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Nos subimos a la Volta BCN: una eléctrica para divertirse

Tras conocer los planes industriales de Volta y visitar las instalaciones donde los están llevando a cabo, es hora de contaros las impresiones que nos causaron sus primeros prototipos, que nos dejaron probar en un recorrido de unos 30 kilómetros por carreteras ampurdanesas.

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En primer lugar hay que hacer varias consideraciones relacionadas con el hecho de que las motos sobre las que nos montamos no eran más que prototipos, con 7.000 y 9.000 kilómetros a sus espaldas; eso sí, con todo lo que implica ser una primera versión beta de un proyecto que nace desde cero. Con los plásticos realizados en moldes de silicona y muchos de los componentes provisionales, son los modelos que ingenieros, diseñadores y probadores de Volta han usado para detectar y corregir errores, pulir detalles y acabar de configurar los modelos definitivos que se empezarán a producir después del verano.

Así pues, todavía no hay que tenerles en cuenta pequeños fallos, como las excesivas vibraciones del portamatrículas, la visión parcial del cuadro de instrumentos o un cableado excesivamente visible, que tenían perfectamente detectados y, según nos aseguraron, corregidos para las versiones de serie que saldrán de su planta de Figueres después del verano.

De hecho, tras probar los prototipos, visitamos su centro de diseño en Barcelona, donde seguían trabajando en modelos 3D para pulir estos y otros aspectos. El Battery Pack, por ejemplo, se está rediseñando para que incorpore un aleteado que facilite la disipación de calor y para que tenga una función estructural junto con el chasis; se está trabajando en una reubicación del motor en el eje de basculante que permita minimizar los esfuerzos de la correa de transmisión, y se está mejorando la tapa que cierra el cofre, situado en el lugar que ocuparía el depósito, para facilitar más la entrada de un casco integral.

En marcha
Dicho esto, nos montamos en la Volta BCN para empezar a tener las primeras sensaciones. En cuanto a ciclo, funciona realmente como una moto, con un centro de gravedad bajo que la hace muy manejable, con unas suspensiones que trabajan más que correctamente y con un chasis que da la confianza suficiente para empezar a tomar las curvas con alegría. En el apartado de frenada encontramos la gran diferencia respecto a lo que estamos acostumbrados, a menos que sólo montemos en scooter. El pie no debe trabajar en las Volta, pues monta palancas de freno para accionar la pinza del delantero con la mano derecha, como es habitual, y la del trasero con la izquierda.

De modo que dinámicamente las Volta se portan verdaderamente como una moto de unos 250 cc, ya que su motor, a pesar de tener una potencia nominal de 15 CV que permitirá que el modelo se homologue para el permiso A1, tiene un pico de potencia de 35 CV que transmite sensaciones de moto mayor.

Volta BCN

El primero de los objetivos de Marc Barceló, que fundó Volta porque no veía en el mercado ninguna eléctrica que le transmitiese sensaciones de moto, está, pues, cumplido. El segundo objetivo era que, además de conducirse como una moto, fuera atractiva para desmarcarse de una de las características que la gente suele asociar a las motos eléctricas: son feas. Aquí dejo que cada uno de vosotros juzgue por las fotos, pero a mi criterio el segundo objetivo está también, y sobradamente, cumplido. Para ello ha contado con la entrada de sus socios de Anima, una empresa de diseño industrial, rara avis en nuestro país, dirigida por Joan Sabata, lector de Solo Moto desde que era niño, y por Diego Quiroga, que tenía su reluciente Ducati Streetfighter aparcada enfrente de la oficina. Ellos han sido y son los encargados de dirigir al equipo que está puliendo las formas de las Volta.

Ahora falta que la autonomía de 70 km de las Volta BCN sea suficiente para sus potenciales usuarios y que su precio de unos 7.000 euros, que se quedarán en algo menos una vez le sumemos el IVA y le restemos las ayudas del gobierno a las eléctricas, no sea demasiado alto.

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Respecto a la autonomía, hay que decir que la Volta BCN tendrá tres modos de uso, Eco (8 CV), City (15 CV) y Sport (35 CV), con lo que la cantidad de kilómetros que podemos hacer con una carga puede aumentar en modo Eco, disminuir en modo Sport, y si vamos buscando constantemente los 35 CV. Para cargar las baterías de polímeros de litio de 3 kW/h hacen falta tres horas, aunque con dos ya tendremos disponible el 95 % de la carga.

Presentación publicada en la revista Solo Moto nº1885
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