Primera toma de contacto con la Vespa Primavera 125
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Primera toma de contacto con la Vespa Primavera 125

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Desde que en 1996 naciera la primera Vespa con motor automático de 4T (Vespa ET4 125), muchos nos preguntábamos cuando podríamos ver, de nuevo, una versión modernizada de la que es, sin duda, uno de los modelos que más cariño y alabanzas ha despertado desde su lanzamiento en 1968. La verdad es que la espera ha sido larga, muchos modelos y versiones han tenido que pasar hasta que, por fin, pudimos ver por primera vez la nueva Vespa Primavera 125 en la pasada edición del Eicma de Milán.

Lo mejor de todo es que, a escasas fechas de la cita italiana, Vespa ya tenía prevista su presentación oficial a la prensa internacional en la ciudad de Barcelona, un dato sorprendente, sin duda, pues por primera vez en mucho tiempo, la firma del grupo Piaggio no escogía Roma como escenario de su presentación.

Lo cierto es que el lanzamiento de la Primavera ha sido todo un acontecimiento. En ella, los diseñadores italianos han dado lo mejor de sí; de hecho, no nos tiembla la voz al afirmar que, con permiso de la exuberante Vespa 946 (su mentora en cierto modo), la Primavera es la Vespa más bonita, elegante, mejor acabada y con un funcionamiento más destacable de todas las que hemos probado.

En directo es espectacular, y no por ser un scooter imponente, ya que, como antaño, se han reducido sus cotas a un tamaño ideal para la ciudad, sino por su elegancia y presencia. El nivel de detalle es altísimo, puntos como el piloto posterior por leds, la afilada parte posterior de los cófanos, la limpieza de formas del escudo anterior (la carrocería es completamente nueva) o los remates cromados otorgan a la Primavera una merecida fama de scooter de gama alta. Se ha cuidado hasta el último aspecto externo; el asiento, por ejemplo, recibe unas formas más acogedoras y, al mismo tiempo, se ha tapizado con un buen gusto exquisito. Igualmente, la zona central, justo en la zona de la plataforma, ha ganado en espacio y el túnel es ahora más plano para que podamos apoyar objetos con mayor comodidad. Hasta detalles como los puños y las piñas que los acompañan se han cuidado con mucho cariño, al ofrecer una imagen de calidad y una ergonomía mucho mejor de lo que hemos visto en sus predecesoras, las LX.

La Primavera es un scooter distinto, no hay duda, y aunque moderno, se mantienen impolutos los signos de identidad de la firma y se hacen claros guiños a sus antepasados. Una clara muestra es el cuadro de instrumentos, moderno en cuanto a equipamiento e iluminación se refiere, pero con un estilo vintage subyacente que lo hace muy atractivo. Tampoco, como de costumbre, se puede dejar de lado su faceta funcional; puede que impere el diseño en la creación de una Vespa, pero lo que es innegable es que, básicamente, se trata de un scooter, y, como tal, la faceta funcional ha de ser fuerte. De este modo, también encontraremos en la Primavera todos los lujos a los que estamos acostumbrados, como unos preciosos intermitentes (los anteriores integran las luces de posición de led), el cofre bajo el asiento para un casco integral, una amplia guantera con cerradura, gancho portabolsas o un caballete central que, gracias a su gran facilidad de colocación, hace innecesaria la adopción de un caballete lateral.

Tecnológicamente también es un scooter que está a la altura de las circunstancias, pues salvo en el aspecto mecánico (existirán tres versiones: 125 4T y 50 de 4T/2T), todo, completamente todo, es nuevo.

Chasis de chapa
El chasis, por supuesto un monocasco autoportante de chapa estampada, ha aumentado en rigidez sin comprometer el peso total del scooter. También se ha mejorado el comportamiento de la dirección a través de una nueva horquilla monobrazo por bieletas con anclajes reforzados, el anclaje del motor (mediante dos puntos) ahora dispone de silentblocks que minimizan notablemente las vibraciones y hasta la batería se ha desplazado hacia la plataforma para una mayor accesibilidad mecánica, centrar masas y, de paso, aumentar la capacidad del cofre.

La unidad probada fue la 125, en este caso dotada con el conocido monocilíndrico SOHC 3V refrigerado por aire. A pesar de su aparente sencillez, una vez más, demostró un comportamiento espectacular, con una respuesta inmediata y, sobre todo, una finura de funcionamiento impecable.

Aunque combina un freno delantero de disco de 200 mm y un tambor trasero de 140 mm, la frenada es muy potente y dosificable

En conjunto, la Primavera se muestra un scooter sumamente equilibrado, y aunque su apuesta en cuanto a llantas se mantiene en las 11 pulgadas, su buen reparto de pesos, unas suspensiones de corto recorrido y el nuevo bastidor le permiten alcanzar un equilibrado compromiso entre la agilidad y maniobrabilidad innata en las Vespa y la consistente estabilidad necesaria para nuestra seguridad.

Por último, la frenada se confía una vez más a un freno de disco de 200 mm en el eje anterior (la pinza es de doble pistón) y, detrás, a un tambor de generoso diámetro (140 mm), que demostraron su gran efectividad durante todo el período de pruebas. La versión con ABS, de momento, no está disponible.

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