Nos despedimos de un gran campeón, Stoner. Ahora Australia necesita una nueva referencia
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Nos despedimos de un gran campeón, Stoner. Ahora Australia necesita una nueva referencia

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Otras veces ya lo hemos visto: la hegemonía de un piloto sobre sus compatriotas en ocasiones termina siendo perjudicial. En España, durante años, todo se volcó en manos de Ángel Nieto, poniendo a su disposición todos los medios disponibles, y fue muy difícil para otros pilotos demostrar su capacidad; en Italia, la superioridad de Valentino Rossi ha eclipsado al resto de los pilotos italianos, hasta el punto de que la primera potencia del motociclismo deportivo durante décadas resulta irreconocible; y en Australia, ¿dónde están los pilotos australianos?, ¿quién sigue los pasos de Casey Stoner? Con su retirada nos quedaremos con muy pocos pilotos australianos en MotoGP, y no porque Stoner haya concentrado sobre sí todos los medios o la atención. Simplemente, porque son pocos los que se han atrevido a dar los pasos que Stoner dio en su día.

Todos sabemos cómo llegó Casey a Europa, la determinación con la que Colin Stoner puso a la venta todas sus propiedades para viajar a Gran Bretaña e iniciar una nueva vida, con fe ciega en el talento de su hijo, siguiendo la antigua tradición de los colonial riders de los años cincuenta y sesenta, que se embarcaron en la aventura del Mundial tomando el camino de Europa sin billete de vuelta. Aquellos pilotos llegados de Australia, Nueva Zelanda, Rodesia o Suráfrica, como Ray Amm, Rod Coleman, Keith Campell, Ken Kavanagh, Paddy Driver, Jim Redman, Gary Hocking, Bob Brown, Tom Phillis… todos ellos soldados de fortuna allá donde hubiera una oportunidad de gloria, con cualquier montura y en cualquier carrera. Todos ellos gente dura que conocía la verdad de las carreras, la que impone el crono: “Sólo vales lo que vale tu última carrera”, como dijo un día el mítico Mike Hailwood.

Esta vara de medir es la que se impuso el propio Stoner, y la que ha regido su periplo de once temporadas en los GGPP que está a punto de concluir. La retirada de Casey Stoner aleja al motociclismo australiano de MotoGP, y no por falta de talento o ambición, porque son muchos los jóvenes pilotos australianos que se levantan cada mañana soñando con ser el nuevo Stoner, siguiendo la ancestral tradición australiana en los GGPP, tan antigua como el campeonato. Pero no resulta nada fácil para un australiano llegar al Mundial, nunca lo ha sido y nunca lo será.

El año pasado tuve la oportunidad de preguntarle a Stoner por su rápida progresión en el Mundial, y si habría tenido el mismo resultado de no haber pasado por Europa y haberse iniciado en la velocidad en Australia.
Como era de esperar, Stoner respondió con su determinación y seguridad habitual: “Por supuesto que habría llegado, pero lo que no sé es si habría llegado tan rápido al campeonato como lo hice. Llegué al Mundial con un equipo muy competitivo. Habría sido más difícil, pero estoy convencido de que sin pasar por Europa también habría llegado a alcanzar el mismo nivel, pero quizás no de una forma tan rápida como lo hice”, me dijo Stoner.

Casey nos da una de las claves del porqué no hay más australianos en los GGPP. Más allá del talento o el camino que se tome, resulta fundamental el lugar donde se aterrice. Stoner llegó bien encaminado, estrenándose en la Aprilia Superteen Challenge británica, donde se fogueó con gente como Chaz Davies y Leon Camier, que fueron sus compinches en el paddock durante sus primeros años en los GGPP. Y cuando asomó por el CEV, su talento natural no se le escapó a Alberto Puig, así que terminó, afortunadamente para él, bajo el paraguas del gran proyecto motociclista que patrocinaba Movistar hace algo más de una década. Fue fundamental y marcó la diferencia.

Otras Vías
Con el resurgir australiano en los GGPP de los años ochenta, personalizado primero en la figura de Wayne Gardner, y amplificado con Mick Doohan, se abría también dos vías al motociclismo de las Antípodas, siempre caracterizado por su empeño en las motos de gran cilindrada. A los éxitos de éstos en el Mundial de 500, habría que sumar casi de forma simultánea los conseguidos en SBK, donde empezaron a darse a conocer pilotos como Rob Phillis, Troy Corser, Anthony Gobert, Troy Bayliss y Chris Vermeulen, o los neozelandeses Aaron Slight y Simon Crafar. 

La vía SBK terminó siendo una alternativa para pilotos curtidos, experimentados ya en las motos de gran cilindrada, y es por ahí por donde ha habido más presencia australiana. De hecho, aparte de Stoner y antes que él, el único australiano que ha llegado a despuntar en categorías inferiores ha sido Garry McCoy, pero con una trayectoria ciertamente peculiar, porque donde realmente eclosionó fue en 500, pero sin llegar a ser un aspirante al título.

