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Motos Bordoy, cómo crecer durante la crisis

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Los Bordoy han tocado prácticamente todas las teclas del mundo de la moto. La tienda de la calle Calabria de Barcelona fue su pri­mera escuela, luego han distribuido marcas como Ducati, Cagiva, Hyosung, entre muchas otras. Pero no solo han distribuido, también han fabricado motos infantiles con Macbor, o ropa off-road con XC-Ting. Hoy en día, al margen de llevar marcas como Sym y MV Agusta, han iniciado un proyecto para Latinoamérica, muy centrado en Colombia. Son casi 50 años girando en torno a la moto que merecen ser contados.

Los orígenes de Motos Bordoy
 

Jaime Bordoy padre, a sus 79 años, sorprende por su vitalidad y energía. Él fue el fundador, pero en la actualidad el día a día lo llevan sus hijos Jordi y Albert. Aunque el relevo generacional se ha producido de forma ejemplar, nadie duda que el padre sigue siendo el alma de la compañía.

Albert, el hijo mayor, nos cuenta esta anécdota de su padre en sus inicios de piloto: “Mi padre iba a León a una carrera a trabajar, pero sus acompañantes iban más relajados. Llevaban la moto desmontada en el furgón para que cu­pieran todos. Él necesitaba el dinero de la carrera, mientras que sus amigos lo hacían como hobby. Como vio que la noche era de juerga, se bajó del coche, hizo montar la moto y se fue en marcha hasta la carrera. Finalmente, llegó y ganó”.

Jaime padre fue piloto profesional, pero, además, fue un operario más que formó parte de aquella industria nacional que creó la burguesía catalana. “Don Paco se lo llevó de Montesa a Bultaco. Hacía de piloto profesio­nal, pero compatibilizándolo con faenas en la fábrica. Hacía un poco de todo; a las 9 comenzaba en la fábrica, pero era como Ángel Nieto, que trabajaba en la fábrica y después corría en moto”.

Después de esa etapa en la velocidad, se pasó al off-road; Jordi nos recordaba: “Yo creo que fue mi madre quien, cuando nacimos nosotros y por las obligaciones familiares, le recomendó dejar la velocidad”. Recordad que entonces, más que nunca, los pilotos morían en los circuitos urbanos. A partir de ese momento siguió como piloto oficial en trial y todoterreno con éxitos notables.

La ‘universidad’ de la calle Calabria
 

La tienda de Motos Bordoy, en la calle Calabria, es una de las tiendas clásicas de Barcelona. Si eres motorista y vives en la Ciudad Condal, la conoces. Esta fue la escuela, o la universidad, allí iniciaron su actividad comercial en el año 1971, actividad que ha seguido ininterrumpida hasta el día de hoy.

Albert recuerda aquellos momentos: “Pasábamos mucho tiempo en la tienda, estábamos delante de la marca Clice, y todos los pilotos de trial pasaban por delante. Entonces vendíamos motos, pero también coches y bicis. Pasábamos allí las Navidades ayudando a montar bicicletas. Re­cuerdo que me daban unas 25 pesetas por montar bicicletas por las casas del Poble Sec”.

En sus inicios, la tienda fue multimarca, de las marcas españolas, se en­tiende, pese a que Jaime Bordoy era piloto Bultaco. Él mismo nos recuerda que una de sus grandes bazas fue la financiación: “Al señor que entraba en la tienda le encontraba la fórmula para que saliera con una moto. Letras aplazadas, pagas dobles, yo encontraba la forma de financiación para que tuviera la moto”.

Desde el año 1985, la tienda de la calle Calabria pasó a un segundo plano, ya que este año se inauguró un nuevo establecimiento en la calle Valencia entre Muntaner y Aribau, que ya se ha convertido en una tienda emblemática del panorama barcelonés de la moto.

“Por sus obras les conoceréis”, las marcas de Bordoy
 

(Esta no es una relación cronológica de todas las marcas e hitos de la historia de los Bordoy, sería casi imposible, es solo una selección de los momentos más destacados).

Después de la caída de las marcas españolas llegaron las japonesas, pero Bordoy no se alió con ellas, esperó la segunda fase de la industria europea, y es así como se ligó a Cagiva. Empezaron llevando Catalunya, Baleares y todo Levante, para finalmente, en 1993, pasar a la distribución para toda Es­paña. Albert nos reconoce: “Fue un cambio muy importante, pues dejamos de ser una tienda para convertirnos en un distribuidor nacional”.

En 1994 también incorporaron la distribución de Ducati. Jordi nos recuerda lo duro pero gratificante que fue aquel trabajo: “Cuando em­pezamos, la marca prácticamente no existía en España, en el 93 se habían matriculado menos de 20 motos en todo el país. Se hizo un buen trabajo de introducción de la marca en un momento muy difícil para las marcas europeas. Organizamos la Copa Ducati en unos años de sequía a nivel competitivo que ayudó mucho a dar publicidad a la marca. Fueron buenos años que terminaron abruptamente cuando en el 97, el grupo americano TPG, Texas Pacific Group, compró la marca a los hermanos Castiglioni y decidieron, de un plumazo, cambiar toda la red de distribución y crear una nueva que no tuviera que ver con el Cagiva Group”

La respuesta como compañía a este contratiempo fue la siguiente: “Teníamos una estructura sólida, podíamos decidir adelgazarla, des­montarla, o darle chicha”. Optaron por la segunda opción, “darle chicha”. Alimentar la estructura significó incorporar, en diferentes momentos, marcas como Hyosung (llegaron a colocar la 250 en tercera posición del mercado), CPI o Malaguti.

