Nandu Jubany, una estrella Michelin en el Dakar
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Nandu Jubany, una estrella Michelin en el Dakar

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Nando Jubany es uno de los mejores co­cineros que tenemos en nuestro país. Lo hemos corroborado varias veces, incluso con un simple pantumaca con jamón que se des­hace en la boca. Es un espectáculo verle trabajar, pero… ahora mismo el chef catalán es noticia por un proyecto que tiene entre esas geniales manos de las que salen exquisitos y creativos platos.

Del 1 al 7 de abril participó en el Abu Dhabi Desert Challenge, la primera prueba del Campeonato del Mundo FIM de Cross Country Rallys con un solo objetivo: terminar la carrera para poder acceder a tener un palmarés que le permita correr en el Dakar 2017.

Solo Moto: ¿Correr el Dakar para disfrutar? ¿Correr para saciar las ganas de gasolina? ¿O para cumplir un sueño?

Nundu Jubany: ¡Hace muchos años que veo el Dakar desde casa por televisión! Arcarons, Roma, Coma… Soy amigo de todos ellos, y cuando Nani ganó su primer Dakar –como es un carpanta–, le llevé un bocadillo de dos metros cuando llegó al aeropuer­to de Barcelona. Lo celebramos mucho. Y desde entonces que el gusanillo se va haciendo mayor cada año. Ahora ha llegado el momento.

SM: ¿El Dakar no es incompatible con tu nego­cio en la cocina?

NJ: Mira, en eso, tengo suerte porque me coincide con mis vacaciones. Para esas épocas, siempre estoy fuera, buscando Internet para seguir el Dakar…

SM: La intención es la de ir a acabar, entien­do…

NJ: Sí. Pero… es que, con todo lo que he hecho en mi vida, lo de ir a acabar no está en mi diccio­nario. Hace 10 años quizás no hubiera ido a acabar solamente… pero ahora tengo de­masiada responsabilidad. Aunque me gusta dar gas, ir deprisa, también sé que aquí no pasamos de 80 km/h, y que en el desierto pasaremos a los más de 100 km/h.

Trabajo todo el día y tengo que buscar los hue­cos para entrenar en moto, en bici, en el gimna­sio… En quince días no se gana todo lo que no has hecho antes, pero como quiero ir a acabar, me lo tomaré con calma.

SM: ¿Cuál fue el primer paso cuando tuviste claro que querías correr el Dakar?

NJ: Lo primero que hice fue llamar a Nani (Roma). Cuando él vio que lo tenía claro y que no podía convencerme de dar media vuelta, me ayudó con todo lo que desconocía. Me aconsejó llevar una KTM con asistencia del equipo polaco…

SM: ¿Qué patrocinadores lleva tu equipo?

NJ: Ah, cuando preparas el proyecto, y como cata­lán, piensas: ¿cuánto me va a costar esta historia?. ¿Quién lo pagará? ¿Qué patrocinadores? Pero no. Este sería el plan D o F… Mira, recientemente hici­mos un anuncio para Banco Sabadell y pensé que quizás podríamos planteárselo para que nos apo­yaran. Les enseñamos un dossier, pero acabamos pensando que era un proyecto muy serio para que alguien se lo llevara. Entonces decidimos que lo sacaríamos adelante nosotros mismos.

SM: ¿Sin patrocinadores?

NJ: Así es. Al contrario de lo normal, buscamos a alguien a quien podamos ayudar. Nosotros lo asu­mimos como un acto de publicidad. Unos amigos a los que conozco bien tienen una hija, Ariadna –Ari– que tuvo leucemia con 13 años. La trataron y pareció ir bien hasta que, a los 18 años, recayó. Había que hacerle un trasplante de médula. Mira­ron alternativas al trasplante y la quimio porque es un tratamiento muy invasivo para el cuerpo y ellos lo pasan mal. Buscando, encontraron un tra­tamiento en Estados Unidos, aunque era muy caro: 1 millón de dólares por paciente. Vieron que si se podía importar, mejoraría mucho las condiciones de los enfermos y empezaron a hablar con el Hos­pital Clínic de Barcelona para traerlo. Pero había problemas de competencias por patentes. Àngela, su madre, removió cielo y tierra para poder traer esta medicación aquí y, finalmente, con 1 millón de dólares conseguirán tratamiento para que a los enfermos les cueste sólo 10.000 €. Es el proyec­to ARI (Assistència Recerca Intensiva / Asistencia Investigación Intensiva). Es el proyecto final de carrera que hizo Ariadna, que consistía en todo un sistema para recaudar fondos para sufragar este tratamiento.

SM: Este es un proyecto muy reciente…

NJ: Sí, hará cosas de dos meses. Han hecho varias movidas como un concierto de Love of Lesbian en la sala Luz de Gas de Barcelona. Todo el dinero recaudado va directamente al Hospital Clínic de Barcelona para que puedan hacer una vida más próxima a la real, sin quimio ni ningún tipo de tra­tamiento invasivo: es el tratamiento CART.

