gratamente por la capacidad que tiene para meterte entre los coches; no es tan voluminoso como parece.

En vías rápidas es un paradigma de confort al poder estirar las piernas a nuestro antojo, bien protegidos por la pantalla y conduciendo desde una posición muy natural. Pero será por carretera donde descubramos que es más que un GT.

El seis y medio se muestra ágil en los cambios de dirección y muy estable en todo tipo de curvas. Y como hemos dicho antes, el motor es un tiro y nos llevará hasta los 180 km/h de velocidad máxima según el marcador. Además, el consumo medio se sitúa por debajo de los 6 litros cada 100 kilómetros si no te pasas dando al mango. La suspensión trabaja bien, con un buen compromiso entre deportividad y confort, y el amortiguador trasero resulta bastante progresivo a pesar de su disposición longitudinal, incluso con compañía, porque el pasajero también viajará de lujo.

No obstante, BMW tiene el reto de mejorar la frenada para la próxima generación de su maxiscooter. El C 650 GT frena bien y dispone de ABS de serie, pero podría frenar mejor, le falta algo de mordiente para estar a la altura de sus rivales. En todo el artículo no hemos hecho referencia, pero al Suzuki Burgman 650 le ha salido un duro competidor, porque el C 650 GT es más que un gran turismo. Y ya ni entremos en toda la gama de accesorios BMW, como la luz diurna de leds, los puños y el asiento con calefacción, maletas…

Prueba publicada en la revista Solo Moto nº1890.
Si quieres el número puedes pedirlo a nuestro departamento de suscripciones.  

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