Connect with us
Publicidad

Comparativos

MV Augusta Brutale 800 RR vs Rivale 800: Marcando la diferencia

Publicado

el

0023_1_abrir.jpg

Durante los últimos años, en MV Agusta han cambiado muchas cosas y la llegada de diferentes modelos ha sido una constante.

Tras la comercialización de la pequeña Brutalina, la hermana de la Brutale, que en versión 675 aprovecha el motor tricilíndrico de la supersport (F3), llegaron nuevas versiones de Brutale en 800 c.c.: la espectacular Dragster, que viene a ser el capricho de Giovanni Castiglioni, y la no menos vistosa Rivale, que es la primera supermotard de la casa de Varese. Algunos la comparan con la Hypermotard de Ducati, del mismo modo que la Brutale podría mirarse en el espejo de la Monster.

Pero lo cierto es que entre las bicilíndricas de Bolonia y la tricilíndri­cas de Varese, tal vez se pretenda llegar al mismo estilo de motorista, pero las MV Agusta siguen teniendo en todos sus modelos un punto exclusivo que hemos podido volver a disfrutar en este comparativo.

La política de aprovechar la misma plataforma para diferentes modelos ha funcionado y, en el futuro, con la llegada de la nueva F4 que veremos a final de año, esta política también se aplicará en las motos de mayor cilindrada. Recuerdo que Giovani Castiglioni me explicaba que esta nueva plataforma para motos de entre 675 como la Rivale y 800 como la Brutale en versión RR es desde su punto de vista la mejor del mercado.

También me confesó que en Italia se ven­de un 20 % de la producción de MV Agusta y que este año esperan poder superar las 10.000 unidades de una marca que en cualquier caso hay que considerar premium. Pese a que hubo intentos por hacer modelos “entry level”, nunca lo consiguieron, pues después de recurrir a componentes externos a la fábrica, siempre daban marcha atrás para acabar haciendo una auténtica MV Agusta. Así que en el futuro no veremos motos económicas de MV Agusta, sino que nos tendremos que conformar con modelos exclusivos como esta Brutale en versión RR y la sorprendente Rivale.

Diferentes

No sé si como asegura Giovani Castiglioni la plataforma de las MV Agusta de entre 600 y 800 es la mejor del mercado, pero sí podemos asegurar que se ha conseguido una muy buena base para comer­cializar modelos con diferente personalidad. La Brutale en versión RR es una naked o roadster que por una parte es más racional y convencional que la más atrevida Rivale, pero que por la otra tiene más carácter gracias a su motor de 140 CV de potencia y es 10 kg más ligera.

A pesar de que comparten la misma base tanto de motor como de parte ciclo, donde el chasis es un bellísimo entramado de tubos con dos pletinas de aluminio y un espectacular basculante monobrazo que deja la rueda libre por el costado izquierdo, su comportamiento es muy diferente. Al margen de las superiores prestaciones de la Brutale RR, que rinde unos buenos 140 CV, entre una y otra a nivel de sensaciones se distancian por su posición de conducción, altura de asiento, suspensiones y medidas, además de por el carácter del tricilíndrico. Es decir que, a pesar de lo que pueda parecer en dos motos que comparten una misma plataforma, lo cierto es que tienen un comportamiento muy diferente entre sí.

A la Brutale, que en los últimos años se ha vuelto más cómoda y razonable, la podemos definir como una moto fácil y confortable, con una posición de conducción tradicional. Y la Rivale es más extrema, con una posición más radical, más intuitiva, agresiva, que parece pedir una conducción en plan supermotard, con su manillar ancho y plano, las estriberas bajas y la posición del tronco erguida. El cuerpo se sitúa más adelantado que en la Brutale y se puede desplazar con facilidad a lo largo del generoso asiento, en una moto que es más nerviosa que la Brutale y más corta entre ejes.