Pero después de Stoner, los australianos que han llegado a los GGPP no han alcanzado su nivel. De hecho, hay un preocupante descenso en el número de australianos presentes en el campeonato, que nunca han sido muchos pero sí bien clasificados. A parte de Stoner, actualmente sólo hay tres australianos más en el campeonato: los jóvenes Jack Miller y Arthur Sissis en Moto3, y el experimentado Anthony West en Moto2.

Los primeros tienen un mundo de oportunidades por delante si las saben aprovechar y si toman el camino acertado, algo que no siempre está en sus manos. Mientras que West parece estar de vuelta de todo. Sin embargo, el pasado fin de semana en Australia, Sissis y West demostraron que tienen capacidad para pelear por el podio, y se convirtieron en los perfectos teloneros para el festival “aussie” que Stoner remató con su sexta victoria consecutiva en Phillip Island.

Sissis se convierte así en la excepción de la nueva generación Australia, gracias a que ha intentado seguir las huellas de Stoner. Como vemos, Australia sigue exportando talentos desde las Antípodas, aunque ahora la mayoría se encamina directamente a las categorías básicas del Mundial de SBK: la European Junior Cup y, sobre todo el Europeo de Superstock 600, donde se encuentra una pequeña colonia de australianos. Aunque en estos momentos el representante más destacado del motociclismo australiano se halle en Superstock 1000, Bryan Staring, cuarto clasificado final y ganador de tres carreras. Sin embargo, a sus 25 años es difícil que encamine ya su carrera en otra dirección que no sea SBK, aunque ni siquiera tiene una oferta clara para dar el salto de categoría. 

Hay media docena de australianos de entre 16 y 22 años en estas categorías, pero ninguno de ellos ha logrado despuntar con un gran resultado final. El año pasado, Jay Metcher -que ya tiene 22 años- ganó el Europeo de Superstock 600, y Matt Davies la European Junior Cup (EJC), pero al subir al siguiente escalón, las cosas han sido bien diferentes: Metcher ha sido 14º en el Mundial de Supersport, y Davies, 18º en Superstock 600. Metcher, después de iniciarse en 125 en Australia -llegó a ser wild-card en 2008-, puso rumbo a Europa corriendo en el Campeonato Alemán de SBK y el Europeo de Superstock 600.

Matt Davies parecía haber seguido los pasos de Stoner. Llegó a Europa tras haber sido segundo en el campeonato Metrakit 80 de Australia en 2009 y haber participado en el CEV y en el Campeonato Británico en 2010, al optar por la EJC en 2011, donde se impuso, lo que le permitió ganarse una plaza en el Europeo de Superstock 2012 a lomos de la Kawasaki de Go Eleven, que precisamente no es la moto más competitiva de la categoría, lo que supone dar un paso atrás para un piloto que está en plena progresión. Y ése es el problema de estos pilotos.

Adrian Nestorovic, Corey Snowsill, Matt Davies y Mike Jones han corrido esta temporada en Superstock 600, pero se enfrentan a una categoría muy básica en la que difícilmente se progresa si no se cuenta con los medios adecuados. En Australia hablan maravillas de Snowsill, pero su trayectoria no es equiparable a la de Stoner. A su edad, Casey ya estaba en un equipo puntero del Mundial de 250 (LCR) y llevaba un par de años de experiencia en Europa, en Gran Bretaña y el CEV, ganando carreras. Nestorovic ha sido el mejor australiano del campeonato, quinto a final de temporada, pero sólo logró un podio en Portimão. Davies, Snowsill y Jones, que se incorporó al final del campeonato, han tenido resultados mucho más discretos. Y en la European Junior Cup, el joven Giuseppe Scarcella -australiano de orígenes italianos- tampoco destacó especialmente.

Los pilotos que corren en Superstock 600 participan en un campeonato en el que se hacen muy pocos kilómetros al año, con unas carreras muy competidas, es cierto, pero hay una notable diferencia entre los punteros, que cuentan con equipos muy profesionales y competitivos, y el resto, y eso reduce la progresión.

El motociclismo australiano necesita nuevos talentos que impacten en la competición mundial, como sucedió en su día con Mat Mladin, que de un año para otro pasó de disputar carreras de resistencia y SBK en Australia a ser el número dos de Cagiva en el Mundial de 500. Fue un salto, a todas luces, precipitado, y Mladin pasó sin pena ni gloria por el campeonato, para terminar haciendo su carrera en el campeonato AMA, pero fue como un destello de magia.

Desde que Stoner llegó al Mundial en 2002 nadie ha vuelto a tener una entrada semejante, y resulta difícil encontrar un australiano con semejante proyección. En la actualidad no existe esa figura que destaque, ya sea en MotoGP o en SBK. Australia necesita una nueva referencia y no parece fácil que aparezca.

 

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