MV Agusta Brutale 800 RR: Sensaciones fuertes
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MV Agusta Brutale 800 RR: Sensaciones fuertes

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La Brutale es un curioso ejemplo de cómo una moto muy radical y de­portiva como la MV Agusta F4 ha derivado con el paso de los tiempos en una atractiva naked que, sin renunciar a su ADN, es ahora más fácil y confortable. Una moto so­bre la que un amplio número de usuarios se encontrará cómodo pero que deberán de tener en cuenta que conserva el carácter deportivo de las motos italianas.

De las Brutale de cuatro cilindros pasaron a las Brutale tricilíndricas, pero desdobladas en las familias de 675 y 798 cc. La primera Brutale se co­mercializó en 2001 con un motor de cuatro cilindros de 749 cc, y esta última versión hereda el tricilíndrico de la pequeña Brutalina de 675 cc –subido a 800 cc–, que a su vez monta el motor de la F3, es decir, la Supersport. Por una parte sigue transmitiendo sensa­ción de rigidez y un mejor comportamiento en asfaltos poco rugosos y, por la otra, es una moto ágil, intuitiva. En esta nueva 800 se ha ido más allá, ya que, gracias a la profunda revisión en su tricilíndrico, la respuesta es agradable y precisa, pero que entre las 8.000 y las 13.000 rpm tiene mucho, mucho carácter….

No vamos a negar que las primeras versiones sufrieron problemas con el ride by wire con una respuesta que era algo imprecisa y con cierto delay (retraso). Pero tan cierto es que aquellos problemas no ama­garon las buenas sensaciones en cuanto a parte ciclo como que aquel carácter impreciso dio algunos dolores de cabeza a la firma de Varese que ya han solucionado con una electrónica de segunda generación.

Con la llegada de la Dragster, que monta el mismo mo­tor que la Brutale, llegó un renovado software y nuevos algoritmos para gestionar la estrategia en la centralita Eldor EM 2.0. El resultado es un tacto más agradable en cualquiera de sus tres modos: Sport, Normal y Rain, además del Custom, por el que se puede personalizar el control de tracción, freno motor y ABS –que en este modelo se sirve de serie.

Se ha seguido trabajando en el paquete de electrónica y en esta versión RR que rinde unos buenos 141 CV, mejora sus valores de par (86 Nm a 10.500 Nm) y se montan dos inyectores por cilindro (antes uno), además de unos cuer­pos de inyección más grandes de 50 mm. También se ha trabajado en la admi­sión y el escape, con un nuevo airbox e interior del depósito de combustible. El resultado es un motor más potente y sobre todo una mejor conexión entre el puño de gas y la rueda trasera, además de que es más suave, lineal y se muestra más lleno incluso por encima de las 8.000 rpm, cuando el aullido de los tres silenciosos que asoman por el costado derecho suenan a música celestial.

Una de las características del tricilíndrico DOHC es su peculiar cigüeñal con­trarrotante, es decir, con un movimiento inverso al sentido de marcha, que le da un tacto muy especial. Para alcanzar la cilindrada de 798 cc se ha aumentado el diámetro hasta 54,3 mm –45,9 mm en la 675– y se conserva la carrera de 79 mm; por lo tanto, las bielas –de acero forjado– son más largas.

Ya son unos cuantos años probando la gama de MV Agusta. No voy a insistir sobre cómo ha mejorado el tacto del motor que, desde mi punto de vista, ahora está a muy buen nivel. Se desmarca con una progresividad que hace no mucho tiempo se nos antojaba impensable y en esta versión tiene unos medios esplendorosos entre las 6.000 y las 8.000 rpm. El tricilíndrico ronca, responde y vibra un poco con sensación de plenitud y conserva una subida de vueltas muy excitante marca de la casa y te catapulta hacia delante con una agradable sensación de aceleración y mucho músculo…

Esta versión RR que monta componentes más exclusivos se sirve de serie con un quickshifter –sistema para cambiar de velocidad sin necesidad de cortar gas ni apretar el embrague– que marca la diferencia y que transmite una buena carga de adrenalina. Se puede usar tanto subiendo como sacando marchas, con lo que empalmar o reducir se convierte en un juego apasionante, en el que te olvidas del embrague y con un cambio que, además, tiene muy buen tacto. La verdad es que me gusta más subiendo que bajando, puesto que a la hora de re­ducir es un poco más duro, especialmente entre la segunda y primera velocidad.