En el mundo del off-road, del que también han sido pilotos notables, han tenido una participación significativa. En 1999 se quedaron Hus­qvarna, cuando esta marca todavía estaba bajo el paraguas de Claudio Castiglioni y su Cagiva Group. Consiguieron reposicionar la marca y hacerla crecer pero sufrieron las vicisitudes y los constantes altibajos que los problemas financieros del Grupo Cagiva causaban en la conti­nuidad del proyecto. “Hubo periodos de inactividad en fábrica por falta de capital operativo que afectaban el nivel de servicio y nuestra lucha era conseguir recambios en todo el mundo para que el cliente sufriera lo menos posible la falta de suministros; se llegaron a traer recambios ¡desde Australia!. Incluso en el año 2003, se ganó el Campeonato de España con Marc Coma y se iba a las carreras con lo puesto, si se rompía algo de la moto, no había recambio… Todo este trabajo se vio recompensado cuando en 2007, Husqvarna pasó a manos de BMW y Motos Bordoy siguió varios años como Importador y luego como proveedor de servicios para la marca bávara (gestión del equipo de carreras, motos de prensa, eventos), hasta que KTM compró la marca”.

Macbor, la marca propia de Bordoy
 

Los Bordoy no solo han distribuido, también han fabricado; después de vender motos infantiles de Malaguti se lanzaron a la aventura de crear su propia marca: Macbor. “Teníamos una estructura procedente de Husqvarna muy técnica para hacer la moto. Las primeras unidades se hicieron en Italia, era casi una subcontrata, y después las siguientes las hicimos en Portugal. Luego comprábamos todo y ensamblábamos aquí. Lo crítico venía de Italia y España, y las llantas caballetes, plásticos, los componentes no críticos, los hacíamos fuera”. Mantuvieron la producción hasta que llegaron las mo­tos chinas, “que se vendían” en las gasolineras y se cargaron el mercado.

Ahora todavía tienen algún stock que están vendiendo, pero Jordi nos recuerda: “La marca está viva, la tenemos registrada y un día la podemos utilizar para poner en el mercado productos propios que sabemos hacer”.

XC-Ting, el negocio de la ropa off-road
 

Los Bordoy no solo han fabricado motos, también se atrevieron con equipaciones off-road. Fabricaban y vendían en todo el mundo con su marca XC-Ting, pero hubo un momento en que tuvieron que decidir. Así nos lo cuenta Albert: “Hubo un momento en que el crecimiento era tan grande que tuvimos que decidir o Motos Bordoy o XC-Ting. El esfuerzo personal y de capital era tan grande que un negocio se podía llevar al otro”. Jordi añade: “Cada año doblábamos facturación. Buscamos un so­cio capitalista para XC-Ting, pero al final se la vendimos a la empresa que se quedó con Hebo, aunque yo lo que buscaba era un socio capitalista. Fabricábamos donde lo hacían las marcas grandes, para tener su calidad, pero teníamos que fabricar unos lotes tan enormes, que te cargabas con grandes stocks. Tenías un inmovilizado en producto demasiado grande y financieramente era todo muy difícil”. Albert apostilla: “El jefe tuvo mucho que decir y finalmente tiramos por las motos”.

Sym, la gran apuesta de Bordoy
 

Sym llegó a España de la mano de Bordoy en el año 2004. Comenzaron con la llegada del carnet B+3. Pese a ello, Albert nos reconoce: “Con el boom, el mercado estaba tan saturado, que no nos hacían caso. Nos ha ido mejor la crisis, por nuestra relación calidad-precio. Durante los años buenos nos ha ido bien, pero sobre todo nos ha ido bien en la crisis”.

Los actuales distribuidores de Sym nos recordaban que la marca nace en Taiwán en 1954 para fabricar producto Honda, y es en 1995 cuando comienzan la producción propia. Para garantizar sus procesos, nos re­cuerdan que todavía usan algunos procesos del número 1, y algunas de sus matrices.

Albert comenta: “Sym fue una buena oportunidad, pues no había otra marca con ese nivel de calidad. Hemos aprovechado que la gente ha buscado la alternativa”. La comparación con Kymco, también originaria de Taiwán, es inevita­ble y parece no desagradar a nuestros entrevistados, todo lo contrario: Kymco abre una línea de mercado y Sym se beneficia de ello. Somos primos hermanos. Tenemos que reconocer que lo hacen muy bien en España”.

