MV Augusta Brutale 800 Dragster RR: Aún más exclusiva
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MV Augusta Brutale 800 Dragster RR: Aún más exclusiva

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La verdad es que MV Agusta sigue siendo una marca diferente que se autodeno­mina “Motorcycle Art”, con un halo de diseño, glamour y exclusividad que marca la diferencia. Motos para los amantes de las sensaciones fuertes, en las que, en modelos como esta nueva Dragster R, el confort o el sentido práctico quedan al margen para imponerse las sensaciones tanto visuales como dinámicas. No hay una moto de producción que se parezca ni por asomo a esta Dragster. Es cortita entre ejes, el cuerpo se sitúa muy adelantado, encajado. El asiento es duro y pequeño y la combinación entre una parte ciclo exigente y un motor brillante en cuanto a respuesta y con un sonido espectacular dan como resultado un aparato que a todos nos gustaría tener en el garaje como segunda o tercera moto y perdernos con ella de cuando en cuando…

Esta nueva versión llama poderosamente por montar un juego de llantas de radios sin cámara firmado por Kineo, con una trasera espectacular debido a su color y al monobrazo y que pesa 300 gramos menos que la de la versión base. No vamos a extendernos en sus novedades técnicas, puesto que lo hicimos en el número anterior de Solo Moto Actual. Sólo recordar que esta Dragster comparte la base de la Brutale que también tuvimos oportunidad de probar con motivo de esta presentación y que, al igual que en la Dragster, toma las siglas RR. El motor de ambas versiones es ahora de 140 CV en lugar de 120 y el par máximo aumen­ta de 81 a 86 Nm. Este aumento de potencia ha llegado a través de nuevos inyectores (dos por cilindro), además de una nueva revisión del sistema MVICS con su centralita Eldor EM2.0, que conserva tres modos de conducción: Sport, Normal y Rain, además del Custom.

En la jornada de pruebas me tocó la Dragster en la primera parte del recorrido y la Brutale en la segunda, y habría preferido que fuera al revés porque en el primer tramo la carretera estaba muy parcheada y, en esta situación, la Brutale se comporta mejor y es más confortable. Recor­demos que comparten chasis y motor pero no estética ni posición de conducción. En cuanto a las sensaciones, el hecho de que la Dragster monte el espectacular “gomone” de 200 detrás (“fashion victim”) marca la diferencia.

Sobre la Dragster, el cuerpo queda completa­mente encajado en el asiento y no puedes ade­lantarlo o retrasarlo. El manillar es regulable, en realidad son dos semimanillares bastante cerra­dos y bajos, y en sus extremos se han colocado los retrovisores, lo que me parece un argumento estético poco práctico en el día a día.

La verdad es que el motor de 140 CV es una gozada que responde muy bien a la más míni­ma insinuación del puño de gas, y me reitero en recordar que su respuesta queda muy lejos de la imprecisión de que hicieron gala las primeras versiones del motor tricilíndrico. Es un placer para los sentidos que aúne una envidiable pro­gresividad y sensación de plenitud en medios, entre las 6.000 y las 8.000 rpm, con un punto muy excitante a partir de entonces que nos tras­lada sensaciones de supersport en una moto marcada por su posición de conducción. Para hacerla todavía más divertida y diferente, se sirve de serie con un quickshifter que la hace muy excitante. Actúa tanto subiendo como sa­cando marchas, con lo que mover el cambio en cualquiera de los dos sentidos se convierte en un juego apasionante en el que te olvidas del embrague, con una caja de velocidades que además tiene muy buen tacto. De verdad que es toda una explosión de sensaciones conducir estas MV Agusta de 800 cc en cualquiera de sus modos de funcionamiento. El ABS es des­conectable y regulable, y además de los tres modos posibles, hay una cuarta opción –la an­teriormente citada, la Custom– que te permite personalizar tanto el ABS como el control de tracción de 8 niveles.

Este sistema de control de tracción es senci­llo, pues únicamente actúa cortando el encen­dido cuando la rueda trasera gira más deprisa que la delantera, pero no debemos de olvidar que es ésta una moto de calle y no la supers­port de Cluzel , aunque a veces lo parezca. En realidad, el control de tracción en carretera abierta no tiene que ser más que un salvavidas. La combinación entre la emoción que transmite el quick, que no deja de sorprender que actúe también en las reducciones, con el embrague antirrebote y el buen hacer de una suspensión delantera mejor ajustada que el amortiguador, dan como resultado una conducción muy emo­cionante, además de fluida y precisa.

En cuanto a la parte ciclo, el chasis multitubu­lar es impecable y está bien acompañado por un equipo de suspensiones formado por una horqui­lla Marzocchi con barras de aluminio y buen tacto, que por supuesto es ajustable, y un amortiguador Sachs que desde mi punto de vista es más jus­tito. En el tramo bacheado que me tocó con la Dragster, a la que le gustan más los asfaltos en buen estado, la sensación que me transmitió fue la de una moto incómoda en la parte trasera, con una combinación poco acertada en aquellas pre­ciosas carreteras, pues era excesivamente rígida y, además, el asiento tiene muy poco acolchado. La frenada se confía a un conjunto de Brembo y sus pinzas radiales a una bomba de Nissin, ade­más de ser potente y con buen tacto, con un sis­tema ABS que me pareció, como a mí me gusta, poco intrusivo. Insisto en que se puede regular a tu antojo gracias al modo Custom.

También Brutale RR

La Brutale RR comparte parte ciclo y propul­sor con la Brutale Dragster RR, pero monta un neumático trasero más racional, un 180/55×17. Lógicamente, con respecto a la Dragster, es más rápida en la entrada en curva y más ágil en los cambios de dirección, pero sobre todo destacaría que es una moto que con el tiempo ha madurado para bien. Ahora es cómoda, con una posición racional y un asiento cómodos, que se beneficia de las ventajas del propulsor revi­sado y se adapta mejor a su comportamiento de auténtica roadster. Eso sí, si te has enamorado de la Dragster RR, habrás visto que es menos práctica, que el enorme neumático de 200 mon­tado en una llanta de seis pulgadas de anchura la hace un poco más lenta en la entrada de la curva y menos ágil en los cambios de dirección, pero es que… es una moto divertida, diferente y sobre todo exclusiva, ¡aún más!

 

Para más información no te pierdas la ficha técnica de la MV Augusta Brutale 800 Dragster RR.

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