La perspectiva desde el asiento de la Brutale, desde donde tene­mos a la vista el amortiguador de dirección, es más clásica que en la Rivale, y en ambos casos, el cuadro de instrumentos es muy completo, con mucha información, unos dígitos pequeños. A través de sus pulsadores se puede elegir el mapa (Race, Normal, Rain), que te permite personalizar el nivel de actuación del ABS y el control de tracción. Con guantes de invierno es bastante incómodo y difícil juguetear con los pulsadores.

Estilos opuestos

En la Rivale, la posición es más agresiva, invita al ataque, con el peso del cuerpo en el tren delantero, que además queda encajado, y no deja de ser sorprendente el hecho de tener retrovisores e intermitentes en los paramanos. La verdad es que no me parece un acierto. Por una parte, la visibilidad de los retrovisores es bastante limitada, además de que tienden a moverse demasiado y, por otra parte, no me gusta llevar el peso del conjunto paramanos/retrovi­sores en el extremo de manillar, pues hacen la Rivale más pesada a la hora de girar y con demasiadas inercias. Además, entre coches, con los espejos desplegados, la moto es muy ancha y poco práctica. Ninguna de las dos tiene un ángulo de giro que facilite las maniobras.

En la Brutale, la posición más clásica invita a una conducción más “académica”. En el tráfico urbano es más solvente, fácil de conducir y baja de asiento, mientras que la Rivale es más exigente, con los estribos más abajo y el asiento más alto, por lo que la posición del tronco queda más elevada, sin la inclinación más natural de la Brutale. Tan cierto como que del diseño y personalidad de la Rivale marcan la diferencia allí donde vayas…

Dejando la ciudad en busca de sensaciones más emocionantes, entre curvas nos encontramos de nuevo con dos motos que, pese a que comparten la misma base, reaccionan cada una a su manera.

En la Rivale, el viento frontal es más notorio y parece invitarte a buscar carreteras superreviradas, donde demuestra ser una moto muy juguetona y se encuentra cómoda. El tren delantero transmite mucha información y, en las frenadas, el mayor recorrido de la hor­quilla marca la diferencia con respecto a la Brutale. De hecho, a su lado, la Brutale es una moto que podríamos catalogar de conven­cional, a pesar de que cuesta hablar de una moto “convencional” tratándose de una MV Agusta.

Esta Brutale tiene un comportamiento más previsible y, a pesar de que en ambos casos nos encontramos con un chasis rígido marca de la casa y por supuesto suspensiones multirregulables, en la Brutale hallarás un comportamiento más natural. En zonas bacheadas, la Rivale trabaja mejor, pues la Brutale tiene una ligera tendencia a descolocarte en las zonas parcheadas y el amortiguador trasero es poco absorbente, mientras que en la Rivale se tiene mayor sensación de control.

Emocionantes

El cuadro de instrumentos es en ambos casos supercompleto, pero los dígitos demasiado pequeños. A través de esta información podemos escoger el mapa más apropiado a nuestras intenciones. Lo cierto es que en ambos casos, con el modo Normal, el tacto del motor es extraordinario y el Sport no aporta mucho más, sim­plemente es un poco más agresivo.

El tricilíndrico con cambio extraíble con el cigüeñal contrarrotante que gira en el sentido inverso al orden de marcha facilita la entrada en curva al reducir el efecto giroscópico. En el caso de la Rivale es menos preciso abajo y no tiene los medios “esplendorosos” de la Brutale en versión RR, pero, afortunadamente, al igual que en toda la gama de MV Agusta, la combinación entre el ride by wire japonés (Mikuni) y la centralita Eldor EM 2.0 de segunda generación funciona. Un motor pequeñito y compacto con “delicatessen” como las vál­vulas de titanio y la bomba del agua en el interior, que en el caso de la Rivale está ligeramente más adelantado que el “todopoderoso” primo de Zumosol de la Brutale y sus 140 CV de potencia.

La posibilidad de poder elegir entre cuatro mapas diferentes y el set up en lo que se refiere a diferentes parámetros como el nivel del control de tracción, sensibilidad del puño de gas, par motor, freno motor o el corte de encendido del modo Custom, supone un auténtico lujo.