Competir con Kymco, actual líder del mercado, no parece fácil, sobre todo viendo algunas de las agresivas políticas comerciales de su primo hermano: “Nos queremos diferenciar de su oferta. Ellos ofrecen el se­guro a todo riesgo, y nosotros te ofrecemos la matriculación gratis y una garantía de cinco años. El seguro dura un año, la garantía cinco”.

En este competido mercado no podemos obviar la previsión de ven­tas, Albert nos vaticinaba: “Creemos que podemos estar en torno a las 8 / 9.000 motos. El mercado va al alza con un crecimiento suave, y esperamos estar en la media del mercado”.

MV Agusta; motos aspiracionales, cada vez más cercanas
 

Aunque son marcas conceptualmente tan distintas, como distribuido­res, los Bordoy nos aseguran que Sym y MV Agusta son marcas que se complementan muy bien. Con la firma italiana tienen una relación emocional, pues fuera de Italia son el cliente, el distribuidor más antiguo. De hecho, MV Agusta ya hace la distribución directa prácti­camente en todos los países.

Jordi nos aclaraba: “Nos ofrecieron llevar el país no como importadores sino como represen­tantes con Portugal y América latina, sin Brasil. El polo latino, y nos pidieron ayudarlo a crear”.

En España tienen un objetivo sobre las 200 motos y le ven un interesante potencial, como dicen ellos: Las MV Agusta están más cerca de lo que el mercado percibe, pues la marca ha crecido mucho en gama. Aunque la gente toda­vía no piensa en ellas, MV Agusta tiene modelos muy asequibles”.

Del ‘self-made man’ a la cultura de empresa
 

Jaime Bordoy es un hombre hecho a sí mis­mo (self-made man), que ha tenido la habilidad de hacer un ejemplar traslado del negocio a sus hijos. ¿Cómo lo ha hecho? Él nos decía: “Me ha tocado la lotería, es una suerte que mis hijos hayan querido continuar esta faena”. Seguro de que la suerte ha tenido que ver, pero es nuestra obligación bucear en las claves del éxito.

Ambos hermanos son unos locos de las motos, les gustan las carreras casi tanto como hacer negocios, ambas cosas se notan. Mucho. El organigrama de la empresa, creo que no es­crito, según Albert, es el siguiente: Somos dos cabezas, nos complementamos muy bien. Muy diferentes, pero muy complementarios. Muchas veces nos tiramos los trastos a la cabeza, al ser familia, posiblemente con más vehemencia. No hay un organigrama definido, compartimos todas las decisiones. Jordi lleva la parte más comercial, y yo, la administración y recursos”.

Jordi, aclara y remata. “Él es el hermano mayor, mayor, mucho mayor”. Risas, y también por qué no, un cierto reconocimiento implícito.

Albert, el mayor, se formó en Derecho e hizo un máster e IESE de Administración de Empresas, pasó por Volkswagen-Audi y una consultora an­tes de incorporarse a la empresa familiar. La formación universitaria de Jordi, el pequeño, es en Empresariales y Marketing internacional, aunque él nos dice que la mejor universidad ha sido estar al lado de su padre, y de todos los personajes de la moto que ha conocido.

El mérito de una buena sucesión en una empre­sa es siempre grande, imprescindible, pero difícil, como reconocía Jordi Bordoy: “Nuestro padre tiene mucho carácter, tiene mucho mérito y dice mucho de él que haya sabido dar un paso atrás de forma progresiva y voluntaria”.

El futuro de Motos Bordoy allende los mares
 

Hay un lugar en el mundo donde en el año 2014 se vendieron 700.000 motos, y que es po­sible que llegue al millón de unidades en pocos años. Si lees Solo Moto habitualmente, sabrás que ese lugar se llama Colombia. Con una pobla­ción de poco más de 40 millones de habitantes, se ha convertido en la Meca de los fabricantes de dos ruedas.

Nuestros inquietos amigos de Bordoy ya tie­nen una pequeña estructura en el país americano para distribuir la marca Sym, y su próximo obje­tivo, en sus propias palabras, es “una línea de producción con la marca Sym en Colombia”. Vamos, lo que popularmente se conoce como una fábrica.

El proyecto, de la mano del gigante taiwanés, lo tienen muy avanzado, y en él están pudien­do aplicar su experiencia con otras marcas, por ejemplo con MV Agusta, como hemos contado en otro punto del presente reportaje, marca que representan para todo el continente centro y sud­americano.

“El momento de mercado de Colombia no tiene nada que ver con el nuestro”. Ellos nos ilus­traban así la situación que se vive en este país la­tinoamericano: “Nosotros el día después de una campaña hemos hecho ocho ventas en tienda en un día. Un buen concesionario Yamaha pue­de vender 300 motos en un mes. Es bestial para lo que estamos acostumbrados”.

No está nada mal llegar a Colombia desde la calle Calabria de Barcelona, con la única fuer­za de la pasión por las motos. Como Albert Bordoy nos decía: “Somos una familia de la moto que ha hecho de su pasión un negocio” o “una familia empresaria que ha hecho de su negocio una pasión”. Sinceramente, el orden es lo de menos.

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