En cualquiera de sus modos de conducción es muy divertida, aunque se agradecería un poco más de precisión a la hora de jugar con los pulsadores, que desde el manillar nos permiten regular una gran cantidad de parámetros. Echamos en falta un indicador del nivel de combustible. El ABS de Bosch es desconectable y regulable, y si se elige el modo custom, se puede personalizar tanto el ABS como el control de tracción de 8 niveles o incluso anularlos.

Este sistema de control de tracción es sencillo, pues únicamente actúa cor­tando el encendido cuando la rueda trasera gira más deprisa que la delantera, y en MV Agusta defienden que ésta es una moto de calle y no la Superbike que esta temporada pilota Leon Camier. Con este razonamiento, los italianos argumentan que su control de tracción es únicamente un sistema de seguridad, aunque por otra parte sé que en el futuro y precisamente gracias al trabajo que se empezó el año pasado en Superbike y que seguirá esta temporada, veremos un control de tracción más sensible. Con el setting en el modo sport se sitúa en el nivel de tres.

De esta Brutale me han gustado las sensaciones y confort, pues el asiento es más cómodo gracias a su nuevo diseño. La combinación entre un motor muy excitante en el que no falta el plus del cambio rápido y el sentirse cómodo es una buena y hasta ahora desconocida combinación en las motos de Varese.

Calidad
 

El chasis multitubular en combinación con un equipo de suspensiones de buen nivel es un buen conjunto, pero inevitablemente en carreteras bacheadas te descoloca un poco. La horquilla Marzocchi íntegramente fabricada en alumi­nio, que ha tenido una larga gestación, monta en esta versión un tratamiento especial denominado DLC (Diamond Like Carbon). Tiene muy buen tacto y, por supuesto, es ajustable, pero detrás el amortiguador Sachs es un poco justo, y creo que ya que ésta es una versión top, se podría montar un amortiguador de un nivel superior. La frenada se confía a un conjunto de Brembo con pinzas radiales –con una bomba de Nissin–, un grupo potente y con buen tacto, con un sistema ABS que me pareció, como a mí me gusta, poco intrusivo y que se puede regular a tu antojo en el modo Custom.

A diferencia de la Dragster 800, que inevitablemente me viene a la memoria, puesto que comparte chasis, suspensiones y propulsor, la Brutale es una moto más racional, con una posición de conducción menos radical y un asiento que, además de ser más cómodo, te permite moverte con facilidad. Es estrecho en el punto en el que coincide con el depósito de combustible de 16,6 litros de capacidad, pero luego se ensancha ligeramente y es suficientemente espacio­so. No sucede lo mismo con el del pasajero, que es pequeño, y además las estriberas del segundo de a bordo dejan sus piernas demasiado flexionadas. Desde el puesto de mando se visualiza el cuadro de instrumentos 100 % di­gital y el bello amortiguador de dirección –que se puede regular fácilmente en ocho posiciones–. Los retrovisores ofrecen una buena visibilidad y las rodillas quedan bien encajadas en el depósito de combustible, donde el logotipo de MV Agusta impone un punto de clase y exclusividad… Para llegar a los diferentes mapas se tiene que pulsar el botón de arranque y, con el pulgar de la mano derecha, se accede después de un doble clic que se puede accionar incluso en marcha.

La verdad es que siendo el modo Sport un poco más agresivo, no hay una gran diferencia con respecto al modo Normal, mientras que sí se nota más perezoso en el modo Rain, en el que la potencia se limita a 100 CV –lo que no está mal–. Para acceder a la información del cuadro de mandos hay dos pulsadores en la piña izquierda, uno de los cuales sirve para confirmar, acción que con guantes de invierno no resulta cómodo. Un punto a revisar porque una moto tan exclusiva merece algo mejor.

Ergonómicamente está bien resuelta, pero cuando llegue el verano será una moto calu­rosa. Con acierto se ha dejado de lado el neumático de 200 mm que monta la Dragster, y esta Brutale, con su 180, es más ágil y fácil de conducir. En los cambios de dirección es rápida y mantiene la trayectoria con precisión, siempre que el piso sea bueno y, en firmes más parcheados, resulta un poco incómoda.

Siendo esta versión RR la más exclusiva de las Brutale tricilíndricas, su precio va acorde con lo que se ofrece, 3.000 e más que el modelo base. Se sirve en una decoración en rojo y blanco que se identifica mucho con la marca, además de una segunda opción más sobria en gris y negro. Si te gustan las tricilíndricas naked exclusivas, ésta es tu moto, sobre todo si te gustan las sensaciones fuertes…

 

Para más información no te pierdas la ficha técnica de la MV Augusta Brutale 800 RR.

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