En ambos casos, el ABS de Bosch es desconectable y regulable, y si se elige el modo Custom, se pueden personalizar tanto el ABS como el control de tracción de 8 niveles o incluso anularlos. Este sistema de control de tracción es sencillo, pues únicamente actúa cortando el encendido cuando la rueda trasera gira más deprisa que la delantera, y no veremos un sistema más complejo hasta que no descubramos la familia que se formará alrededor de la nueva F4.

Sin ninguna duda, son dos motos muy excitantes, y a ese carácter exclusivo que otorga una parte ciclo sólida, en combinación con un motor emocionante, hay que añadirle la posibilidad de subir marchas sin cortar el puño de gas ni tocar el embrague. En el modo Sport, también se puede reducir sin embrague, pero es algo mas impreciso que a la hora de “empalmar” especialmente entre la segunda y la primera velocidad.

En carretera abierta o autopista nos encontramos con dos motos que no tienen ningún tipo de protección aerodinámica y, a partir de 130 kilómetros/hora, la presión del aire frontal es más exagerada en la Rivale. La verdad es que en las largas distancias, la Brutale es superior tanto a nivel de confort como de autonomía, puesto que con la Rivale, con una capacidad de 12,9 litros de combustible, sólo se pueden superar los 200 kilómetros si conduces con guantes de seda, marchas largas y no aprietas al tricilíndrico. Si quieres disfru­tarla en toda su dimensión, subiéndolo de vueltas y exprimiendo su motor a partir de las 7.500 vueltas, el consumo pasa de los siete litros a los 100 kilómetros. La Brutale también tiene un consumo elevado, pero a nivel de autonomía se beneficia de un depósito con 3,5 litros más de capacidad.

Muy personales

El pasajero no se sentirá cómodo sobre ninguna de las dos, pero la Brutale es más confortable gracias a un asiento más generoso y además las piernas del segundo de a bordo van menos flexionadas que en la Rivale, en la que se podrá coger en unas discretas hendiduras que hacen de asas. La frenada se confía en ambos casos a un conjunto de Brembo y sus pinzas radiales con bomba Nissin; es un grupo potente y con buen tacto.

Entre curvas se marca el carácter de cada una de ellas de forma muy evidente. La Rivale gustará a los amantes del estilo supermotard. Es rápida y mantiene la trayectoria con precisión en los cambios de dirección siempre que el piso sea bueno; en firmes más parcheados resulta un poco incómoda. Invita a conducir cruzándola a la entrada de las curvas, y en este sentido se agradece la posibilidad de poder desconectar la electrónica. La conducción en plan fun bike, en combinación con el aullido del tricilíndrico, es una mezcla realmente explosiva.

La Brutale es más convencional y se beneficia de una posición de conducción más cómoda, un comportamiento a medio régimen muy agradecido, no necesita subir tanto de vueltas. Pero si lo haces, saldrás disparado hacia delante y sentirás en las palmas de las manos toda la emoción de una moto muy exclusiva, que en este caso es más refinada que su “Rivale”. El tacto de la suspensión delantera es suave y exquisito y en las frenadas tiene un comportamiento más racional que la Rivale. 

En definitiva, nos encontramos con dos motos de buena familia, cuyo encanto se basa en una estética cautivadora y un comportamiento muy personal que ninguna otra marca puede ofrecer.

Son, cada una a su estilo, dos motos para apasionados y para quien esté dispuesto a pagar algo más por tener un producto exclusivo que con el paso del tiempo ha mejorado mucho diná­micamente, sin perder el encanto de una marca premium para motoristas que sepan apreciarlo y estén dispuestos a pagar ese plus que tienen las MV Agusta.

Brutale 800 RR: Potencia y electrónica

La primera versión de la Brutale, uno de los mode­los más icónicos de la marca, equipaba un motor de 749 c.c. que subió hasta 909 c.c. cuatro años más tarde, antes de llegar a los 1.078 c.c. de 2007, la cilindrada más alta alcanzada por una roadster de MV Agusta. Conservando el motor con dieciséis válvulas radiales y un árbol de levas menos cruzado que en las F4, en 2009 llegó la versión 1090. Pero su historia cambió por completo cuando MV Agusta enseñó al mundo su F3 de supersport con un peque­ño y compacto 675 c.c. cargado de una electrónica que, afortunadamente, se ha pulido en los últimos tiempos y que es la base de esta nueva Brutale 800, además de compartirlo con la Dragster o la Rivale.