SM: Y tú corres con la camiseta de ARI.

NJ: Les dije: yo quiero hacer el Dakar. ¿Qué os pa­rece si corro para el Proyecto ARI y toda la gente que quiera colaborar lo destinamos a la Funda­ción contra la Leucemia del Hospital Clínico? Hay muchos que me quieren ayudar y a través de la fundación es posible hacerlo. Es un proyecto muy estimulante y yo le pongo muchas ganas.

SM: Proyecto ARI. ¡Mójate!

NJ: Voy a hacer que todos se mojen en este proyecto tan bonito. Desde Laia Sanz hasta Álex Márquez, Nani Roma, Jorge Lorenzo… Todos los que nos rodean siempre están dispuestos a ayudar y co­laborar.

SM: Cuéntame cómo lo vas a hacer para correr el Dakar.

NJ: Llamé a Marc Coma y me dijo que tenía que pre­sentar el currículo. Mi palmarés no es extraordina­rio, pero quedé segundo dos años en el Memorial, tras Xavi Galindo. Fui campeón de Catalunya y campeón de España de enduro júnior 250… Pero de eso hace tiempo, y también corrí y acabé los Seis Días de Enduro en 2001, en Brive la Gaillarde, Francia.

Ahora voy en moto… pero con los amigos… Coma me dijo que lo mejor sería ir a correr el Mer­zouga. Pero por fechas me iba fatal porque tenía un montón de actos: bodas, bautizos, celebracio­nes, eventos… ¿No se puede cambiar de día?, le dije (risas). Me comentó que podía correr en Abu Dhabi, pero quedaba menos de un mes para pre­pararme. Con 90 kg y sin entreno… Llamé a Jordi Viladoms para que me ayudara. Le dije: tengo seis días para aprender. Con él he hecho un par de entrenamientos de road-book, que no lo conocía, y uno en moto hasta ahora. Ha sido complicado, pero entenderlo es muy importante, y creo que no voy mal.

SM: ¿Qué dicen tus amigos cocineros de que montes en moto?

NJ: Cuando les digo a mis colegas que voy a hacer el Dakar, muchos no se lo creen, pero cuando ven que va en serio, me dicen: “Yo quiero venir, quiero acompañarte”. Hay muchos cocineros, como Carles Gaig, Carlos Abellán… que me dicen que les gus­taría estar allí. Haremos ruido con el Proyecto ARI.

SM: No eres el primer cocinero que se implica en tema de motos, Arguiñano tiene su pro­pia escudería, pero sí el primero que pasa de los fogones a la pista. Quieres correr, sobre todo, el Dakar.

NJ: Yo… pues me llevaré un fogón por si me quedo hasta tarde en las dunas, para poder sobrevivir… (risas).

SM: En lugar de las barritas… ¿Qué te llevarás tú en la mochila?

NJ: Un fogón para poder hacer carne a la brasa: unas butifarras, un tomate y un arenque… (más risas).

SM: ¿Un buen consejo que te han dado para preparar esta carrera?

NJ: Jordi Viladoms me ha dicho que, mientras des gas, no se debe mirar el road-book. Y esto lo he hecho desde el minuto 0. Tengo la suerte de po­der tener el mejor maestro para esto.

SM: Deporte, moto… Tú que eres un maestro de la comida… ¿Los pilotos se cuidan?

NJ:  …Yo soy un maestro en que la gente disfrute comiendo. Que la gente tenga una experiencia y se lo pase bien. Para lo otro, no tengo ni idea. He ido a un nutricionista para que me diga qué dieta tengo que seguir. A mí, los menús que me han preparado, ¡nunca se me han pasado por la cabeza! Lo mío es preparar comidas para disfrutar. Este es mi trabajo. El técnico mecánico evoluciona motos, yo evolucio­no la comida. ¡Estoy rodeado de peligro! Uno de los principales placeres es la comida. Estoy todo el día entre fogones, rodeado de cocineros… Yo soy de comer, disfruto comiendo… Es difícil hacer una dieta estricta. Lo haré, pero con tiempo.

SM: ¿Le temes a una lesión?

NJ: ¡Dios no quiera que ocurra! Espero llegar físi­camente bien. Haciendo muchas horas de moto es fácil encontrarte con algo en la pista, caer y hacerse daño. Espero llegar en condiciones, cada día sufriendo, pero llegando bien. Si me lo puedo pasar bien… Creo que puedo llegar sabiendo na­vegar y no tener que mirar qué es lo que hace el que llevas delante… Me gustaría poder hacer mi carrera.

SM: ¿Has llevado a la cocina algo del mundo de la moto?

NJ: No. La moto es mi recreo particular. Me va muy bien porque tengo muchos quebraderos de cabe­za. Llevamos más de diez restaurantes y cuando voy en moto, con los amigos, solo pienso en la moto.

Nosotros también apoyamos el proyecto de Nan­du Jubany, el de ARI. ¡Enrólate tú también en www. projecteari.com!

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