Esta última versión RR cuesta tres mil euros más que la versión base (10.995D), conserva las nove­dades que ya vimos en la espectacular Dragster y se diferencia de esta en su diseño más tradicional pero igualmente inconfundible, asiento más con­fortable y llantas de cinco brazos. Con respecto a la Brutale estándar destaca la culata en color rojo que la hace fácilmente reconocible, en contraste con el color negro del motor extremadamente compacto.

La horquilla de Marzocchi tiene las barras doradas que los italianos denominan “aged gold” y las luces traseras tipo lead son más potentes y mejoran la luminosidad del atractivo faro piloto en una moto en la que… ¡todo es atractivo! Comenzando por su basculante monobrazo o la triple salida del escape por el costado derecho, la verdad es que no es esta una moto que te dejará indiferente. Las llantas son en esta versión de aluminio fundido.

Pero posiblemente lo más destacable en cuanto al comportamiento es que la potencia se ha incrementado hasta 140 CV y que esta versión RR monta el cambio rápido tipo quickshift, que permite engranar marchas sin usar el embrague ni cortar el puño de gas, toda una explo­sión de buenas y excitantes sensaciones. Se sirve en rojo perlado/blanco perlado, con un aire de MV Agusta tradicional, además de una segunda opción en gris metalizado/carbono metalizado.

Rivale 800: Curvas y más curvas

En MV Agusta proclamaron orgullosos hace dos años que la Rivale fue la moto más bella de cuantas se expusieron en el Salón de Milán de 2012. Es esta una fun bike o supermotard que forma parte de los planes de expansión de MV Agusta, que se ha aden­trado en nuevos segmentos, como hemos podido comprobar recientemente con la Stradale.

Conserva la salida de los escapes en forma de tubo de órgano y la rueda trasera libre gracias a su basculante monobrazo, y brilla con luz propia el colín iluminado, el soporte de la matrícula o los intermi­tentes. Lógicamente, el tricilíndrico es el mismo que el de la F3, la Brutale y la nueva Dragster, pero en una versión de 125 CV para 170 kg de peso, que se diferencia de la Brutale en el colector de escape y en un airbox especialmente adaptado.

La electrónica MVICS (Motor Vehicle Integrated Control System) se adapta a esta caprichosa Rivale y, al igual que en el resto de la gama, mantiene sus diferentes mapas (Race, Normal, Rain y Custom) y, gracias al ride by wire, dispone de un control de tracción regulable en ocho niveles diferentes. Al igual que en la Brutale RR, con la que comparte protagonismo en este compa­rativo, no falta el cambio semiautomático.

Al margen de las prestaciones del tricilíndrico, la Rivale marca la diferencia con su estética super­motard, manillar ancho y plano; el frontal le da un aspecto más deportivo y los espejos retrovisores abatibles situados en los extremos del manillar no resultan prácticos. Como veremos más adelante, su comportamiento dinámico es diferente debido, entre otras cosas, a que el ángulo de dirección está medio grado más abierto y sobre todo porque las suspensiones tienen más recorrido. Una moto que invita al ataque con una posición de conducción un tanto particular.

Teniendo en cuenta que su autonomía es algo limi­tada, pues en el depósito solo entran 12,9 litros, se habría agradecido un indicador de nivel de combus­tible, pero hay que conformarse con un chivato que se enciende cuando se han recorrido 110 kilómetros.

Haz clic aquí para comentar

Publica un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad

Newsletter

Publicidad ¡Suscríbete a Solo Moto y llévate esta súper oferta!
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Facebook

Solo Moto Nº: 2.045

Suscríbete y recíbela en casa por sólo 1,87€ al més o suscríbete para verla en formato digital.

Publicidad

Los + leídos